Tres semanas después de protagonizar el trágico accidente que le quitó la movilidad de sus piernas, Sergio García continúa convaleciente en una cama del hospital Lucio Molas y necesita ser sedado constantemente con morfina ya que sigue padeciendo fuertes dolores. Su familia dijo que no recibe una adecuada contención por parte de los psicólogos del nosocomio.
El hombre, de 28 años, se accidentó el viernes 2 de abril en el barrio Santa María de Las Pampas. A las 21.30 de ese fatídico día, García circulaba en motocicleta por la calle Arriaga con dirección al centro de la ciudad, cuando en la intersección con Ferreyra se encontró con un pozo que no estaba correctamente señalizado y que había sido dejado abierto por la empresa ILKA, que construye los desagües y cloacas del barrio. Intentó saltarlo ya que no tenía tiempo de frenar, pero no pudo hacerlo y cayó al suelo. Producto del impacto se fracturó la columna y fue llevado de urgencia al Molas, donde al día de hoy se encuentra internado.
Dolorido y sin atención.
Ayer, su esposa dialogó con Radio Noticias y explicó el mal momento que están pasando. "Tiene muchos altibajos" dijo María Pereyra de García. "Hay días que está bien, pero hay noches que no puede dormir por la fiebre y hay ocasiones en que llora del dolor. Hace 15 años que estamos casados y yo nunca lo había derramar una lágrima" sostuvo la mujer.
Por otra parte, Pereyra manifestó que los psicólogos del hospital no le brindan una buena atención. "Un día lo atiende un psicólogo, pero al otro día es otro, y así pasan los días y no hay ningún profesional que se encargue de hacer un buen seguimiento de su estado de salud mental. Para que Sergio esté bajo terapia nos dijeron que tiene que ser llevado a rehabilitación, pero para que eso se concrete falta mucho tiempo. La otra forma de conseguir una correcta atención es que se encuentre bajo un ataque de nervios" indicó la mujer.
Durante el tiempo en que el hombre estuvo en terapia intensiva, dos pacientes que estaban internados en la misma habitación fallecieron. Además de enfrentarse con la cruda realidad de su estado de hemipléjico, debe que mantener a cuatro hijos pequeños, los cuales no ve desde hace 20 días ya que no lo pueden visitar, y tampoco tiene obra social. Si él no necesita asistencia psicológica... ¿Quién entonces?
Sin contacto.
En tanto, la esposa de García expresó que un asistente social de la municipalidad se acercó al hospital y mantuvo un diálogo con el paciente. Pero esa fue la única visita. Aparte de los periodistas de este medio, ningún representante del gobierno provincial ni de la empresa ILKA intentó comunicarse con ellos.
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