Yendo por la ruta Nº 81, y pasando Fortín Dragones, se puede ver la entrada de Finca El Yuto, que indican algunas fuentes, es de Franco Macri, padre del mandatario del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.
Ya en 2006, Gianfranco Macri (quien según se supo, es hijo de Franco), puso a su nombre 14.991 hectáreas compradas a Román de La Torre en Finca Pluma de Pato, de Rivadavia. En total, y según se desprende de la cédula parcelaria, estas tierras fueron compradas a 525 mil dólares. En ese año, el dólar tenía un valor cercano a los $3. O sea que el valor por hectárea fue de 35 dólares, unos 105 pesos por hectárea.
Según las causas existentes, son siete las familias que se encuentran peleando su posesión en la Justicia, en causas que tienen a Gianfranco Macri como quien inició las causas en tierras que ahora reclama suyas.
Vivir en medio del monte
Eso es lo que surge de los papeles. En la realidad de la zona, las familias no se cansan de contar que luego de años de estar tranquilos, se enteraron que tienen que ir a la Justicia para evitar sus desalojos.
Ese es el caso de Julio Osmar Cardozo, casado con Inés Ruiz. El cuenta que su padre, Julio (que tiene 80 años), fue criado en las tierras que ellos habitan: "lo crío su abuela", señaló.
El puesto de Cardozo se llama El Rondadero, y está ubicado a 18 kilómetros de Fortín Dragones, en el departamento San Martín. Pero a diferencia de la entrada de la finca El Yuto, los caminos que llevan al Rondadero se cruzan en medio de un terreno en el que aún queda algo de monte chaqueño, por caminos vecinales que se hacen cada vez más angostos y difíciles. Ahí, en medio del monte, aparece el puesto de Cardozo, a quien el 22 de mayo pasado le llevaron un papel en el que le notificaban que se le había iniciado un juicio por desalojo.
"Agustín Ocampo, que representa a Macri, me hizo la denuncia y me quiere sacar", contó el puestero al ratificar, como sucedió en otros casos de desalojos, que el dueño de la finca, quien compró las tierras de las que vive su familia desde hace años, nunca fue por esos lugares, o al menos a hablar con ellos. Apuntó que sí fueron los abogados que "se metieron por los alambres con la policía".
Cuando él fue a denunciar el hecho (para llegar al puesto más cercano se necesitan unas dos horas si el camino se hace a pie), "tardaron cuatro horas en tomarme la denuncia. Me pedían que disculpe a la Policía. Pero a mí la Policía no me perdonó".


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