Mientras la Comuna apura la conformación de la Junta de Defensa Civil por los posibles efectos de lluvias con milimetrajes por encima de lo normal para esta zona, es elocuente que casi no se habla de obras pendientes –algunas de ellas adjudicadas- que, hace apenas seis meses, el Ejecutivo consideraba impostergables. El Concejo Deliberante –de donde saldrá el próximo Intendente- parece haber renunciado a pedir explicaciones y los únicos que siguen denunciando este parate son los integrantes de los Autoconvocados por las Inundaciones.
Pasan los años y los azuleños no logran aventar el drama de las inundaciones que tanto daño material y psíquico ha provocado en décadas. Las crecidas del arroyo y el ingreso, en tiempo más reciente, de agua de lluvia por los préstamos y alcantarillas de la Ruta 3, impiden a la comunidad local –urbana y rural- hacer de la cuestión un catálogo de anécdotas pasadas. Claro que el accionar de las autoridades que nos gobernaron, gobiernan y gobernarán en el futuro próximo, a veces no ayuda.
El distrito es inundable y requiere de una serie de obras de infraestructura hídrica para reducir el impacto de una crecida. En los últimos años, a la ocurrencia de lluvias inusualmente torrenciales, se sumó la construcción del Enlace “Néstor Kirchner” que, supuestamente, entorpeció el escurrimiento de la precipitación desde la zona de Chillar. De ahí que, con la obra de la presa La Isidora, se apueste a subsanar en parte esa situación con la regulación del caudal que por la pendiente natural baja en dirección a la planta urbana de Azul.
La actual administración comunal, haciéndose eco de inundaciones y potenciales desbordes que vivió apenas iniciado el mandato, inició un plan de obras hídricas que, en forma paulatina, se fue frenando hasta detenerse sin solución de continuidad. Se desconocen las razones de esto último, aunque es dable conjeturar que mucho tiene la ver la crisis financiera que atraviesa el Estado municipal. A esto se suma que ya no está en Azul la dragalina y, de hecho, el Estado municipal tiene reducida la cantidad de maquinaria pesada (15-4) como para avanzar con las tareas inconclusas o que ni siquiera comenzaron. Y el detenimiento es incontrastable. Lo inentendible es que algunas de esas mejoras fueron adjudicadas cuando, según se informó, se contaba con la partida de dinero necesaria para su concreción. Todo esto se dio a conocer en distintos medios de prensa y se anunció con cartelería en la vía pública.
Enésimo compromiso municipal
Uno de los últimos compromisos formales que asumió el Intendente fue el 10 de abril pasado, cuando José Inza se refirió en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante a las “obras en ejecución y previstas para el Año 2015”. Allí habló sobre un trabajo que él mismo consideraba fundamental: el aliviador en el Puente San Benito, una obra por un monto de $ 1.420.418,12 con una partida no reintegrable del Estado nacional. “Su necesidad se justifica por la escasa eficiencia que presenta el Puente San Benito. El puente tiene una estructura de hormigón en arco que disminuye la superficie de escurrimiento a medida que aumenta el nivel del agua. La obra consiste en la construcción de un conducto rectangular de hormigón armado de 1,50 m de alto y 4,00 m de ancho en una longitud de 13,40 m ubicados desde la margen izquierda del Arroyo Azul”, señaló.
Otra obra hidráulica crucial, al decir del jefe comunal, es el “reacondicionamiento del Cañadón de Gutiérrez”, labor que sigue pendiente de concreción cuando el fenómeno climático “El Niño” está en desarrollo. Para esa intervención también existe un fondo de Nación, de $ 3.994.393,09. “Durante las últimas inundaciones acontecidas se comprobó la escasa eficiencia que presentan el ‘Cañadón de Gutiérrez’ y los canales paralelos a la Ruta Nacional Nº 3. Este sistema de canales previene la llegada de aguas al casco urbano, provenientes de la zona de Boca de las Sierras. La falta de mantenimiento de los mismos a lo largo de muchos años ha provocado su mal funcionamiento en la actualidad”, sostuvo el jefe comunal.
De acuerdo con la visita que EL TIEMPO realizó ayer al kilómetro 243 de la Ruta Nacional N° 226, donde el Cañadón de Gutiérrez pasa por debajo de la carretera es evidente que, sobre la mano Norte, no se hizo mejora alguna y que, en la banda Sur, existe una llegada anárquica del agua al puente carretero. Entre los pastizales se formaron cursos que hacen que el líquido se desvíe en distintas direcciones, hasta confluir en un caudal único.
En el discurso de apertura de sesiones del Legislativo de abril pasado, el mismo Inza realizó consideraciones técnicas a fin de realzar la necesidad de llevar adelante esa obra que, al día de la fecha, no se concretó. Tampoco se avanzó con la reparación del puente del AMCA, algo que el titular del Ejecutivo también prometió en ese mensaje a la comunidad cuando dijo que “desde las crecidas del invierno pasado se encontraba infranqueable. Se realizó la reparación del paso para facilitar la circulación del tránsito vehicular”.
