Funtala estimó que hay unos mil casos de abigeato por año en los campos de Tandil

Funtala estimó que hay unos mil casos de abigeato por año en los campos de Tandil
Ante la escalada delictiva en la zona rural, Funtala (Fundación Tandilense de Lucha contra la Aftosa) inició una campaña para solicitar a los productores ganaderos que informen si han padecido casos de abigeato, que radiquen las denuncias y entreguen las copias a la entidad. El objetivo es contar con documentación que respalde futuros pedidos al Ministerio de Seguridad tendientes a reforzar la Patrulla Rural.
La entidad comenzó a confeccionar mapas del delito rural hace diez años y los actualiza en todas las campañas de vacunación, ya que tiene a su cargo a la Patrulla Rural. Actualmente, sospecha que se faenan en los campos entre 800 y 1000 animales al año, aunque sólo el 15 por ciento de los damnificados informa los casos.

El coordinador de Funtala, Emilio Bilbao, advirtió que tras algunos años con menos robos, “estamos en un momento de crisis parecido a 2001 y otra vez se empieza a elevar el abigeato”. Entonces, lanzaron un pedido público para que los productores realicen las denuncias y entreguen una copia en la fundación.

“Hablo continuamente con el ministerio (de Seguridad provincial) que trabaja por las cifras oficiales, es decir, la gente que viene y hace la denuncia. Cuando al momento de la vacunación nosotros preguntamos lo que les han robado, nos dicen el número pero afirman que no han hecho la denuncia. Si nosotros no tenemos hecha la denuncia, no podemos presionar al ministerio para que nos mande personal, equipamiento y móviles”, argumentó.

El veterinario indicó que si oficialmente hay 50 animales robados, para el Gobierno provincial el partido de Tandil está bien, cuando las cifras reales pueden superar los 600 ó 700 animales.

“Nosotros hacemos un relevamiento donde vemos que hay entre 300 ó 400 animales robados y hay otra cantidad de gente que no quiere hacer la encuesta, que es una cifra más o menos parecida”, explicó. En cuanto a las razones de los damnificados para no denunciar, indicó que “no quieren comprometerse”.

Números preocupantes

Funtala tiene registrados en el partido de Tandil 957 productores ganaderos. El año pasado, sólo el 15 por ciento accedió a informar la cantidad de animales que les habían sustraído.

“Ahora estamos haciendo un relevamiento que nos pide la Municipalidad y sobre un padrón de casi mil productores, llevamos 30 encuestas. El productor es un poco reticente a dar información y toma el abigeato como una pérdida más que se traslada a los costos”, sostuvo Bilbao.

En Tandil hay 350 mil animales, de los cuales 200 mil son terneros, terneras, vaquillonas y novillos, y 150 mil vacas y toros. Lo que más se faena son novillos y vaquillonas.

De este modo, la época de vacunación es un buen momento para establecer los índices del delito debido a que por el escritorio de Funtala debe pasar la totalidad de los productores, entonces aprovechan para pedirles que contesten una encuesta.

Emilio Bilbao resaltó que no se trata sólo de la sustracción de animales, ya que también se producen robos en casas de campo, galpones, de maquinarias agrícolas e insumos.

El mapa quedará delineado a fin de año, tras las dos campañas de vacunación. Por este motivo, el coordinador de la fundación indicó que “el productor se tiene que concientizar de que tiene que perder el miedo y hacer la denuncia. Pierde una hora de su vida. Después, nos tiene que traer una copia para que no se pierdan las denuncias. No es lo mismo hacer un reclamo por 50 que por mil animales, tiene que haber una respuesta. El ministerio sabe que Tandil, Azul y Olavarría son las ciudades donde hay más abigeato; son las ciudades más grandes donde hay mayor cantidad de gente y mayor cantidad de venta en el circuito clandestino”.

Sin apoyo provincial

En este momento, en Funtala están preocupados por la escalada del delito, aunque están observando que “hace tres o cuatro años se viene incrementando. Estamos seguramente en los niveles de 800 ó 1000 animales por año”.

Además, Bilbao manifestó incertidumbre por el proyecto de las policías comunales y coincidió con ambas posturas del debate –la del Municipio y la de la Provincia-, pero lamentó que “en el medio están los ciudadanos, tanto los de Tandil como los del sector rural de Tandil, y hay como una indefensión porque el ministerio no nos manda cosas. Las patrullas acá las está solventando la Funtala –integrada por once entidades agropecuarias- y el Municipio”.

En cuanto al diagnóstico, describió que hoy la Patrulla de Tandil tiene cuatro camionetas, una modelo 97 y el resto 2004 y 2005, “en un estado deplorable. Ponerle plata a esto ya es antieconómico”. Además, trabajan unos 20 efectivos policiales.

A todas luces, esos recursos se presentan escasos para recorrer casi 4 mil kilómetros de caminos rurales y unas 500 mil hectáreas de campo en todo el partido.

