Fue la reacción oficial frente a la decisión que habían adoptado ayer los directores y jefes de área del hospital Padilla, de renunciar a sus cargos, medida que amenazaba con extenderse hoy a otros centros asistenciales. Si bien fue desactivada la posible acefalía de los centros sanitarios, el conflicto con los Autoconvocados no cesa.
Fue la reacción oficial frente a la decisión que habían adoptado, en horas de la mañana, el director del hospital Padilla, Pablo González, y los subdirectores médico y técnico, Marcelo Monteros y Jorge Valdecanto, además de los jefes de departamentos y de servicios del nosocomio, de renunciar a sus cargos.
La medida, que implicó un apoyo implícito del personal jerárquico de los hospitales a los reclamos de los Autoconvocados, amenazaba con propagarse como un virus en el resto de los centros sanitarios. De hecho, se había anunciado que hoy adoptarían idéntica decisión los directores y jefes departamentales y de servicios de los hospitales de Niños, Centro de Salud y de Concepción.
Para ponerle freno a esta situación, el gobernador José Alperovich y el ministro de Salud, Pablo Yedlin, se reunieron, por separado, con los directores de todos los hospitales, a quienes solicitaron que sigan en sus cargos, con la promesa de apoyarlos ante la rebelión médica y de mantener abiertas las puertas al diálogo con los disidentes de la sanidad.
En una conferencia de prensa, realizada antes del mediodía, en el hospital Padilla, los doctores Gonzáles, Monteros y Valdecanto habían anunciado a la prensa sus renuncias, antes de transmitir esa medida a las autoridades.
"No se trata de una decisión caprichosa, sino del mandato interior que cada uno de nosotros tiene, dado que prolongar esta situación en el tiempo pone en riesgo la vida de nuestra comunidad, principio fundamental de nuestro trabajo", habían expresado, mediante un comunicado. Además, González había explicado que "esta es una medida con la que el personal jerárquico del hospital Padilla trata de presionar para que se vuelva al diálogo. Si esto no se concreta, esta medida (la renuncia colectiva del personal jerárquico) se va a concretar en los hechos. Lo que esta Dirección y la gente quiere es que haya diálogo", agregó.
Horas más tarde, tras reunirse con Alperovich, primero, y con Yedlin, luego, en la Casa de Gobierno, el director del Padilla confirmó a EL SIGLO que "no fueron aceptadas las renuncias, por lo que mañana (por hoy) volveremos a trabajar normalmente en nuestros cargos", agregó González.
El profesional confesó que "el Gobernador y el Ministro dijeron que permanecen abiertas las puertas al diálogo, que es lo más importante, y lo que estábamos pidiendo, y que se verá la posibilidad de convocar a una reunión con los Autoconvocados. El ministro nos dijo que nos necesita para que seamos nexo con las bases. Estamos cansados de esta situación, necesitamos apoyo de arriba y que las bases nos ayuden a encontrar un canal de diálogo para salir de este conflicto", admitió el director del Padilla.
Conflicto sin salida
Pese a que el Ejecutivo, al menos por ahora, logró ponerle freno a la amenazante acefalía en los hospitales, el conflicto con los empleados enrolados en el Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (SITAS) sigue sin encontrar una salida.
Para exigir la reapertura de las paritarias salariales, los sanitaristas confirmaron para mañana un paro de actividades, sin asistencia a los puestos de trabajo, que será acompañado con una masiva movilización a la plaza Independencia, a la que se plegarán otras organizaciones sociales, políticas y sindicales.
Además, desde SITAS ratificaron que seguirá firme el quite de colaboración por tiempo indefinido en los hospitales, con el cierre de los consultorios externos y quirófanos, el paro informático (no envían al Sistema las estadísticas sanitarias) y la "carpa de la dignidad" en la Plaza.
Mientras tanto, el Gobierno sigue apostando al desgaste e insiste en dar por finalizadas las discusiones salariales con el sector. Alperovich ayer reiteró que la provincia no cuenta con recursos para hacer frente al reclamo de los Autoconvocados, quienes pretenden que la base de cálculo salarial se eleve de los actuales 570 pesos a 800 pesos.
