El gobernador Jorge en el lugar del asalto a la joyería.La estrategia mediática del gobernador Oscar Jorge sufrió un notable golpe de timón desde hace dos semanas.
Fue el asalto a la joyería de Horacio Raúl Bustos y posterior tiroteo en pleno centro, en la que asomó la nueva estrategia comunicacional. Jorge apareció en el medio de la escena policial, cuando estaban actuando los peritos y los medios (radiales, televisivos y de prensa escrita) estaban presentes en el lugar. El robo duró 10 minutos y finalizó con la detención de los asaltantes.
La incursión de Jorge es una apuesta de riesgo: los sitios webs ya desnudaron la polémica sobre porqué no aparece en hechos no esclarecidos. Y además se trató de un robo a un comercio con fuerte tradición entre los santarroseños. La excusa que conocía a su propietario, Horacio Raúl Bustos tuvo más de justificación personal que la dimensión institucional que tiene la figura del gobernador.
Jorge no es pionero en este perfil. El gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli -con quien el pampeano tiene buen diálogo cultiva ese perfil, en el tema de la inseguridad, un tema candente y con fuerte presencia política en el mayor distrito de la Argentina. Pero Scioli ya apareció en una serie de hechos, sobre todo esclarecidos, ante las cámaras televisivas y las cámaras de los fotógrafos.
Pero hubo otro hecho que revela ese cambio. Jorge recibió en su despacho al niño Alan Pereira, operado de corazón en el Hospital Lucio Molas con la técnica de a corazón abierto, aplicada por primera vez en un establecimiento público provincial. La operación salió bien. Junto con el pequeño y su madre, estuvieron los médicos que llevaron adelante la operación, quienes unos días antes con autoridades del área de salud ya habían dado una conferencia de prensa para dar a conocer el logro. El contraste de la ‘buena noticia‘ es el reclamo y las denuncias sobre la inversión en la salud pública que realizan gremios y profesionales del sector.
El fin de semana un hecho con alto impacto en la opinión pública, como el asalto a David Matzkin y la intervención de su padre, el histórico dirigente del PJ pampeano y ex ministro Jorge Matzkin. La violencia del asalto y los disparo hechos por Matzkin padre, también ameritaron, según quienes manejan la comunicación gubernamental, una conferencia de prensa.
Esta vez hizo su aparición el ministro de Gobierno y Seguridad, César Rodriguez, figura ausente en el asalto a la joyería Bustos.
Fue también una jugada arriesgada, que desnudó algunos huecos: el ministro Rodríguez y el jefe de Policía, Baudaux patinaron cuando aparecieron, en el entusiasmo por el hecho esclarecido, como alentando la intervención por mano propia. Pero después el jefe policial, ante una pregunta puntual, expresó que "instamos a no tomar definiciones de este tipo por iniciativa propia, eso en un contexto general". Esto en relación al uso de armas por parte de una víctima.
Sin comentarios
El Diario pidió una entrevista con el director de Prensa del gobierno provincial Bruno Cazenave para hablar del tema, pero el funcionario se negó. En principio accedió a habalr, pero posteriormente comunicó que no realizaría comentarios.
Cazenave es quien mantiene relación con la prensa por la información oficial. Además en las apariciones públicas del gobernador es quien acuerda con los periodistas la cantidad de preguntas y en alguna ocasión, quien ha dado por concluida alguna de las improvisadas conferencias de prensa del primer mandatario.
Detrás del cambio de estrategia es posible que existan objetivos electorales. La falta de comunicación de los actos de gobiernos fue una estrategia elegida por el marinismo para descargar sus mandobles políticos: nada nuevo entre los matrimonios políticos por conveniencia. ‘Comunica mal‘, es una frase que permite descargar críticas que después, se devela, son de fondos y no sólo cosméticas.
Lo que queda por conocer es hasta dónde llegará este golpe de timón y además, por cuanto tiempo se extenderá. El ritmo de la campaña política, que ingresa en un tramo crucial, permitirá despejar solo alguna de esas dudas.




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