Sin la unidad de esa bancada no puede salvarse. Mañana Recalde intentará contener a Gioja y los gobernadores.
Julio De Vido envió un mensaje a su bloque de diputados con su pedido de licencia, pero sus expectativas de evitar el desafuero y la prisión no eran muchas.
Héctor Recalde los reunirá este martes a las 15 a su bloque para hacer el último intento, poco antes que la Comisión de Asuntos Constitucionales trate los dos pedidos judiciales para encarcelar al ministro.
Para que suceda, en la sesión del miércoles se requieren dos tercios de los presentes y Recalde no tiene hoy la certeza de poder evitarlo. Necesita sentar a 86 diputados dispuestos a dar la cara por De Vido y su bancada tiene 72 miembros y algunos como José Luis Gioja ya anticiparon que no lo respaldarán.
Mañana el ex ministro intentará contenerlos y en Cambiemos sobra expectativa. La mejor cuenta les dio 155 votos, o sea, necesita 233 presentes en la sesión para llegar a dos tercios, 24 menos que el total del recinto.
La cuenta excluye a 5 de los 17 miembros del bloque justicialista (los dos riojanos y el tucumano Pedro Miranda, entre ellos). Mañana esa bancada se reúne por la tarde.
Tampoco incorpora a los 5 del Movimiento Evita (mañana se reúne a las 18 para definir una posición) y los 6 santiagueños que fueron claves para salvar al ex ministro en julio, cuando Elisa Carrió pidió echarlo por inhabilidad moral.
Pero en el kirchnerismo no hay esperanza de volver a alinearlos detrás De Vido, una tarea que en el invierno ejecutó Gioja, ahora propenso a soltarle la mano.
El jefe del bloque PRO Nicolás Massot ratificó la sesión del miércoles y anunció que no tratará la licencia de De Vido y sesionarán el miércoles para meterlo preso, un claro desafío al kirchnerismo para tomar una posición.
Envalentonados por el triunfo electoral, en Cambiemos esperan que la disputa por el ex ministro anticipe la ruptura del kirchnerismo, con la fuga de emisarios de los gobernadores a un bloque peronista, capaz de ayudar al quórum cuando haga falta.
Los resultados de las primarias no prometían demasiado. Cristina había engrosado sus puros y creían no perder más de una decena de sus miembros en diciembre y así quedar con más de 60 votos. Ni siquiera aliado con el massismo el resto del peronismo podía apelar a ese número.
Pero al Gobierno le conviene la división y el caso De Vido le llega justo para anticiparla. En el Senado, ya se habla de pedidos de desafuero para Cristina Kirchner y Carlos Menem, que acorralarán a todas las facetas del peronismo, enfrentadas entre sí. Será un tema de 2018.







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