Gaspar Segura y Diego Moya habrían consumido droga antes del crimen

Gaspar Segura y Diego Moya habrían consumido droga antes del crimen
Eso manifestó Carlos Quevedo, otro de los imputados. Fue el único que declaró. El lunes sigue el juicio.

Durante la segunda jornada del debate en el que se busca conocer cómo sucedieron los hechos y cuáles fueron las responsabilidades de los imputados Diego Moya, Gaspar Segura, Fernando Vega, Flavia y Carlos David Quevedo en la muerte del quinielero Roberto Durval Marchetti, sucedida el 7 de mayo de 2010, sólo se prestó a declarar Carlos Quevedo, acusado de ser partícipe secundario del homicidio, quien aseguró que tanto Moya como Segura, coautores en el hecho, habían estado bebiendo y consumiendo cocaína el día del homicidio.

El primero de los imputados en pasar al estrado fue Moya, el joven a quien se le atribuye ser el autor de los disparos que impactaron y causaron la muerte de Marchetti, quien tras escuchar las pruebas en su contra se negó a declarar, pero pidió perdón a la familia de la víctima. Daniela del Valle Monje, esposa de Marchetti, quien estaba sentada en el público en ese momento rompió en llanto y debió ser contenida por su abogado.

Tras el paso de los demás acusados frente al tribunal, sólo se prestó para responder las preguntas de las partes Carlos Quevedo, quien es primo hermano de Segura y la única mujer imputada y además el único que llegó en libertad al debate.

Quevedo relató que aquel día estaba en la vereda de su casa tomando cervezas con su primo Segura y que luego se sumó Moya, y éstos empezaron a consumir cocaína. Posteriormente, habrían decidido ir a festejar el cumpleaños de Moya, que había sido dos días antes y salieron en la camioneta con Fernando Vega.

Según su relato, habría sido en el camino cuando Moya se bajó a jugar a la quiniela y regresó diciéndole a Segura: “Ahí está la papa negro”. Desde ese momento y según lo que dio a entender, su primo y Moya se habrían entendido para volver y robar en el lugar. Fue así que Segura llamó a su prima Flavia, quien estaba en el Hospital San Juan Bautista con su madre, y le pidió la moto con la que después cometieron el ilícito. Ella habría accedido, aunque sin saber de qué se trataba.

Cuando llegaron a buscar el otro vehículo, Quevedo habría visto un arma de fuego envuelta en la campera de Segura. Se habría asustado en ese momento, según su versión, y por esta misma razón no habría dicho ninguna palabra más cuando vio que Moya y Segura se iban en la moto de su prima y ellos siguieron en la camioneta hasta estacionarla unas cuadras antes de la agencia de quiniela que atendía Marchetti, ubicada sobre calle Conessa del barrio Villa Cubas.

El debate continuará el próximo lunes, cuando comenzarán a desfilar por la sala los testigos del caso.

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