Hace más de cuatro meses anunciábamos, a modo de primicia, algunos cambios que necesariamente afectarían a los organismos de control de la provincia de Buenos Aires. En aquella oportunidad dábamos cuenta de lo que era un secreto a voces: la corrupción imperante en el máximo organismo de contralor bonaerense y en el entorno de su máximo exponente, su presidente Eduardo B. Grimberg.
No por casualidad, levantando este guante, en el diario La Nación del día de la fecha se denunció la existencia de nombramientos irregulares efectuados por Grimberg en el Tribunal de Cuentas, con la aquiescencia cómplice de los vocales del organismo, diversos “familiares” y “ñoquis” de la administración pública a la que ellos deben controlar. Esta especie ha sido tomada desde diversos programas periodísticos radiales y televisivos.
No es casualidad que esta nota salga a la luz conjuntamente con las denuncias formuladas por la diputada nacional Elisa Carrió respecto al ex gobernador Daniel Scioli y sus testaferros. Y decimos que no es casualidad, puesto que las eventuales irregularidades de la anterior administración no hubiesen sido consumadas sin la complicidad del Tribunal de Cuentas y, específicamente, de su presidente Grimberg.
Oportunamente, también señalábamos que desde el Frente Renovador le habrían anticipado a Grimberg que de no apartarse voluntariamente comenzarían a lloverle denuncias de corrupción buscando su destitución, en búsqueda, claro está, de obtener ese sitial para su sector.
Ni lerda ni perezosa, Carrió tomó la delantera con la ayuda del matutino mitrista y, según supo NOVA, hasta el propio Jorge Lanata tiene en la mira los numerosos viajes al exterior del presidente Grimberg, algunos oficiales y otros de licencias. En este último caso, el titular del Tribunal de Cuentas, obligatoriamente, debía solicitar sus licencias y ser reemplazado por su sucesor legal de acuerdo a la ley orgánica del organismo de control.
De acuerdo al artículo 8 de la ley orgánica del Tribunal de Cuentas, número 10869, si el presidente se ausentase por “más de ocho días” de su cargo, obligatoriamente debe comunicarlo a la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, para que ésta designe su reemplazante entre los miembros de las cámaras de Apelaciones de La Plata. Esto no ha sucedido en los más de treinta años de gestión del doctor Grimberg. Y como lógica consecuencia, tampoco, como si hubiese sido un olvido, solicitó su licencia y apartamiento como miembro de la Junta Electoral, en donde ha venido cobrando regular y continuamente su sobresueldo como vocal de la misma. Esta circunstancia, según supo este medio, estaría preocupando a más de uno, entre ellos a los doctores Luis Esteban Genoud, Eduardo de Lázzari y Daniel Soria, quienes no habrían advertido tal circunstancia. A raíz de que, obviamente, el Tribunal de Cuentas jamás observara tal irregularidad, Carrió optó por judicializar el tema con una denuncia ante el fiscal Álvaro Garganta, y estaría esperando el turno que le toca al fiscal Marcelo Romero en el curso de este mes para formular la denuncia directamente contra el Eduardo Grimberg y los vocales que este deschabó al verse escrachado en el diario La Nación.
Sin prisa pero sin pausa, desde el massismo intentarán tomar la delantera en esta carrera y, según fuentes consultadas por NOVA, ya tienen los elementos en torno a irregulares designaciones de Grimberg en otro organismo a su cargo, es decir en la Junta Electoral de la provincia, en donde habría nombrado al menos tres ñoquis, entre ellos a su propia ama de llaves, quien ni siquiera se domicilia en la provincia de Buenos Aires. En ese sentido, vale recordar que ya hemos indicado desde esta agencia de noticias acerca de los aceitados contactos del massismo en la Junta Electoral (hoy en día, al menos tres de sus miembros le responden al tigrense).
Por estas horas la vocal del Tribunal de Cuentas, Cecilia Fernández, le habría recriminado tal circunstancia a Grimberg por haberla hecho participe de “trabajos sucios” que le mandara a realizar en el órgano electoral. Y en la propia Junta Electoral, el personal de mayor jerarquía está seriamente preocupado al verse, ahora, descubierto en un acto de corrupción imposible ocultar.
No se descarta tampoco que la información obtenida por la doctora Carrió haya provenido del vocal Héctor Giecco, quien hoy mantiene un fuerte enfrentamiento con Grimberg.
Todo parece indicar que las horas del vitalicio presidente están contadas y algunos más caerán con él, aunque sean de menor jerarquía, y el nombre de su sucesor dependerá de quien resulte vencedor en su afán denunciativo, ya sea Elisa Carrió o Sergio Massa.
El escándalo llegó a los pasillos de la Gobernación, desde donde trascendió que la alicaída María Eugenia Vidal está que trina con este asunto.





Comentá la nota