El actual senador nacional santafesino hará pública su postulación sobre fin de año. Lifschitz sigue caminando la provincia. Barletta se prepara para asumir en el radicalismo.
Precisamente en diciembre del año próximo, Giustiniani terminará su segundo mandato como senador nacional por Santa Fe, y el sector que lidera ratificó la decisión de estar en la contienda electoral tanto nacional como provincial. El legislador ya había encabezado una opción para la gobernación santafesina en 2011, que fue superada en las elecciones primarias por el actual mandatario, Antonio Bonfatti y también por el radical Mario Barletta.
En la Casa Socialista, ubicada frente a la plaza Constituyentes, el senador compartió una larga reunión con afiliados y dirigentes socialistas locales donde no dejaron de escucharse críticas a la gestión provincial e incluso a la municipal de Rosario. "Se están dejando de lado las banderas socialistas y se gira hacia un gobierno de centro-derecha", fue uno de los argumentos de crítica utilizados por el legislador ante los afiliados -en su mayoría jóvenes- que lo escuchaban. A la hora de repasar la acción de gobierno, subrayó las marcadas deficiencias en el tema de seguridad y apuntó a faltas de políticas concretas en Desarrollo Social.
"No hay dirigentes socialistas implicados en el tema del tráfico de drogas en Rosario, pero es necesario hacer una autocrítica del avance del tema en la ciudad que gobierna nuestro partido desde hace mucho tiempo", se le escuchó decir. También apuntando a la ciudad de Rosario, se hizo mención al avance de las villas miserias y la poca acción de urbanización realizada en esa ciudad en los últimos años.
Otros movimientos
Socialistas y radicales pugnarán por las principales candidaturas en el Frente Progresista el año venidero. Los primeros movimientos se hicieron notar en el socialismo cuando Rubén Galassi dijo que no sería candidato a gobernador y pareció dejar en claro que en esa situación se encontraba el actual senador Miguel Lifschitz. En el propio riñón del partido de la rosa no se deja la posibilidad de que Hermes Binner termine encabezando la fórmula provincial supeditando esto a los armados nacionales. Por ahora, Lifschitz, actual secretario general del PS a nivel santafesino, camina el territorio y empieza a tejer alianzas locales. De todos modos, en la política santafesina no deja de extrañar la alta exposición que sigue teniendo el ministro Galassi, especialmente en la relación del gobierno provincial con los municipios y comunas.
Los radicales también empezaron a mencionar la posibilidad de que un dirigente del sector encabece la alternativa y no son pocos los que insisten en mencionar a Mario Barletta, cuyo primer propósito es ser ungido presidente del comité provincial partidario en marzo. A tal fin sigue su ronda de reuniones con intendentes radicales y con concejales. El encuentro con los rosarinos Sebastián Chale y María Eugenia Schmuk no pasó desapercibido en la política frentista. En la semana habría tenido una cena con otro rosarino díscolo como es Jorge Boasso. Es que los ediles son muy críticos de la gestión de la intendenta Mónica Fein y de la política de servicios públicos del gobierno provincial, especialmente en lo que hace a la EPE.
El gobernador Bonfatti sumó esta semana al gabinete a Jorge Alvarez en reemplazo de otro radical, Luis Krapt, en la Secretaría de Energía, mientras que agregó al Ministerio de Seguridad a otro radical, Pedro Morini. Lo primero estaba decidido en diciembre ante la decisión del investigador rosarino de retirarse del gabinete. El acto permitió mostrar la foto de socialistas y radicales unidos como expresión de gobierno aunque por abajo ya hay ruidos que aumentarán, de cara a las definiciones que debe tomar la alianza el año próximo. Sin fotos, el viernes, una mesa volvió a encontrar a Bonfatti con líderes socialistas y radicales pasando revista a temas de la agenda política santafesina como diálogo por la reforma constitucional, funcionamiento del gobierno y cargos vacantes.








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