Grecia dio ayer un nuevo paso hacia el precipicio del default. Apenas 45 minutos después de comenzar una rueda decisiva de negociaciones en Bruselas, las delegaciones de Atenas y de sus acreedores internacionales se levantaron de la mesa por falta de "progresos significativos", según el lacónico comentario de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea (CE).
Este último fracaso en el frenético intento de hallar una fórmula que permita desbloquear 7200 millones de euros en ayuda para el gobierno antiausteridad griego de Alexis Tsipras agudizó los temores a una inminente salida de ese país de la zona euro.
Sin reservas, Atenas podría declararse en default dentro de dos semanas, cuando deba pagarle al Fondo Monetario Internacional (FMI) un vencimiento de 1500 millones de euros.
Esa decisión debería ser tomada el 18 de junio en Luxemburgo, donde los ministros de Finanzas de los 19 países de la eurozona mantendrán lo que se considera "una sesión final". Debido a su importancia, la cita estará precedida por una cantidad de consultas al más alto nivel desde Berlín hasta Washington.
"Las conversaciones de este fin de semana no tuvieron éxito. Subsiste una considerable brecha entre ambas posiciones", declaró anoche la CE. "En consecuencia -agregó-, el Eurogrupo seguirá con la negociación."
ACUERDO REMOTO
Sin el acuerdo de sus acreedores internacionales -la ex troika formada por el FMI, la Unión Europea y el Banco Central Europeo (BCE)-, las posibilidades de lograr un acuerdo amistoso el jueves próximo son remotas.
Numerosas fuentes europeas estiman que los negociadores de la eurozona llegarán a la reunión con la misma estrategia de "take it or leave it" (tomarlo o dejarlo) utilizada con Chipre hace dos años.
En aquel momento, un representante del BCE advirtió al gobierno de la pequeña isla mediterránea que, sin acuerdo, la institución se vería obligada a cortar todos los fondos de emergencia destinados a los bancos chipriotas, desmantelando así el sistema financiero nacional. En las últimas semanas, el BCE recibió presiones para que utilice la misma estrategia con Atenas.
"Contrariamente a lo que sucedería en el caso de un acuerdo negociado, esta decisión prácticamente no realizaría concesiones a Atenas. Semejante escenario disminuye la posibilidad de que Tsipras pueda aceptarlo y aumenta el riesgo de un control de capitales en el país (similar al "corralito" argentino)", advirtió Wolfgang Piccoli, director de la firma de análisis de riesgo Teneo Intelligence.
Cinco meses después de ganar las elecciones en medio de una ola de descontento popular ante los drásticos recortes presupuestarios que profundizaron la recesión griega, Tsipras sigue negándose a aceptar el pedido de sus acreedores de recortar aún más las pensiones, aumentar los impuestos y fijar objetivos cifrados de presupuesto.
Desde entonces sus delegaciones presentan infructuosamente en Bruselas propuestas que intentan reducir la brecha entre ambas posiciones.
La Comisión, brazo ejecutivo de la UE, afirmó que la reunión de ayer era considerada por Jean-Claude Juncker "el último intento" de obtener un compromiso de parte de las autoridades griegas.
JUBILACIONES E IMPUESTOS
La diferencia entre ambas partes en torno de medidas fiscales "es del orden de los 2000 millones de euros anuales", hizo saber la Comisión.
Según un mail a la prensa enviado por el viceprimer ministro Yannis Dragasakis, los acreedores de su país insisten en que esa diferencia sea colmada exclusivamente con recortes en las jubilaciones y aumentos en el IVA. Dragasakis integró la delegación presente en Bruselas durante el fin de semana.
Atenas acusa a la eurozona y al FMI, que financian juntos el programa de rescate griego de 240.000 millones de euros lanzado en 2010, de persistir en sus demandas.
Para el líder populista Tsipras, esas exigencias "carecen de sentido desde el punto de vista económico" y son "políticamente inaceptables".
"Un acuerdo confiable necesitará decisiones difíciles del conjunto de las partes", dijo el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, luego de que concluyera sin avances la nueva ronda de negociaciones.
Cuando todavía seguían los debates en Bruselas, Alemania lanzó una explícita advertencia sobre la posibilidad de que Grecia abandone el euro.
"La sombra de una salida de Grecia de la zona euro se hace cada vez más perceptible", escribió el ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, en una columna que publicó ayer el periódico Bild.
"Los amantes de la teoría del juego están arriesgando el futuro de su país. Y también de Europa", advirtió.
Con esa frase, Gabriel aludió al ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, gran especialista de la teoría del juego, que consiste en anticipar lo mejor posible las acciones y decisiones del adversario.
CIFRAS QUE PREOCUPAN
7200
Millones de euros
Es lo que necesita Atenas para llenar sus arcas y afrontar nuevos pagos a sus deudores y a la administración
1500
Millones de euros
Debe transferir Grecia al FMI el 30 de junio para no caer en default
2000
Millones de euros
Es la diferencia que separa a Atenas de sus acreedores para sellar un acuerdo
6700
Millones de euros
Deberá desembolsar Atenas al Banco Central Europeo en los próximos dos meses en concepto de bonos de deuda
240.000
Millones de euros
Es la cifra total del programa de rescate asignado a Grecia en 2010 y que se libera en varios tramos.
Comentá la nota