El ministro de Economía galo emitió un comunicado para dar la noticia. La decisión se tomó rápidamente para evitar que el lunes, al abrir sus puertas nuevamente, se desatara una corrida contra el CIF. Cambios en la dirección.
El Estado francés anunció el rescate del banco de préstamos inmobiliarios Crédit Immobilier de France (CIF), una entidad que cuenta con 300 sucursales en todo el país y una cartera de 30 mil millones de euros en préstamos. El CIF había sufrido el viernes la baja de su calificación crediticia por parte de la agencia Moody's y, ante el temor de que la noticia creara una corrida entre los prestamistas, sus directivos decidieron solicitar la intervención estatal. El ministro de Economía, Pierre Moscovici, defendió la decisión por medio de un comunicado en el que explicó que el banco tiene activos de buena calidad por lo que el Estado no perderá dinero en este nuevo auxilio al capital privado. El año pasado el gobierno del conservador Nicolas Sarkozy ya había rescatado, en conjunto con Bélgica y Luxemburgo, al banco Dexia, mediante una inyección de fondos por valor de 45 mil millones de euros.
"Para permitir al grupo CIF respetar el conjunto de sus compromisos, el Estado ha decidido responder favorablemente a su demanda de garantía", expresó Moscovici en el comunicado divulgado en el día de ayer a la prensa. El ministro de Economía socialista agregó que hace varios meses el gobierno ya había solicitado a los dirigentes de la entidad que encontraran un socio para solucionar sus problemas de liquidez, pero que en todo ese tiempo no encontraron a ningún inversor que quisiera asociarse con el CIF.
La decisión de bajar la calificación del banco tres escalones –hasta la Baa1– fue anunciada por la agencia Moody's el viernes. La divulgación de la noticia obligó a sus directivos a actuar rápidamente ante el temor de que algunos de sus depositantes exigieran la devolución de los depósitos, lo que agravaría sus problemas de liquidez de un modo dramático.
La solución que encontraron fue pedirle al Estado que intervenga garantizando el normal funcionamiento de la institución con el fin de devolver la confianza en la institución y evitar la corrida.
Moscovici, en representación del gobierno socialista, accedió a la demanda, pero a cambio exigió la dimisión del presidente del CIF, Claude Sadoun. En su lugar, nombró a Bernard Sevez como director general y a Patrick Amat como su adjunto, quienes tendrán la obligación de supervisar todas las operaciones de aquí en más. Del mismo modo, este equipo directivo deberá presentar un plan de salvamento que deberá obtener el aval del Parlamento francés y de la Comisión Europea.
A diferencia de lo sucedido con el banco Dexia, rescatado durante la gestión de Sarkozy, el gobierno aseguró que este salvataje no debería costarle ni un euro a los contribuyentes, habida cuenta de que el CIF está "fuertemente capitalizado" y cuenta con 2400 millones de euros procedentes de fondos propios. Aun más, el diario galo Le Figaro se atrevió a arriesgar que el gobierno incluso podría salir airoso y obtener algún rédito para sus arcas al término de su intervención. «
Efe
El crédit agricole quiere irse de grecia
El sistema financiero de la segunda economía de la Eurozona comenzó a dar luces de alerta. Además del rescate anunciado ayer (ver aparte), el banco Crédit Agricole publicó en la última semana una caída en sus ganancias trimestrales del 67% y anticipó que en este momento está estudiando tres ofertas para vender su filial griega, Emporiki, con el fin de oxigenar sus finanzas. La centenaria entidad financiera, que está integrada en un 56% por bancos regionales cooperativos franceses, es hoy el tercer banco en el país y tiene presencia en más de otras 70 naciones.
Crédit Agricole, que se fundó en 1885 como un banco prestamista de agricultores franceses, sufrió pérdidas por 370 millones de euros en el último semestre a raíz de la situación de su filial griega. Anticipando esos resultados, desde hace unos meses sus directivos se encuentran en negociaciones con las autoridades helenas y la Comisión Europea con el fin de poder disminuir su participación en Emporiki. Según el presidente ejecutivo del banco, Jean-Paul Chifflet, en las próximas semanas se podría cerrar un acuerdo por medio del cual la casa matriz sólo conservaría un 10% de la sucursal griega. A principios de agosto, Crédit Agricole había informado que los principales interesados en adquirir la filial helena estaban en el mismo país.

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