El ex ministro de gobierno durante la primera gestión de Ricardo Colombi y actual senador provincial Jorge Barrionuevo ya difundió la fecha en que el Poder Judicial citaría al Primer Mandatario. Peligrosamente y en busca de protagonismo que lo posicione -ante el final de su mandato- el más ricardista de los peronistas, avasalla y crea una atmosfera de tormentos hacia otro Poder del estado.
Un mes después de la exposición mediática de los denominados "cinco nostálgicos que fracasaron en las últimas elecciones- el ex funcionario ricardista buscó cámara y explico sin problemas -cual vocero del Juzgado- los detalles de la fecha de una posible citación.
Sin advertir el actual senador provincial -con mandato próximo a cumplir- su acción juega peligrosamente los límites de la división de poderes y mezcla sus pasiones personales con una cuestión tan sensible como la fusión de roles ante la propia independencia Justicia.
El curuzuacuateño -con menos votos pero con más mañas- confirmó sus "graves intromisiones" en el Poder Judicial de la Nación, para intentar conseguir un rédito político, anunciando que en febrero Ricardo será citado por la Justicia".
Sin margen para el titubeo, el actual senador provincial "opinó libremente" sobre la acción futura de la Justicia Federal en un rol ajeno a su embestidura, no queriendo advertir que hoy ocupa un lugar en otro organismo independiente de las decisiones exclusivas de la Justicia, aunque tal vez marcando los pasos a los hombres que componen otros organismos del estado.
Sin dudas que la "jugada de Barrionuevo" ya se puede contextualizar en un plano exclusivamente político pero muy peligroso, toda vez que un legislador no debería inmiscuirse en otras cuestiones que involucran y son menester propio y exclusivo del Poder Judicial -de la Nación en este caso-.
Pero la conducta de Barrionuevo así como la de otros nostálgicos en caída libre como Tamandaré Ramírez Forte o el propio Fabián Ríos, son comunes en el triste presente de la realidad peronista arcaica, fundamentalmente en actores que escarban en sus propias miserias sin responsabilidad y con un amplio margen de resentimiento, revanchismo, persecución, ira e intolerancia ciega.
La naturaleza de los actores nombrados hace comprender el origen de sus actos fundamentalmente con padrinos como Martínez Llano o el propio Hugo Perie. Una lacra que hambruna mediante merodea el poder desde el ocaso y se sigue beneficiando de ella, dejando al costado las obligaciones sociales hacia el resto.



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