Fuertes lluvias dejan en Río 264 muertos

Las precipitaciones provocaron inundaciones y desmoronamientos
RIO DE JANEIRO.- Por lo menos 264 personas murieron ahogadas o enterradas bajo desmoronamientos a causa de las torrenciales lluvias que en las últimas 24 horas castigaron la región montañosa del estado de Río de Janeiro, que entró en alerta ante la amenaza de un agravamiento de la situación.

Casas, autos, muebles y árboles fueron arrastrados durante la noche y la madrugada por torrentes de agua y tierra de los ríos desbordados y los deslizamientos de las laderas. El paisaje de destrucción se repetía en varias localidades serranas, inundadas por toneladas de lodo y escombros, donde un millar de efectivos de Defensa Civil y del cuerpo estatal de bomberos trabajaban contra reloj en busca de sobrevivientes. La gravedad de la tragedia llevó a que la presidenta Dilma Rousseff ordenara el desplazamiento de soldados para ayudar en las tareas de rescate y el envío de helicópteros de la marina para trasladar equipo pesado de salvamento a esta zona de geografía muy accidentada.

El bloqueo de muchas rutas por derrumbes de tierra y rocas, sumado a los cortes en el suministro de electricidad y de agua, dificultaba aún más la situación.

"En este momento, lo esencial es lograr el acceso de los socorristas. A muchos lugares sólo se puede llegar en helicóptero", advirtió el vicegobernador, Luiz Fernando Pezão, que comandaba las labores, ya que el gobernador, Sergio Cabral, se encontraba de vacaciones fuera del país, aunque anoche ya estaba en camino de regreso.

La ciudad más golpeada fue Teresópolis, unos 100 kilómetros al norte de la ciudad de Río de Janeiro, donde las autoridades informaron que fueron hallados 114 cadáveres, mientras que decenas de personas todavía permanecían desaparecidas; 1200 residentes fueron evacuados, y 900 estaban anoche sin techo.

El alcalde, Jorge Mario Sedlacek, decretó el estado de "calamidad pública" ante la pérdida de vidas y los daños materiales en esta población famosa por haber sido frecuentada en el verano por la familia real portuguesa en el siglo XIX y actualmente sede de entrenamiento de la selección brasileña de fútbol.

"La desgracia de Teresópolis no tiene tamaño. Lo que sucedió fue una combinación de catástrofe natural con la irresponsabilidad histórica de varios alcaldes. Algunos incluso estimularon la ocupación de las laderas", dijo el ministro de Medio Ambiente estatal, Carlos Minc.

"Nunca había visto algo así. Vivo en un lugar alto y al mirar para abajo sólo veía un mar de lodo. La mayoría de las personas se salvaron subiendo a los árboles o corriendo para lugares más altos", contó Manoel Cándido da Rocha, residente del Valle de Cuiabá, en Petrópolis.

Visita de Rousseff

En la vecina Nova Friburgo se confirmaron 81 muertes, cuatro de ellas de bomberos que participaban de rescates, y una escuela debió ser transformada en morgue.

Mientras tanto, en la turística Petrópolis, antigua residencia veraniega de la corona imperial, se registraron al menos 18 decesos; otras poblaciones menores también tuvieron pérdidas.

La presidenta Dilma Rousseff, que liberó 400 millones de dólares en ayuda para el estado, sobrevolará hoy la zona más afectada.

Se tratará de la primera salida de Brasilia de la nueva mandataria, que asumió el poder el 1º de enero.

El temporal que ahora azota a Río de Janeiro -y que según el pronóstico continuará hasta el domingo- pasó por el vecino estado de San Pablo, donde el lunes dejó 13 muertos a causa de los aludes e inundaciones.

Durante la temporada estival, las lluvias han aumentado de volumen año tras año en la zona sudeste de Brasil, la más populosa del país. En 2010 provocaron 713 muertes, la mayoría de ellas -316- en el estado de Rio de Janeiro.

La peor catástrofe ocurrió justo al comenzar el año, en el municipio de Angra dos Reis, donde una avalancha de barro mató a 53 personas, muchos de ellos turistas, que habían llegado a la paradisíaca Ilha Grande para celebrar el Año Nuevo.

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