El Gobierno inicia gestión de pactos sociales

Al igual que en 2007 y 2008, la presidenta Cristina Kirchner volvió a hacer en diciembre un llamado a un “pacto social”, un acuerdo tripartito entre empresarios, trabajadores y el Estado para mantener el rumbo económico y bajar los niveles de conflictividad sindical. También como en ocasiones anteriores, la propuesta llevó a imaginar una larga mesa con todos los actores reunidos.
Pero no será así. El “pacto social” es más bien una idea rectora de la gobernabilidad. Y aunque el tema parece haber quedado dormido, fuentes gubernamentales aseguran que la búsqueda de acuerdos tomará fuerza desde principios de marzo, cuando empiecen a discutirse las primeras paritarias para 2011.

Este diálogo entre sectores sociales también es considerado clave para frenar las expectativas inflacionarias. “Hay un aumento de precios mayor al que conviene”, admite el economista Aldo Ferrer, un defensor del “modelo”, cuyas opiniones son siempre escuchadas por el Gobierno. “Pero al mismo tiempo ese aumento de precios no tiene nada que ver con lo que fue la inflación en la Argentina, donde los desequilibrios macroeconómicos, el déficit fiscal, el atraso cambiario y los golpes de Estado generaron cuadros caóticos que culminaron varias veces en hiperinflación”, añade.

Ferrer descarta un descontrol inflacionario, como se vivió tantas veces. “Se trata de una inflación que no se funda en desequilibrios del sistema, afirma, sino en una hipótesis de inflación que han sumido los actores sociales, los trabajadores y las empresas, donde se supone que los precios suben a un cierto nivel y produce inflación en torno de esa hipótesis”. Para el economista, el Gobierno tiene que actuar en dos sentidos: dar señales contundentes de que la economía está bajo control y conversar con los actores sociales para “desactivar” esas hipótesis inflacionarias.

El otro camino que postula un sector de la oposición es de la ortodoxia económica: “enfriar” la economía, bajar el gasto público. Un rumbo que los gobiernos Kirchner han descartado y cuestionado de manera sistemática.

La cuestión del “pacto social” quedará igualmente para más adelante. En estos días, Cristina Kirchner está enfocada en la política exterior. Mañana recibirá al nuevo canciller brasileño, Antonio Patriota, quien llega para preparar la visita que hará a fin de mes la flamante mandataria Dilma Rousseff. Como ya pasó con Lula da Silva, la Argentina será su primer viaje al exterior, un gesto que refuerza la asociación estratégica. Y este jueves, Cristina emprende la gira a Kuwait, Qatar y Turquía, cuyo objetivo es profundizar la relación comercial. Viaja acompañada por su hija Florencia, un hecho muy poco frecuente. Es casi un secreto de Estado el lugar elegido para hacer una escala turística y que madre e hija compartan un día de tiempo libre. Se dice que el pequeño jet en el que viajarán aterrizará en Luxor, asentada sobre las ruinas de Tebas, la esplendorosa capital del Antiguo Egipto, donde las visitas obligadas son el Valle de los Reyes y el Valle de las Reinas, donde están enterrados los faraones.

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