Busca reemplazante para Luque, en Gobierno, y para una docena de funcionarios que se fueron con él.
La cruda disputa abierta en el gabinete del intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, entre el secretario de Gobierno, Guillermo Luque, y el director de Fiscalización, Javier Pueyrredón, terminó ayer de la manera más "ruidosa" posible: con la renuncia indeclinable del primero a su cargo y la ratificación del segundo, lo que generó una nueva crisis en el municipio.
Junto con Luque, presentaron también su renuncia unos 15 funcionarios que le responden políticamente.
Si bien varias fuentes oficiales deslizaron que no habrá definiciones antes del fin de semana sobre el rearmado del gabinete, anoche circulaban los primeros posibles nombres para la cartera política, que interinamente quedó en manos del secretario de Ambiente, Fernando Cámara.
Según revelaron a este diario desde el Palacio 6 de Julio, Giacomino está a la búsqueda –en primer término– de un dirigente ligado al radicalismo, cuyo nombre no trascendió.
Luego, las mayores chances son para el actual Secretario de Relaciones Institucionales, Marcelo Cáceres, un peronista y ex juecista que se sumó hace poco a la gestión a partir de su buen diálogo con operadores del ex presidente Néstor Kirchner.
Las posibilidades de Cáceres, que ayer ya se reunió con Giacomino, tienen un fuerte condicionante: para aceptar, pretende desdoblar nuevamente la Secretaría de Gobierno, sacándole las áreas de Participación Ciudadana y también los controles de calle (negocios, espectáculos públicos), que el renunciante Luque había acumulado bajo su órbita.
De concretarse, esa ingeniería requeriría nuevos retoques a la orgánica del Ejecutivo, algo que Giacomino quiere evitar a toda costa para no enfrentar un nuevo desgaste en el Concejo Deliberante y hasta exponerse a un posible rechazo.
Con menor expectativa, también circulan para suceder a Luque al menos otros dos nombres: Javier Alegre Capó, actual administrador de la Justicia de Faltas y ex subsecretario de Gobierno que terminó peleado con Luque, quien a su vez lo había incorporado a la gestión.
Alegre Capó tiene una aceitada relación con Pueyrredón, el funcionario que detonó el conflicto por el control de la noche, y también con la primera dama Gabriela Almagro, cuyo peso en el gabinete cada vez es mayor.
El otro posible aspirante es el concejal Gustavo Barrionuevo, a quien algunos oficialistas le reconocen no tener mayor desgaste y también haber logrado el reciente aumento del boleto de transporte en un Concejo políticamente hostil al intendente.
La trastienda. Aunque se oficializó ayer, el portazo de Luque se cocinó a fuego lento desde el pasado domingo. Ese día Pueyrredón lo acusó de haberlo desautorizado, al dar marcha atrás con la decisión que él había tomado de trasladar a otra dependencia a 15 inspectores de Espectáculos Públicos sobre los que pesaban sospechas de manejos irregulares.
La confirmación de Pueyrredón en su cargo implica ahora que el traslado de los inspectores sigue firme, aunque el Suoem resiste esa medida, que nunca fue acatada por los agentes.
Giacomino recibió el lunes en su despacho a Pueyrredón y también –por separado– a Luque, con quien cruzó duros reproches, que llegaron al insulto.
Pero la definición de la situación se materializó recién ayer, tras un nuevo encuentro entre el intendente y Luque, en el que Giacomino le ofreció seguir, pero con una suerte de "interventor" como subsecretario, para controlarle los pasos, algo que obviamente Luque rechazó de plano.
Allegados al funcionario saliente interpretaron que su partida respondió a una decisión política de Giacomino y que en rigor el episodio del control de la noche sólo le brindó la oportunidad para avanzar en ese sentido.
Los reproches apuntaron directamente a la esposa del intendente, Gabriela Almagro, quien libraba una batalla personal con Luque, que en los últimos meses se trasladó de lleno al seno del gabinete.
Por el contrario, cerca del intendente admitieron la existencia de esas diferencias entre ambos, pero remarcaron que era poco menos que inaceptable la pretensión de Luque de dejar sin efecto las correcciones que Pueyrredón había dispuesto en el área de control.
El vocero del intendente hizo público ayer que Giacomino consideró "falta grave" el hecho de que Luque diera marcha atrás en una orden compartida por el propio Ejecutivo sobre el traslado de los 15 inspectores.
Los que se fueron
Jerárquicos. Tras la renuncia de Guillermo Luque, en solidaridad con él se fueron los subsecretarios Luis Maglione (Gobierno), Adrián Lo Presti (Participación Ciudadana) y Daniel Herrera (Infraestructura).
Tropa. El mismo efecto cascada alcanzó a los directores Osvaldo Gruppi (Coordinación de CPC), Marcela Díaz (CPC Colón), Paula Cassara (CPC Ruta 20), Nidia Pizano (Asuntos Vecinales), y los subdirectores Sergio Martínez (Juventud), Saúl Piemantesi (CPC Ruta 20), Jorge Palma (CPC Guiñazú), Carlos Milena (CPC Villa El Libertador), Adrián Arroyo (Alumbrado) y María Cargnelutti (Prensa). Estas son las renuncias registradas oficialmente hasta anoche.
Gobierno
Guillermo Luque se hizo fuerte en esa área, donde concentró el manejo de Participación Ciudadana. Hasta ayer fue el hombre fuerte de la gestión. Lo reemplazaría un dirigente de extracción radical o el peronista Marcelo Cáceres.
Desarrollo Urbano
Daniel Rey es el único sobreviviente del gabinete con que Giacomino inició su gestión. A lo sumo, esa área se desdobló meses atrás cuando desembarcó el kirchnerista Simón Dasenchich, pero pronto volvió a su formato inicial.
Transporte
Raúl Merino desembarcó en Transporte en febrero pasado, proveniente de la Tamse. Esa área clave del gabinete municipal también vio pasar a varios funcionarios: Mario Agüero, Laura Villalba, y Gabriel Bermúdez entre otros.
Economía
Desde fines de 2009, Gabriel Bermúdez reemplazó a Miguel Pozzolo, amigo personal de Giacomino. Bermúdez viene del Frente Cívico e ideológicamente se define como peronista. Hoy es uno de los hombre fuertes del gabinete.
Educación
La rotación fue constante. Pasaron Fernando Ostorero, Francisco Delich, Álvaro Ruiz Moreno y ahora está Silvia Cussot. En esa área se mueve también la primera dama Gabriela Almagro, que no para de acumular poder.
Desarrollo Social
Tras la reciente partida del kirchnerista Horacio Viqueira, quedó al frente Juan Viola, del grupo peronista Megafón. Ese sector comanda buena parte de las políticas sociales de la gestión Giacomino y es uno de los aliados políticos del intendente.
Salud
Está a cargo de Marcela Almagro, cuñada del intendente Giacomino. La funcionaria marcó el primer paso de la avanzada familiar. Después de ella se formalizó el ingreso a la gestión de su hermana y primera dama Gabriela Almagro.
Relaciones
Esa secretaría, hecha a la medida para el armado político, se reflotó para hacerle un lugar al peronista Marcelo Cáceres, quien suena como probable sucesor de Luque en Gobierno, un cargo que ya ejerció durante la gestión de Luis Juez.
Ambiente
Se mantiene firme Fernando Cámara, amigo del intendente que ha cultivado un bajísimo perfil político y solamente se enfrascó en temas técnicos. Provisoriamente está a cargo de Gobierno hasta tanto Giacomino designe al nuevo titular de esa área.




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