Más vale tarde…
Es pertinente reconocer que, aunque tardíamente, la gestión retomó la obra de desagües pluviales del barrio Urioste que, previo paso subterráneo por un sector del balneario municipal, decanta en el arroyo. De ahí que ayer se constatara la presencia, estacionada cerca del playón de estacionamiento y sin movimiento reciente, de una oruga junto con una importante cantidad de tubos para facilitar el transporte de agua.
Mirar para adelante
Sólo en la cuestión de obras hídricas existe infinidad de dudas que la Comuna debería despejar. La coyuntura actual tiene ocupada a buena parte del Gabinete en solucionar otras cuestiones relevantes (hospitales, cementerio, relleno sanitario, pago de salarios municipales en tiempo y en forma, etc.), pero llama la atención cierta pasividad –más allá de los pedidos de informes- de los cuatro candidatos a Intendente y, a la vez, representantes actuales de la comunidad en el Concejo Deliberante. De hecho, a la fecha no existen cifras concretas de la situación económica y financiera de la Comuna.
VECINOS CON REGISTRO
Los Autoconvocados por las Inundaciones, según anunciaron algunos de sus integrantes a este diario, resolvieron dejar de asistir a las reuniones convocadas por la Comuna para conformar la Junta Municipal de Defensa Civil. Tomaron esa decisión, de acuerdo con lo dicho, “cansados de las mentiras de esta gestión”. Cabe señalar que este grupo ha elevado infinidad de notas por escrito al Intendente, funcionarios y al Concejo Deliberante, a fin de manifestar la preocupación por el no avance de las obras hídricas que la gestión prometió reiteradamente. La última de esas notas está fechada el 3 de febrero de este año. “Los vecinos que padecemos las inundaciones nos dirigimos a usted para solicitarle una reunión respecto a las obras en el arroyo que usted anunció y prometió y hoy vemos que se encuentran paralizadas”, indicaron en el párrafo inicial, para realizar una enumeración detallada y con fechas de los trabajos pendientes: canal aliviador puente San Benito (anunciada en agosto de 2013); canal aliviador puente San Martín (a la fecha obra inconclusa); bordo protector zona balneario margen derecho; limpieza margen izquierda desde puente Benavidez hacia puente Las Blancas (obra prometida el 22 de marzo de 2013); canal aliviador puente del Regimiento (obra inconclusa). “Sabemos que son pequeñas obras. Le agradeceríamos que si las prometió, después de tantos anuncios las termine. También nos gustaría saber sobre los 7.500.000 pesos prometidos al principio del año 2013 y los 4.000.000 millones prometidos en el mes de septiembre de 2014. Le enviamos constancia de los anuncios mencionados por usted. Su slogan es ‘Gobierno Municipal de Azul. Mejor que decir es hacer’. Para los vecinos inundados, ‘mejor que prometer es realizar’”, concluye la nota.
ALIVIADOR DEL SAN BENITO
Una de las promesas de la gestión Inza sobre la que hace hincapié Autoconvocados por las Inundaciones es el aliviador del Puente San Benito, obra que, según se informó oficialmente, fue adjudicada por decreto a Korvial. De hecho, y así quedó reflejada en distintas publicaciones periodísticas, el 8 de agosto de 2013 se firmó el convenio con la firma local por un monto de obra de 2.804.189,99 pesos y con un plazo breve de ejecución. Un mes antes, en el balneario ya lucía un cartel anunciando la esperada obra hídrica (foto).
Existen varias publicaciones donde el jefe comunal promete una y otra vez esta obra. En uno de esos informes, referido a la firma del convenio con Korvial, bajo el título “Obras hídricas: En diez días empezarán a construir los aliviadores en el arroyo” se indica que “serán obras de rápida concreción”. “Son dos obras importantes para Azul para paliar el efecto nocivo de las inundaciones sobre la ciudad, para tratar de proteger el casco urbano”, expresó Inza. El jefe comunal dio a la esas obras un peso específico propio, cuando apuntó que esta política tiene como fin “avanzar sobre la mano de obra para que la gente tenga su trabajo, para que las empresas tengan trabajo, para que los negocios de los distintos rubros implicados en las obras públicas que se llevan adelante también puedan progresar y que se genere un circuito virtuoso en el consumo, la competitividad y la instalación de nuevas industrias y nuevas empresas”.
En otro tramo del informe, Inza se refirió al origen de los fondos y recalcó la impronta con la que se llevarían a cabo los trabajos. “La financiación es de Nación, que es un subsidio, de manera que el Municipio esto no lo tiene que devolver y que el plazo de obra son 150 días, o sea que es una obra que se va a hacer rápidamente; la empresa nos ha confirmado que va a estar en esos tiempos pudiendo completar la obra”. Pasaron más de 750 días de aquellas expresiones declaraciones y lo concreto es que el aliviador del San Benito no está y que el aliviador del puente San Martín está inconcluso.
En esa misma ocasión, Héctor Bolpe, secretario de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos, dijo en aquel entonces que “todos los azuleños somos muy sensibles al tema de las inundaciones y las crecidas del arroyo y precisamente estas obras son aliviadores con cierto nivel de complejidad que van a permitir que el agua pueda evacuarse más rápido”.


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