Mi gobernador favorito

Algunos de los jefes comunales con más años de gestión analizan el trato que tuvieron con los últimos cuatro gobernadores de la Provincia. Entre la billetera y el buen trato dispensado, Duhalde, Ruckauf, Solá y Scioli desde un escalón más abajo de gestión
Los barones del Conurbano se hicieron del nombre y de la fama gracias al poder que acumularon al ser reelectos una y otra vez para comandar sus distritos. No son, sin embargo, los únicos: también en el interior provincial hay “caciques” que “la tienen atada”. Sin un correlato en Provincia, donde sólo puede haber una reelección, se produce “arriba” una rotación de nombres. Prevalece, eso sí, el signo político: en 2011 se cumplirán 24 años de reinado del PJ.

De todos hay recuerdos, aunque también hay ganas de olvidar. “Lo pasado está pisado y, por otro lado, si me detengo en cada uno me voy a acordar de alguna cosa buena y unas cuantas cosas malas, así que prefiero no acordarme”, narra, espantado, el intendente Julio Pereyra, de Florencio Varela.

No es el único que quiere evitarse dolores de cabeza. “Con todos tuve muy buena relación. ¿Con quién me quieren hacer pelear?”, se excusa, malhumorado, Hugo Curto, mandamás de Tres de Febrero. “Si no te ofendés, prefiero no participar”, admite, por su parte, Juan Carlos Caló (Las Heras).

Eduardo Duhalde

Se lo recuerda, fundamentalmente, por el Fondo del Conurbano y las obras que vinieron aparejadas, aunque en algunos casos “no respondían integralmente a las necesidades del distrito”, como recalca el intendente de San Fernando, Osvaldo Amieiro. La gestión de Duhalde apostó fuertemente al marketing y a la colecta de votos mediante obras. También se achaca al Cabezón cierto discrecionalismo para otorgarlas, algo que hoy el propio Duhalde critica de las administraciones K. “La interna que manejaba hacía que a los que estaban con él les fuera bien, y a los que no, no les fuera tan bien”, relata Gilberto Alegre (Villegas).

Carlos Ruckauf

Las referencias al ex vicepresidente no son extensas, ni positivas. “Ruckauf estaba más preocupado en la cuestión presidencial, más abocado a lo nacional”, relata Carlos Gorosito (Saladillo). En el mismo sentido se expresa Osvaldo Amieiro, que traza una escueta referencia: “Tuvimos un trato institucional”. “No tuve prácticamente relación” admite, por su parte, Jorge Barracchia, intendente de Trenque Lauquen.

Felipe Solá

Amado en el interior y resistido en el Conurbano, Solá se lleva, indiscutiblemente, el premio al que “más conoce” la Provincia. “Es cierto que es muy conocedor”, admite Jorge Barrachia, y revela de su anecdotario personal que, “al igual que Duhalde, en un momento me ofreció un ministerio”.

Desde el GBA las referencias no son positivas. “Con el que más mal me llevé es Felipe Solá”, admite Hugo Curto. “Tuvimos una buena relación hasta que sus intereses cambiaron y priorizó un recorrido personal sobre la respuesta institucional”, critica Amieiro. “Tuvimos la peor relación. Era capaz de tener el mejor diálogo hoy y el peor mañana”, recalca Juan José Mussi.

Daniel Scioli

“La relación es muy especial, ya que aquí ha tenido los comienzos de su carrera deportiva. Hay cuestiones en común, encuentros, no sólo ahora, sino cuando fue vicepresidente”, opina Osvaldo Amieiro. “De todos los gobernadores debe ser el que mejor trato dispensa, con el reconocimiento como persona”, admite, por su parte, Gilberto Alegre. Las referencias de Barracchia y de Julio Pereyra son igualmente positivas. “Conoce muy bien la Provincia”, dice el primero; y el segundo opina: “Es muy cercano y accesible, no tarda más de una hora en devolver los llamados, sino ahí mismo los atiende”.

Los jefes comunales tienden a recalcar los aspectos positivos del ida y vuelta con los mandatarios. El sillón de Dardo Rocha, se sabe, es la instancia última donde se define la supervivencia de un alcalde; una relación tormentosa, destacan en off varios intendentes, puede traer aparejados recortes serios en obra pública y recursos para la administración. Ha ocurrido. ¿Ocurre? Se sabrá en 2011, si los guarismos no acompañan a Daniel Scioli en su intentona reeleccionista.

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