Tanto el gobernador Hermes Binner como el intendente Miguel Lifschitz criticaron ayer con dureza la metodología de tomas y acampes de espacios públicos para obtener viviendas sociales. Luego de casi un día con accesos clave a Rosario bloqueados, varios kilómetros de colas de vehículos y hasta algunos robos violentos, el jefe de la Casa Gris aseguró que "usar a los niños es parte de una situación que, como sociedad, hay que superar".
Habitantes del barrio Las Flores levantaron al mediodía el corte que venían realizando sobre la autopista a Buenos Aires en demanda de viviendas sociales. Luego hizo lo propio el grupo que interrumpía el tránsito en la avenida de Circunvalación y Centeno.
Mientras se entregaban móviles policiales (ver aparte), las colectoras fueron escenarios de los frentes de protesta que, además de ser denunciados por robos, aprietes y cobros de peaje, causaron una importante congestión de vehículos.
En ese marco, el municipio reclamó la instancia judicial para resolver el problema, aunque nunca cerró la vía del diálogo.
En alerta. "Hay personas que en las últimas horas fueron víctimas de delitos, robos, agresiones físicas y la seguridad debe ser garantizada por la fuerza pública", tronó Lifschitz.
Para el intendente, los grupos que cortaron la autopista no querían viviendas sino dinero. "Incluso hay personas que tienen antecedentes penales y buscan generar situaciones de conflicto para obtener algún beneficio personal y económico", argumentó.
Respecto del principal acceso a Rosario, el socialista afirmó que "de ninguna manera puede permanecer cortado y dejando a los tres niveles del Estado y a los ciudadanos comunes como rehenes de un grupo que lo único que busca es un rédito económico".
"Los que demandaban viviendas ya están sentados en una mesa de diálogo desde hace tiempo", agregó Lifschitz, quien —casi ofuscado— alertó que el corte estaba promovido por "grupos que actúan de manera impune e individual".
A su turno, Binner aludió a "algunas situaciones absolutamente desagradables para todos" e hizo hincapié: "Hay gente que se retiró del diálogo para participar de un acto que no defendemos. Creemos que usar a los niños es parte de una situación que, como sociedad, tenemos que superar".
"Si tuviésemos la posibilidad de hacer casas, las haríamos", prosiguió el gobernador, que también negó la supuesta entrega de dinero a los piqueteros.
Finalmente, los vecinos de Circunvalación y Centeno suspendieron al mediodía la protesta. Junto a funcionarios municipales acordaron entrevistas individuales para solucionar las demandas de más de 15 familias del barrio Libertad que pedían ayuda escolar, chapas y tirantes.
Sobre las 14, y a punto de cumplir un día, concluyó el corte en la autopista. "La intención de este grupo, no más de dos familias, en realidad, era conseguir un espacio en la mesa de negociación que existe en el barrio Las Flores", deslizaron a La Capital por los pasillos de la Municipalidad.
Por lo pronto, los manifestantes se reunirán el miércoles próximo con autoridades de distintas áreas municipales.
No obstante, para destrabar las protestas fueron necesarias una denuncia ante la Justicia federal (radicada por el municipio a las 13), mayor presencia policial en la autopista cerca del mediodía y contactos directos con los Ministerios de Seguridad y de Desarrollo Social provinciales


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