Lo ven sincero y honesto. Pero bastante imprevisible. A riesgo de generalizar, porque en el auditorio de la Bolsa ayer había empresarios de un amplio espectro de rubros y pensamientos, esa podría ser la síntesis de la impresión que parece haber dejado Luis Juez entre quienes lo fueron a escuchar.
Eso no es privativo de Juez. Nadie, en ningún partido, tiene hoy una respuesta clara para dar; por ejemplo, en relación con la espada de Damocles que significa el sistema previsional para el conjunto de las finanzas públicas de Córdoba.
Pero, aun así, las generalidades asustan a los empresarios. Por caso, la voluntad de volver a recurrir a la Corte Suprema para exigir que la Nación solvente el déficit previsional cordobés es vista con escepticismo por quienes, desde el gobierno de Juan Schiaretti, ya acudieron a ese recurso.
Explican que, cuando Córdoba recurrió a la Corte con una medida cautelar, lo hizo para exigir que cumpliera un convenio vigente. Ese convenio vence cuando termine 2011, días después de que asuma el nuevo gobernador. Una cosa es demandar que se honre un trato que está siendo desconocido y otra es demandar algo que no tiene cláusula que lo sostenga. El convenio es justamente lo que hace operativa una cláusula muy general incluida en un pacto fiscal firmado el 6 de diciembre de 1999, días antes de que asumiera Fernando de la Rúa. En él se plantea que, si las provincias armonizan su régimen previsional con el de la Nación, esta cubrirá el déficit. Hacer que eso se ponga en práctica implica una larga negociación. De hecho, recién empezó a regir para Córdoba en 2001.
En enero, la Nación no estará, en principio, en falta (excepto por los pagos correspondientes a este año que no haya hecho). Por ende, ¿qué dirá la Corte Suprema?



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