"Le pido a los Autoconvocados que ahora no podemos hacer ningún tipo de arreglo, ya se le dio un aumento del 33 por ciento y el Gobierno no tiene dinero", exclamó el Mandatario.
Además, reiteró que recién "cuando se produzca la nueva negociación salarial (en 2012) se podrán sentar de nuevo (a discutir una mejora), pero ahora no tenemos dinero", insistió.
A propósito, el vocero de SITAS, Jorge Ramacciotti, apuntó, en diálogo con este diario, que "las múltiples obras que se inauguran, como el millonario nuevo edificio de la Legislatura, el aumento en las dietas de los legisladores y la compra totalmente innecesaria de un jet privado para uso oficial, destruyen el propio discurso del Gobernador.
Ramacciotti, quien es jefe de Terapia Intensiva del hospital Padilla (fue uno de los profesionales que ayer presentó su renuncia), advirtió que "no se puede seguir dilatando este conflicto con chicanas, hablando desde el Gobierno de lo que ganan los profesionales en los consultorios privados, cuando acá está involucrado todo el sector de la salud, es decir canilleros, enfermeros, administrativos y el personal asistencial y no asistencial, además de los médicos y, ahora, los directores y jefes. Es tiempo de sentarse a negociar en serio, sin chicanas y sin ningún tipo de violencia o de condicionamientos, porque no se puede seguir trabajando en estas condiciones", acotó.
Por su parte, Estela Di Cola, del hospital de Niños, señaló que "el Gobernador ahora dice que no hay plata para dar un nuevo aumento, pero es lo mismo que dijo en el 2009 y en 2010, cuando después de las protestas el dinero para dar un aumento terminó apareciendo. Además, dicen que no hay recursos, cuando para otras áreas del Estado, como la Policía si hubo plata de manera inmediata. Es mentira lo que dice Alperovich", resumió.
A su turno, el delegado del Centro de Salud, Carim Asus, consideró que "a esta situación se llega por que el Ministro Yedlin ha demostrado un pésimo manejo de la Salud Pública con un conflicto permanente, sostenido por las medidas arbitrarias que ha llevado adelante. Los trabajadores de la Salud Pública estamos solicitando la recomposición salarial como primer hecho, porque el básico de un médico es inferior, por ejemplo, al de un ordenanza de tribunales y porque cobramos la mayor parte del salario con sumas en negro”, argumentó.
Polémica con la Justicia
Otro elemento que ayer incrementó la tensión en el conflicto de la salud fue la medida adoptada por el fiscal Arnoldo Suasnábar quien, haciendo lugar a un planteo del Gobierno, ordenó la apertura de las puertas de los hospitales, que permanecían cerradas desde hacía dos semanas, en el marco de las protestas que llevan adelante los galenos.
"El Gobierno cree que acudiendo a la Justicia para que ordene la apertura de las puertas de los hospitales esto se va a solucionar, pero se equivoca, porque si bien los hospitales pueden tener sus puertas abiertas, la gente que trabaja en los mismos está dispuesta a seguir en la lucha", expresó, al respecto, la pediatra Di Cola.
La referente de SITAS aclaró a EL SIGLO que "el cierre de las puertas no sólo tenía un sentido simbólico, sino que además implicaba una medida sanitaria, por lo menos en el caso del hospital de Niños, debido a la epidemia de bronquiolitis. Las puertas cerradas evitaban los traslados y la contaminación, lo que reducía el riesgo de epidemia; pero ahora, el hospital está con todas sus puertas abiertas, con lo cual quedan liberadas las enfermedades y virus a las vías respiratorias, que se esparcirán por todas las salas y sectores de servicios. Es decir, que a partir de esta medida va a haber más chicos enfermos", advirtió.
Frente a la situación planteada, Di Cola disparó: "Vamos a decirles a los fiscales y jueces que tomaron esta decisión intempestiva de ordenar que se abran todas las puertas, que ahora vengan a atender ellos a los pacientes enfermos. Es gente que no sabe nada de salud”, lanzó.


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