Por Rafael BielsaEl artículo 1° del decreto N° 256/10 establece que todo navío que pretenda atravesar aguas jurisdiccionales argentinas en dirección a las islas Malvinas deberá solicitar una autorización previa, expedida por la autoridad competente. Esta disposición está en línea con la resolución N° 407/07, que fija sanciones para quienes mantengan una relación de beneficio con los involucrados en las actividades contrarias al derecho internacional, derivadas de la ocupación ilegal de nuestras islas.
A pesar de que hay quienes lo ponen en duda, según estudios verosímiles existen 12.950 millones de barriles de petróleo probables en las Malvinas, lo que se convierte en reservas probadas de 6475 millones de barriles; las reservas probadas del continente y la llamada Cuenca Austral suman 2042 millones. Estas aseguran la cobertura del consumo nacional por 8,7 años. La suma entre las reservas probadas que no están en litigio y las de las islas extendería el actual horizonte de 8 a 27 años.
Si la conservadora cifra de 6475 millones de barriles se extendiera a 9000 millones, las Malvinas se convertirían, según el biotecnólogo Federico Bernal, en la quinta potencia petrolera de América, luego de Venezuela, Estados Unidos, Brasil y México. Un verdadero Golfo Pérsico austral. Para los británicos todo lo que brilla o puede brillar, aunque sea negro, es oro.
Sería necesario explotar las 19 cuencas de petróleo que disponemos, de las cuales sólo cinco están aprovechadas. En Merco-Press -medio que se consulta en las islas- del 13 de febrero se lee que la Argentina estaría elaborando un registro con datos del movimiento naviero en el área litigiosa, para cruzarlos con actividad marítima en Gran Bretaña y en las islas. Aún no se conoce información al respecto, pero si ellos dicen que estamos por hacerlo es suficiente como para hacerlo efectivamente.
El autor fue canciller argentino (2003 - 2005)

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