"Argentina encabeza una pelea que es central: que haya un ordenamiento a nivel mundial que priorice las necesidades de los países y sus pueblos por sobre los intereses de pequeños grupos concentrados de la economía", dijo Leo Grosso, diputado nacional del Movimiento Evita, que acompañó a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su visita al Vaticano y a Nueva York.
Grosso, militante de San Martín, le entregó al papa Francisco cartas de madres de víctimas de violencia institucional, como Miriam Medina, Raquel Witis, Lorena Barros Cisneros y, de las sanmartineces Ana María Rodriguez, Natalia Lacy y Ana Morales, entre otras. "Le pedimos al Papa una oración por todas las víctimas de violencia institucional y le entregamos las cartas y libros de la Campaña Contra la Violencia Institucional donde se plantea la problemática de la seguridad, el narcotráfico, el tráfico de armas y la estigmatización mediática. Recibió todo con gran humildad y luego pidió que recemos por él".
El responsable nacional de la JP Evita, además contó que le hizo llegar un saludo del Movimiento Evita y reveló que "el Papa demostró en todo momento una gran predisposición con toda la comitiva, nos saludó a cada uno y entre el recibimiento y la reunión con Cristina todo habrá durado cuatros horas, algo muy particular".



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