Quedó conforme con la actuación policial
Cerca de la ministra no veían conspiraciones en este caso. Después de las denuncias de un día antes contra punteros del macrismo por la toma de terrenos en la zona sur de la ciudad, los responsables de la seguridad pública no apuntaban ayer contra rivales políticos. El informe que recibió Garré señalaba una mezcla explosiva como detonante de la furia colectiva: el malhumor por el bloqueo ferroviario, la temperatura elevada y algunos pocos instigadores que siempre están presentes cuando una masa humana tiende a desbordarse.
Para el Ministerio de Seguridad, un grupo pequeño agitó el ambiente y empezó a lanzar piedras. El fastidio de todos los pasajeros varados durante horas se movilizó rápido hacia la violencia tras aquellos que iniciaron la gresca. La visión oficial culpa a sectores de izquierda como responsables de lanzar la primera piedra. Pero de ahí en más allegados a Garré aceptan que el descontrol llegó por la frustración lógica de quien espera horas por un tren para volver a su casa.
Con todos los canales de noticias en transmisión en vivo, los funcionarios de seguridad pudieron verificar, más allá de las notificaciones internas, la acción policial. La orden que dio Garré esta semana se dirigió a apuntalar un sistema escalonado de uso de la fuerza. Incluso se restringió el uso de gas lacrimógeno para un segundo nivel de respuesta. Pero esas decisiones deben tomarlas en el terreno los encargados de los operativos, afirmaron anoche en el Ministerio de Seguridad.
Capdevila estaba hasta la semana pasada al frente de la Dirección de Orden Urbano y Federal, que tiene a su mando a la Guardia de Infantería. El nuevo jefe de la Policía Federal conoce a fondo cómo se actúa en la calle. En principio realizó ayer un sistema de contención, con pocos efectivos, con más intención de mostrar presencia en el lugar que de chocar con revoltosos. Esas secciones mínimas fueron superadas por los acontecimientos de ayer. El refuerzo tardó en llegar.
Sin embargo, en el Ministerio de Seguridad pensaban que la reacción policial había sido coherente con la situación. Es que en la mirada oficial ni siquiera se enfrentaban con manifestantes habituados a conflictos callejeros, sino con cientos de ciudadanos indignados por no poder regresar a sus hogares. Por eso se consideró adecuada la respuesta de la Policía Federal.
Para completar el análisis de la actuación de la fuerza en Constitución se aguardaba anoche en el Ministerio de Seguridad conocer en qué circunstancia resultó herido un hombre de unos 60 años, que según informó el SAME se encontraba internado en grave estado en el Hospital Argerich. El reporte médico indicó que el hombre ingresó en ese centro asistencial con traumatismo de cráneo, por lo que las autoridades de seguridad estiman que pudo ser víctima de alguno de los elementos contundentes que se arrojaron en la refriega.
También resultaron con contusiones cuatro agentes policiales, producto del ataque de las personas sobre el reducido grupo de infantería que estaba en el lugar al comienzo del incidente.
Comisario relevado
Más allá de lo ocurrido en Constitución, que alteró hasta la agenda de la presidenta Cristina Kirchner, que postergó su viaje al Sur, Garré también analizó ayer la actuación policial durante la semana pasada en Villa Lugano. Allí se dieron fuertes enfrentamientos entre vecinos y ocupantes del predio del club Albariño. Y la ministra informó anoche su decisión de relevar al encargado policial de la zona, el subcomisario Gabriel Schonta Petracchi, que estaba al frente de la comisaría48a. Esa dependencia sufrió así el segundo descabezamiento en menos de un mes, ya que antes había sido desplazado el comisario Eduardo Pereyra por los choques en el parque Indoamericano.
En los primeros días de gestión, Garré y su equipo tuvieron que enfocarse en la urgencia de los sucesos en las calles. La coyuntura puso rápido a prueba a la ministra, antes incluso de poder armar planes contra el crimen organizado. El desborde social por ahora demandó más esfuerzo que la latente inseguridad.


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