Tras las críticas de los sectores conservadores de la Iglesia, en un largo discurso el Papa condenó que haya "chicos que no podrán ver nunca la luz"
"Lamentablemente, no sólo la comida y los bienes superfluos son objeto del descarte, sino muy a menudo también los mismos seres humanos, que son descartados como si fueran cosas no necesarias. Por ejemplo, provoca horror pensar que haya chicos que no podrán nunca ver la luz, víctimas del aborto, o que sean utilizados como soldados, violados y matados en los conflictos armados, o hechos objeto de mercado en esa forma de esclavitud moderna que es la trata de seres humanos, que es un delito contra la humanidad", clamó.
En un largo discurso en el que repasó los grandes problemas del mundo, quizá presionado por sectores conservadores, por primera vez como Papa denunció con todas las letras y en público la palabra "aborto".
En su entrevista con La Civiltá Cattolica, la revista de los jesuitas, difundida en septiembre pasado, el Papa había creado resquemor en ciertos sectores al afirmar que no había que obsesionarse con cuestiones de doctrina. Entonces, también llamó a mostrar una actitud misericordiosa con esas mujeres que tenían sobre sus espaldas el fracaso de un matrimonio o el peso de un aborto.
En su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium", por otro lado, al reafirmar el valor inviolable de cualquier vida humana y que "no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión", hizo autocrítica. "Es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, en las que el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias", escribió.
Más allá de esto, en su discurso ante los 180 embajadores acreditados ante la Santa Sede, entre ellos el argentino Juan Pablo Cafiero, Francisco también reclamó políticas que sostengan a la familia, y a los ancianos y a los jóvenes. "Los primeros aportan la sabiduría de la experiencia; los segundos nos abren al futuro, impidiéndonos encerrarnos en nosotros mismos", destacó, al hablar en la Sala Regia del Palacio Apostólico del Vaticano.
Como suele ocurrir en este tradicional encuentro para los augurios de principios de año, al hacer una virtual radiografía de la situación del mundo, Francisco, al margen de expresar su preocupación por Siria, lamentó las dificultades políticas del Líbano, de Egipto y de Irak, en Medio Oriente. Por otra parte, expresó "satisfacción" por los significativos avances en el diálogo entre Irán y el Grupo 5 + 1 sobre la cuestión nuclear.
Tras destacar que hace falta "el coraje de ir más allá de la superficie conflictual" y que "es posible desarrollar una comunión en las diferencias", valoró positivamente que palestinos e israelíes hubieran retomado las negociaciones de paz.
"Se necesitan decisiones valientes para encontrar una solución justa y duradera a un conflicto cuyo fin se revela siempre más necesario y urgente", apuntó. El secretario de Estado, Pietro Parolin, presente durante el encuentro con el cuerpo diplomático, hoy se reunirá con John Kerry, secretario de Estado norteamericano.
El Papa tampoco olvidó en su discurso a la República Centroafricana, "donde la población sufre a causa de las tensiones que el país atraviesa y que han sembrado destrucción y muerte". Y reclamó acciones al respecto a la comunidad internacional.
"Mientras aseguro que rezaré por las víctimas y los desplazados, espero que el interés de la comunidad internacional contribuya al cese de la violencia, a reactivar el Estado de Derecho y a garantizar el acceso de la ayuda humanitaria a las zonas más remotas del país", dijo.
Francisco finalmente volvió a denunciar la "indiferencia general" ante la tragedia de la inmigración, "que es una señal dramática de la pérdida de sentido de responsabilidad fraterna".
Por último, al recordar a las numerosas víctimas de graves devastaciones en Filipinas y en otras partes del sudeste asiático debido a tifones, pidió políticas respetuosas hacia la naturaleza. "Recuerdo un dicho popular que dice: «Dios perdona siempre, nosotros perdonamos a veces, pero la naturaleza no perdona nunca cuando es maltratada»".
EL CARDENALATO, "UN SERVICIO"
En una carta que le envió a los 19 primeros cardenales que designó en su pontificado, anunciados anteayer, Francisco les recordó que "el cardenalato no significa una promoción, ni un honor", sino que "es un servicio que exige ampliar la mirada y ensanchar el corazón". En la misiva difundida por el Vaticano, que llamó la atención por el tono informal, el Papa pidió a sus nuevos colaboradores que festejaran con bajo perfil la designación..


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