El banco de inversiones habría creado y vendido productos atados a hipotecas de alto riesgo
La Comisión de Valores norteamericana (SEC), encargada de la supervisión bursátil, acusó ayer de fraude a Goldman Sachs por haber creado y vendido productos vinculados al negocio de hipotecas, que causaron pérdidas por más de 1000 millones de dólares a inversores tentados por ganancias especulativas. Fueron esos derivados los que, precisamente, dispararon la "burbuja inmobiliaria" que la crisis global.
La SEC afirmó que Paulson & Co., un peso pesado entre los fondos de inversión, creó con Goldman obligaciones de deuda colateralizada diseñados para fracasar, y que el banco ganó dinero con esa acción.
La acusación fue el peor golpe en años para Goldman Sachs, uno de los bancos que, paradójicamente, cabalgó la crisis financiera para posicionarse como la entidad financiera más influyente de Wall Street y una de las que con más firmeza desafían las políticas de Obama de pretendido control sobre esa actividad.
El golpe no fue sólo para Goldman Sachs, cuyos títulos cayeron hasta un 12% en Wall Street, sino para el mercado bursátil en general, que aquí retrocedió el 1,13%, al cierre de una sesión cargada de nerviosismo y de rumores negativos. Los descensos se repitieron en buena parte de las plazas del mundo.
Goldman Sachs negó los cargos de fraude, pero la sospecha quedó instalada. Enseguida, Obama aprovechó para despacharse a favor de su resistida ley de reforma financiera. Si se aprueba, "ya no habrá más rescates pagados con dinero de los contribuyentes para las grandes firmas financieras", señaló.
"Vetaré cualquier proyecto que no ponga al mercado de productos derivados bajo control", dijo Obama, que ha reprochado a "estos tipos de Wall Street" -como los llama- por un descalabro financiero del que se resisten a hacerse responsables.
Fundada hace más de 150 años, Goldman Sachs es una de las grandes firmas del mercado financiero internacional y el principal banco de inversiones privado del mundo. Hasta ahora, mantenía un sordo pulso con el gobierno de Obama. Uno de los más llamativos ocurrió cuando el presidente intentó recortar los súper sueldos de los ejecutivos de Wall Street. Casi al mismo tiempo, Goldman Sachs anunciaba pagos millonarios a sus directivos.
En un comunicado, la SEC explicó que los cargos obedecen al hecho de que "Goldman Sachs falló en brindar a sus inversores información vital" sobre uno de sus productos financieros, cuyo rendimiento dependía del desempeño del mercado de las hipotecas subprime . Es decir, con alto riesgo de que las cuotas no fueran pagadas por sus tenedores.
El instrumento creado por Goldman, Abacus 2007-AC1, encubría, en realidad, hipotecas otorgadas a personas con alto riesgo de incumplimiento de pago. Pero era difícil reparar en eso: el derivado integraba una canasta de 25 productos para inversores de peso, deseosos de incursionar en el mercado inmobiliario.
La SEC acusó a Goldman Sachs y, en particular, a uno de sus vicepresidentes, de haber defraudado a inversores con "afirmaciones inexactas y omisión de datos". El ejecutivo involucrado es Fabrice Tourre, un francés de sólo 31 años, graduado en Stanford, según se informó. La entidad afirmó que las acusaciones de la SEC son "completamente infundadas" y que las recurrirá ante la justicia de Nueva York. "Nos defenderemos de esto con determinación, en resguardo de la entidad y de su reputación", señaló en un comunicado.
En los últimos años del gobierno de George W. Bush, los bancos estadounidenses compitieron con ferocidad por colocar hipotecas entre familias de bajos recursos que compraban sus primeras viviendas. Como una bola de nieve, esos instrumentos se asociaban luego en paquetes que se vendían entre inversores de avidez exacerbada por la burbuja financiera. Al parecer, el Abacus es uno de esos derivados. La crisis estalló cuando los tenedores de las hipotecas dejaron de pagarlas y los títulos perdieron valor.

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