En otra compresión para la asfixia financiera de Daniel Scioli, el Gobierno nacional retrasa la aprobación del programa de colocación de Letras del Tesoro por $6.000 millones solicitada por la Provincia.
Hace un par de semanas, el Ministerio de Economía también postergó la conformidad para el endeudamiento externo por $12.000 millones que tramitó el estado provincial.
Sin esos recursos, desprovisto de ayuda adicional de la Nación, Scioli queda arrinconado en soluciones a través de un ajuste salvaje de las cuentas públicas. Otra alternativa es extremar la presión tributaria que durante su gestión ya aumentó 42% y se encuentra al límite de las capacidades contributivas, consigna el matutino.
El gobernador tiene permiso de la Legislatura provincial para un endeudamiento de $18.700 millones. Hace un año, también tuvo dificultades en lograr los avales de la Nación, pero finalmente logró auxilio financiero de los mercados con títulos dólar link, atados a la cotización de la moneda extranjera.
Ahora, apremiado por una crisis con riesgo institucional, apela a las Letras porque le permite conseguir liquidez a corto plazo. Son títulos de deuda que pueden ser emitidos a tasa fija o variable y cuyos vencimientos no superan los 170 días.
No obstante, señala Clarín, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, vuelve a cerrar esa posibilidad a Scioli. El trámite formal está conectado con otras decisiones de mayor contundencia dispuestas por la Casa Rosada: hace una semana, el kirchnerismo realizó un acto en Entre Ríos, encabezada por el vicepresidente Amado Boudou y organizada por del PJ nacional, donde participaron ocho gobernadores. Scioli, presidente interino del Consejo Nacional, no fue invitado, porque según los organizadores, "está adestiempo, trabajando en su candidatura presidencial".
Ese es el punto. El kirchnerismo ubica al gobernador en la línea no deseada de la sucesión en 2015. Y lo quiere "quebrado" tan rápido como puedan. Mientras, el gobernador hace equilibrio. Por ahora, su premura son los números: la Provincia tiene un déficit de $13.000 millones y requiere con urgencia otros $12.000 millones para los aumentos salariales del 22,6% escalonado hasta diciembre.



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