En cuanto al proyecto de crear la Subjefatura de la Patrulla Rural en Tandil, que dependería de la Jefatura de Olavarría, indicó que “puede mejorar en cierta medida la calidad del servicio”, pero remarcó que “no es un sistema que sea auditable. Nosotros no sabemos dónde están las patrullas, no sabemos cuántas horas de policía tenemos en el campo; les preguntamos a los productores y ven muy pocas veces las patrullas; no tienen GPS. El sistema para que sea bueno tiene que ser auditable”.

Si bien encaran gestiones ante la Provincia, adelantó que “hoy el ministerio lo único que nos va a dar pronto es una sola camioneta nueva y vamos a tener las otras viejas. Creo que para tener seguridad todo pasa por la inversión. En el campo hay que invertir para tener un sistema de patrullas”.

Recordó que durante la gestión de Ricardo Casal presentaron un proyecto que dividía al partido en cuatro cuadrantes, con cuatro camionetas que iban a depender de la Provincia y de la comuna. Los móviles iban a estar a cargo de choferes que pasarían a buscar a un policía y durante ocho horas lo acompañarían a patrullar los caminos rurales del partido.

“Se nos fue el ministro, vino Granados y sigue con la misma temática de descentralizar la seguridad, que pase al ente municipal”, repasó y aseguró que en este momento la mayoría del equipamiento se destina a policías comunales, mientras que la Patrulla Rural local sólo recibirá una camioneta que prestó servicio en el Operativo Sol.

Ante esta realidad, el productor no tiene demasiadas posibilidades de defender su patrimonio, ya que no hay opciones para contratar dispositivos de seguridad privados ni empresas que aseguren las cabezas de ganado.

Controlar el circuito ilegal

“La única manera de que no haya delito es con la prevención y se hace con la disuasión, que se logra viendo las camionetas. Siempre y cuando estén andando por un cuadrante y el productor tenga acceso a esa camioneta y a través de cualquier medio de comunicación pueda avisar que personas o vehículos extraños, va a haber prevención”, indicó Bilbao.

Por otro lado, reclamó “un control muy estricto en las carnicerías. Toda esa carne que viene del abigeato se vende en un circuito que no es el comercial que tiene un control bromatológico”.

Alertó que la carne faenada en los campos está sucia, pero además “puede ser de un animal que haya tenido tuberculosis o brucelosis; que no fue desangrado, por lo que la contaminación es muy importante cuando llega a comerla el humano. Pueden haber muchos problemas. Realmente, la población no se da cuenta de que compra carne barata, pero a la larga puede traer problemas”.

Si bien el primer indicador es el bajo precio de los cortes, agregó que “hoy lo llevan directamente a la casa” y describió que “hay un circuito que va a las peñas, a ciertos clubes o a domicilios particulares. Es un circuito periférico de compra importante”.

Incluso, el veterinario deslizó que los jueves y viernes o en fechas cercanas a eventos de gran magnitud es cuando más animales se faenan en los campos de la zona.

La primera Patrulla Rural

Emilio Bilbao, coordinador de Funtala, recordó que Tandil tuvo la primera Patrulla Rural en la provincia de Buenos Aires, ya que en 2004 la fundación logró que se deslindara el delito rural del resto de los casos que ocurrían en la ciudad. Desde entonces, se encargan del relevamiento de los robos que se registran en el campo.

En 2001, en plena crisis económica y con la popularización del trueque, “empezamos a tomar contacto con la problemática del abigeato. La Municipalidad nos prestó una camioneta y se hizo la primera patrulla. Fuimos mucho al Ministerio de Seguridad, presentamos un proyecto, nos dieron la aprobación y logramos hacer la primera Patrulla Rural”, contó.

Desde esos inicios, las acciones preventivas se perfeccionaron y el delito comenzó a bajar, pero “estamos en un momento de crisis parecido a 2001, otra vez se empieza a elevar el abigeato”.

El objetivo

Funtala, definida como un brazo mecánico del Senasa, se creó en 1990, con la finalidad de controlar la aftosa. A principios de 2000, el por entonces presidente Carlos Menem la cerró porque no había casos y en 2001 volvió a abrir porque reapareció la enfermedad, en un segundo período que se mantiene hasta la actualidad.

La sede de Tandil fue de las primeras en recurrir a veterinarios –hoy trabajan 60-, con la Unicén como usina de profesionales. Además, tiene sus propios laboratorios, donde realizan distintos tipos de análisis para detectar enfermedades que puedan transmitirse al humano a través del consumo de la carne.

En cuanto a los proyectos, Funtala aspira a contar con un laboratorio de leche, lo que permitiría brindar un servicio a los tamberos de la Cuenca Mar y Sierras. La iniciativa pretende defender a los productores que hoy dependen de los análisis de las empresas compradoras, que son quienes determinan los componentes y fijan el precio de manera unilateral. En este momento, la propuesta se presenta lejana por el costo de las máquinas y el bajo precio de la leche.

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