La oposición se abre, con los últimos movimientos, a dos alternativas bien diferenciadas al kirchnerismo. El Frente Progresista ya dijo “no” a la propuesta de consensuar un arco antikirchnerista con candidatura única y busca el factor aglutinante de su propia propuesta. Hay otro obstáculo: la pelea en el territorio
Se trazan, a grandes rasgos, dos posibilidades concretas de armar contra el kirchnerismo. De un lado, el PRO, el Peronismo Federal y el radicalismo de Sanz y Cobos, abiertos, con matices, a la posibilidad de confluir con un candidato único a la contienda de octubre. Abundan gestos nobles en pos de consagrar a un solo candidato: Macri, por ejemplo, dijo que podría bajarse y pospone las definiciones en su territorio.
Media, en el discurso, “lo programático”, las bases y condiciones para no repetir el chasco aliancista. Hay un obstáculo anterior: el territorio. Si Macri se atreve a declinar de su candidatura presidencial es porque sabe que tiene el plafón de la Capital Federal para no caerse del mapa. Otros, más abajo, no tienen esa oportunidad. La puja entre duhaldismo y denarvaismo en el Conurbano es muestra de ello.
Las negativas pueden multiplicarse hacia debajo ad infinitum. No parece probable que candidatos que albergan sueños de desbancar al oficialismo en cada uno de los distritos esté dispuesto a ceder su porción de tierra, aunque algún acuerdo hay. “Van a perder los territorios”, advirtió un radical sanzista a los intendentes alfonsinistas. “No les van a dar las piernas para salir corriendo a buscar un acuerdo cuando Cristina arrase”, agrega, para más datos.
Hoy, Federico Pinedo, de los más encumbrados dirigentes del PRO, avisó que hay acuerdos en el Congreso, pero faltan acuerdos programáticos y luego electorales para poder avanzar con un candidato. Agregó, como quien no quiere la cosa, un diagnóstico: que están lejos aún de conseguir avances sobre los últimos dos puntos.
En la misma vereda, pero separados por un abismo, se ubican los “progresistas” de la oposición. Margarita Stolbizer tracciona para que Proyecto Sur se vuelva un poco menos intransigente y acepte ir junto a la UCR. “Que se baje Alfonsín”, propuso Solanas, ante la idea de que él mismo decline en su candidatura presidencial para abocarse a la ciudad de Buenos Aires.
"Pino es injusto con nosotros y sería bueno que reflexionara y se sumara al frente que hacemos con el socialismo y el GEN", replicó Alfonsín, acerca de la actitud del cineasta. La única definición que hay en el seno de ese acuerdo que madura, es la negativa por la conformación de un “Gran acuerdo opositor” que aglutine a todos con un candidato único.
“Yo no creo en acuerdos de tipo electoral, porque las experiencias que tenemos ya han sido lo suficientemente frustrantes como para no intentar ninguna otra cosa que no esté sostenida en un programa de gobierno”, postuló Margarita Stolbizer, para ponerle la lápida al sueño de Duhalde y de Macri.


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