La jueza que dictó la prisión preventiva de Luis Barbato compartió el argumento de la fiscalía y de la abogada de la familia de la víctima: la relación que tuvo el acusado con la víctima es un agravante, al igual que el ensañamiento. La defensa ya anunció que apelará la medida.
El fiscal Martín Pizzolo había enumerado en su presentación del martes pasado, cuando pidió que se aplicara la prisión preventiva, una serie de cuestiones que a su criterio eran suficientes para que se resolviera la medida restrictiva de la libertad del imputado, Luis Pablo Barbato, un azuleño de 63 años.
Sobre esos fundamentos la jueza de Garantías N° 1 de Azul, Mariana Haydeé Irianni, resolvió favorablemente la solicitud del fiscal y dispuso que Barbato continúe detenido hasta que el caso se devele en un juicio oral y público, en caso de que la apelación que presentará el defensor oficial Samuel Bendersky no prospere.
Bendersky se dirigirá ahora, tras el revés inicial, a la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Azul para tratar de torcer la medida judicial que mantuvo a su cliente tras las rejas.
La decisión de la jueza Irianni se conoció sobre el filo de la medianoche del domingo, cuando expiraba el plazo legal contemplado por la Ley para resolver la situación procesal del imputado. En esa resolución se advierte claramente una cuestión de suma importancia, ya que para la magistrada azuleña es válida la calificación legal que impusiera el fiscal Pizzolo: "homicidio doblemente agravado por la relación de convivencia preexistente y ensañamiento".
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