Hace un año y medio que el gobierno le demora a la Cooperativa Popular de Electricidad el reintegro de algo más de 5 millones de pesos por la construcción de dos subestaciones de 33/13,2 kV de 8 MVA que permitieron que, en el verano de 2010, no hubiera cortes de energía en la ciudad.
En los primeros meses de 2009, la CPE elevó a la APE una propuesta técnica para construir las subestaciones Mansilla -ubicada en Gil y Mansilla- y Yapay -en la vieja planta láctea de la ruta 35- y agregar una tercera para asegurar el abastecimiento de energía, a pesar de que las instalaciones de 33 kV son propiedad del Estado provincial y es su responsabilidad la expansión de los tendidos.
Luego de un tiempo de conversaciones, la APE aprobó los requisitos técnicos y le solicitó a la cooperativa una serie de datos (especificaciones técnicas, presupuestos, planes de trabajo, etc.) para gestionar los subsidios oficiales. Este tipo de reintegros es una práctica habitual del Estado con las cooperativas para evitar demoras en la construcción de obras imperiosas en servicios concesionados. Las cooperativas adelantan el dinero y luego el gobierno se los devuelve.
En este caso, la cooperativa avanzó con la compra de materiales y la contratación de servicios para terminar las dos subestaciones antes del inicio del verano, ya que sus propias estimaciones indicaban que el consumo de energía en Santa Rosa superaría la capacidad disponible hasta 2008. Paralelamente la entidad solidaria concluyó con una serie de trabajos en la red de distribución de 13,2 kV y subestaciones de distribución, como complemento necesario para la ampliación del sistema de 33 kV.
Ello, de acuerdo a la CPE, permitió que en enero de 2010 el sistema Santa Rosa-Toay registrara una demanda máxima de 65,2 MVA, superior a la capacidad instalada hasta ese momento, que era de 59 MVA.
La respuesta, el silencio.
Los subsidios fueron acordados por la CPE con Benvenuto y Llinás por las dos subestaciones inauguradas en diciembre de 2009. La de Mansilla fue presupuestada en 1,9 millones de pesos -además la Cooperativa aportó un terreno de gran valor inmobiliario- y la de Yapay en 4,3 millones, aunque hasta ahora fue ejecutada por alrededor de 2 millones de pesos y aún no se instalaron los nuevos transformadores que fueron comprados.
La tercera subestación, denominada Este, fue presupuestada en aquella fecha en 4,9 millones de pesos y pensada para cubrir la demanda del nuevo complejo de viviendas del Instituto Provincial Autárquico en el sudeste de la ciudad. En enero pasado se formalizó el convenio para el otorgamiento del subsidio y hasta ahora se llevarían ejecutadas obras por 1,4 millones de pesos.
El plan de inversiones aprobado por la APE preveía que la CPE aportara 5 millones durante 2009 y que en septiembre de ese año el Estado empezaría reintegrarle el dinero. En enero del año pasado percibió la mitad del presupuesto de la subestación Este.
Cuando Nocetti envió a Benvenuto la primera nota, en abril de 2010, la CPE dijo que ya registraba un déficit de 3 millones de pesos entre inversiones y subsidios, y que la situación se había agravado porque la APE había aumentado el precio de la compra de energía.
Como el ministro no contestó ese pedido de pago de los subsidios, Nocetti envió una segunda nota al mes siguiente. Esta fue dirigida directamente al gobernador Oscar Mario Jorge, pidiéndole una audiencia y detallándole la situación. Allí el presidente de la CPE recordó que por la construcción de las dos subestaciones, a costo de la CPE, se habían evitado cortes rotativos en el verano de 2009-2010.
Durante siete meses, el gobernador respondió con silencio. Nocetti volvió a pedirle, por escrito, una audiencia en diciembre pasado. Ahí directamente reclamó su intervención personal para destrabar el conflicto y le recordó el ahorro que había conseguido el Estado provincial por la decisión de la cooperativa de haber adquirido con anticipación los componentes más importantes de las instalaciones de las subestaciones. También advirtió que corría riesgo la subestación Yapay.
De ese texto surge un dato inexplicable: en julio del año pasado la APE le informó al consejo de administración de la CPE que el voluminoso expediente donde se tramitan los subsidios por la construcción de las subestaciones se había perdido. La demora se extendió otros dos meses hasta poder reconstruirlo.
Jorge, otra vez, no contestó, y Nocetti le mandó una tercera nota, con fecha más reciente, el 19 de abril. Allí la CPE dejó en claro que sería la última y que la falta de respuesta se entendería como una negativa. También que se estaba pensando cobrar los reintegros por otra vía.
Excusas y promesas.
Por lo que trascendió, el gobierno le ha dado, durante este año y medio, distintas excusas a la cooperativa para no devolverle los más de 5 millones de pesos. Además de la pérdida del expediente, primero le dijo que los subsidios no podían pagarse porque habían sido afectados por error a otra partida. Después que el gobernador había observado el expediente y que debería cambiarse el encuadre legal, pasando a ser aportes de capital y no subsidios. Más adelante, el gobierno sostuvo que el expediente había sido observado por el Tribunal de Cuentas, aunque luego se supo que nunca había ingresado a ese organismo. Por último, los propios abogados de Casa de Gobierno manifestaron que se desligaban del tema porque, a pesar de las múltiples promesas de pago, no tenían respuestas de sus superiores.
La CPE, en la última misiva dirigida a Jorge, remarcó que los graves incumplimientos oficiales perjudicaron económica y financieramente a la institución, a tal punto que, después de décadas, tuvo que solicitar créditos bancarios comerciales para cubrir el déficit, y que al atrasarse en el pago de la energía a la APE perdió una bonificación del 7 por ciento por contado.
En fuentes cooperativas trascendió que en diciembre pasado, el propio Benvenuto le dio su palabra a Nocetti de que los subsidios ya estaban para ser depositados. Los reiterados incumplimientos llevaron a la CPE no solamente a reclamar los más de 5 millones, sino también a solicitar la actualización de esa suma debido al tiempo que ha pasado.
En la cooperativa ya están pensando en otros caminos para cobrar la deuda millonaria. "Esto es la primera vez que pasa. Nunca hubo inconvenientes con los reintegros, aunque también es verdad que nunca habían sido tan altos", confió una persona vinculada a las negociaciones.

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