Funcionarios municipales aseguraron que atravesaron semanas enteras sin este producto y que la situación no se normaliza. Mientras que desde construcciones particulares preocupa el estado laboral de los albañiles.
La escasez de cemento que desde un principio afectó fuertemente al sector privado, hoy también retrasa las obras públicas que realiza la Municipalidad en diferentes puntos de la ciudad.
En comunicación con el subsecretario de Obras Públicas del Municipio, José Traversaro señaló a EL LIBERTADOR que "todas las obras están sufriendo retrasos, porque al faltar cemento, faltan también hormigón elaborado y arena cemento".
Explicó: "Teníamos un consumo determinado y después tuvimos que reducir y reducir, hasta llegar a escasear totalmente. Hubo semanas enteras que no teníamos nada de cemento. Y eso impactó en todas las obras", a lo que agregó que "hasta ahora, la situación no se normaliza, por lo que se trabaja con producción muy acotada".
Aseguró además que "aunque se advierta que los faltantes se traten de una mera especulación, lo cierto es que no se sabe concretamente qué sucede", a lo que agregó que "la realidad es que no hay cemento y el área de Obras está mal".
Detalló que "a diferencia del Municipio, hay empresas que tienen más posibilidades de conseguir, pero son situaciones especiales, incluso esas raciones ya están destinadas, como es el caso de las firmas que abastecen a las obras en Santa Catalina".
El secretario de Planeamiento Urbano, Daniel Bedrán, señaló que "no se sabe si el tema de la escasez es genuino o se trata de una especulación", a lo que agregó: "Queremos que la Cámara Argentina de la Construcción aplique la Ley de Abastecimiento".
También el sector privado atraviesa serias dificultades, ya que aseguraron que "al faltar cemento, que es la materia prima por excelencia, se deben paralizar las obras y suspender al personal, o en el peor de los casos optan por despedirlos".
EL LIBERTADOR consultó anteriormente también a los comercios minoristas, quienes habían explicado que "si se realiza un análisis general, se puede afirmar que "hace dos años más o menos empezó a escasear, sólo que no se notaba tanto como ahora. Hoy, los comercios deben limitarse a vender sólo dos bolsas por persona, porque uno no puede quedarse sin este material y perder clientes".
A la merma en las construcciones e inestabilidad laboral de los albañiles, se suma también el problema de los precios, ya que aseguran que en el último mes las bolsas sufrieron aumentos de aproximadamente 50 y 60 pesos.
Comentá la nota