En Comodoro Rivadavia, los patagónicos mostraron sus garras bien afiladas y se quedaron con una victoria contundente por 98-78 para poner el 1-2 en la serie de cuartos de final, que continuará mañana.
Sin mencionar intangibles, en los que Gimnasia también fue claramente superior, dos datos estadísticos son elocuentes: 36-23 ganó el dueño de casa los rebotes (15 de ellos tomó en ofensiva) y también tuvo una efectividad del 65% en triples (15/23 en general).
Regatas empezó con defensa zonal y Gimnasia también mostró una variante en el arranque: puso a Orlietti con el afán de tener mejor marca en la pintura. Sin embargo, esta apuesta de Volcan Sánchez no le dio mayores réditos porque Meyinsse se mostró inspirado de entrada porque castigó casi siempre que lo abastecieron adentro. De todos modos, el partido se hizo de rachas y se alternaron de manera constante el dominio. De pronto Scala afinó la mira y castigó seguido desde afuera, con tres triples consecutivos. Con eso, más un doble ‘lejano‘ de Jackson, Gimnasia se puso arriba 16-12. Una ráfaga de Martínez (5 seguidos) le permitió a Regatas superarlo. Pero siguió todo ‘palo y palo‘, hasta que el visitante ganó el parcial por la mínima: 25-24.
Aún cuando el score le favorecía, estaba claro que a Regatas le podía complicar el hecho de dinamizar las acciones. Y eso ocurrió. Gimnasia se sintió cómodo al jugar posesiones cortas, porque además cargó bien al rebote ofensivo y dispuso de segundas y hasta terceras opciones, algo que no había sucedido mucho en la serie. A la regularidad de Scala, se le sumó la potencia de Seawright en la llave y un “bombazo” de Romero también para tomar distancia de nueve (34-25...41-32), ventaja que se mantuvo al cabo de la etapa: 47-38. Regatas, más allá que intentó remontar con los relevos, fue superado en actitud por el dueño de casa.
Lejos de reaccionar tras el descanso largo, Regatas se dejó llevar por el ímpetu de Gimnasia y de manera prematura liquidó el juego. Ráfagas de Jackson, un par de “bombazos” de Byró, y el buen tándem interior Seawright-Romero fue clave para conseguir un parcial de 31-15 y así escapar 78-53, tomando una ventaja sorprendente por la contundencia aunque no tanto dada la forma en que la consiguió, superando ampliamente a su adversario. Casalánguida de a poco entendió que la historia ya era irreversible y fue preservando las piezas principales. Por eso, acumularon minutos los habitualmente relevos.
Entre Calderón y Gerlero intentaron maquillar simplemente el score. El partido, el tercer punto de la serie, ya tenía un dueño hacía rato. Y Gimnasia, por si algo le faltaba, siguió castigando con su puntería a distancia. Cuatro triples de Robinson en el segmento final le dieron todo el oxígeno suficiente al dueño de casa, que aún cuando bajó la intensidad defensiva cerca del cierre, encontró una victoria holgada y que le da otro ímpetu para buscar la igualdad mañana y así forzar el desempate en Corrientes.
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