Pidieron un "alto el fuego limitado" y que se abran corredores humanitarios; Al-Assad exige que no haya condicionamientos
En una conferencia de prensa celebrada en París, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el canciller ruso, Sergei Lavrov, coincidieron junto con el enviado especial de la Liga Árabe y de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, en que las armas deben callar temporalmente en la región de Aleppo, en el norte del país, controlada parcialmente por los rebeldes sirios, antes de que arranque la reunión en Suiza el próximo 24.
"Hemos discutido la posibilidad de tratar de alentar un alto el fuego, quizás un alto el fuego empezando por Aleppo", dijo Kerry, tras mantener sendas reuniones con Lavrov y Brahimi. Los tres diplomáticos se mostraron también a favor de que haya un intercambio de prisioneros entre los grupos rebeldes y el ejército sirio, y de que se establezcan corredores humanitarios en el país árabe, en guerra desde hace casi tres años.
Tanto Lavrov como Brahimi expresaron su deseo de que Irán participe en la Conferencia Ginebra II, un asunto sobre el que discrepa abiertamente Washington.
"Para nosotros, la implicación de países como Irán y Arabia Saudita es una necesidad imperativa", dijo el canciller ruso. "Quedan sólo unos días para la conferencia y debemos hacer todo lo posible para poner en marcha el proceso", agregó. Arabia Saudita fue invitada por Suiza, pero no Irán, a raíz de la oposición estadounidense.
Por su parte, Estados Unidos, al igual que Francia, considera que si Irán quiere participar en la conferencia, deberá aceptar el principal objetivo de Occidente: la creación de un gobierno provisional dotado de plenos poderes y del que participen representantes de la oposición y del régimen sirio. En ese nuevo escenario, las potencias exigen la renuncia de Al-Assad. "Irán será bienvenido a condición de que acepte la transición política", dijo Kerry.
Pero el régimen de los ayatollahs ya advirtió anteayer, a través de su canciller, Mohammed Javad Zarif, que está dispuesto a participar en las negociaciones en Suiza siempre y cuando "no haya presiones".
A pesar del optimismo expresado por Washington sobre la celebración de Ginebra II, el canciller francés, Laurent Fabius, se mostró ayer más prudente. "Deseamos que la conferencia se celebre, pero la decisión no es segura todavía porque Al-Assad y los terroristas [por las milicias jihadistas] hacen todo lo posible para que no se lleve a cabo", agregó.
DECISIÓN
Divididos, los rebeldes no han confirmado todavía su presencia en la cumbre de Ginebra. Se espera que los jefes políticos de los insurgentes tomen una decisión al respecto el viernes próximo. Aunque la presencia de la oposición siria en Suiza está en el aire, Kerry se mostró ayer confiado en que finalmente acudan a la conferencia de paz.
Los cancilleres de los denominados países Amigos de Siria (Gran Bretaña, Alemania, Italia, Francia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Egipto, Jordania, Estados Unidos y Turquía) se reunieron anteayer en París con el presidente de la Coalición Nacional Siria (CNS), Ahmed Yarba, para exhortarle a que participe en la reunión.
Por su parte, el régimen sirio dejó clara su posición sobre los acuerdos a los que se podría llegar en Ginebra. Damasco insistió en que Al-Assad será el encargado de pilotear una hipotética transición en Siria si se alcanza un acuerdo de paz en Suiza.
"Poner cualquier condición, sueño o fantasía antes de Ginebra II, y tratarlo como un hecho consumado llevará a esa conferencia al fracaso antes de su comienzo", dijo ayer una fuente de la cancillería siria citada por la agencia oficial Sana. "El pueblo sirio es el único autorizado a elegir lo que quiere y a sus líderes, todo lo demás no son más que palabras sin contenido", agregó la fuente.
Mientras se ultiman los detalles diplomáticos para Ginebra, los combates continúan en Siria. El ejército recuperó ayer el control de varias zonas en las afueras de Aleppo, la ciudad que las tropas gubernamentales asedian desde hace meses para tomar los últimos bastiones insurgentes.
Desde principios de mes, los alrededores de Aleppo son también escenario de combates entre grupos rebeldes vinculados a la CNS y milicianos jihadistas del Estado Islámico en Irak y Levante (EIIL), un grupo próximo a la red Al-Qaeda, muy activo en la zona en los últimos meses.
LAS COMPLEJAS NEGOCIACIONES DE PAZ EN GINEBRA
Aún quedan varios puntos por resolver entre los mediadores
-¿Cuál es el calendario de las conversaciones de paz?
-El próximo 22 comenzarán oficialmente en Montreux, dirigidas por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el enviado especial Lakhdar Brahimi, con decenas de ministros de Exteriores de todo el mundo. Pero las negociaciones entre las partes en conflicto comenzarán el 24, en Ginebra
-¿Quiénes participarán?
-Bashar al-Assad, que no asistirá, quiere enviar una delegación de funcionarios encabezados por el ministro de Exteriores, Walid al-Muallem; aún no está claro quién representará a la oposición siria
-¿Qué objetivos persiguen las partes?
-Damasco quiere que países como Qatar o Arabia Saudita dejen de suministrar armas a los rebeldes. Además, el régimen ofrecerá una reestructuración del gobierno, que presentará como reforma democrática. Al-Assad quiere ser de nuevo candidato en 2014, pero sus opositores quieren que renuncie y que se forme un gobierno de transición en el que participen, entre otros, opositores en el exilio


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