La ciencia médica nos dice que vivir, es hacerse cargo; protagonizar la historia de cada uno. Hablando de la ciudad y de nuestro lugar de ciudadanos, la regla se mantiene.
Hace algunas semanas atrás, en esta misma columna, apelamos al fútbol al repasar el momento que transcurre la administración de nuestra ciudad. Dijimos que el partido que juega el grupo que conduce el Intendente Gutiérrez transcurre la mitad del segundo tiempo, teniendo por delante la obligación a salir a asegurar el resultado.
Desde la Casa Rosada, se ve a Quilmes como uno de los distritos necesarios para asegurar el triunfo electoral en el 2011 que busca Néstor Kirchner; para ello esta semana corrieron trabajos de encuestadoras que apuntan a una cosecha del 50 al 55%; hoy totalmente fuera del alcance electoral de Francisco Gutiérrez.
Con mucha resistencia ganada a pulso entre los sectores medios, en las legislativas del 2009, Quilmes aportó el 38% de los votos locales a la causa K; con las candidaturas testimoniales de Néstor, Scioli y Gutiérrez fatigando el oeste profundo del Distrito.
Ahora en el 2011, la ingeniería K habla de habilitar con una lista colectora que traccione mucho entre los esquivos. Aunque parezca extraño, este esquema podría suponer algún oxígeno extra a las aspiraciones reeleccionistas de Gutiérrez; que con el voto más dividido, con su electorado más seguro, podría jugar a todo o nada y eventualmente lograr su preciada reelección.
Como resulta natural, tendría la amenaza del otro candidato K; y la del peronismo disidente que en el 2009 cosechó el 30% de las voluntades quilmeñas.
GUTIÉRREZ COMO HOMBRE POLITICO
Más allá de estos cálculos muy del momento, razonables e inquietantes todos, repasando el desarrollo de la ciudad y su potencial, la actual administración viene despertando creciente curiosidad.
Se trata de una mirada sobre los ideales políticos que están pesando en la persona del Jefe comunal; los condicionantes locales, los provinciales y también nacionales. Tenemos trabajo de sobra para la entrega de hoy.
LA GESTION A LA HORA DEL BALANCE
Podríamos limitarnos a señalar que, más allá de las consideraciones personales sobre las que podríamos abundar, Francisco Gutiérrez lo esta haciendo francamente mal en Quilmes.
Abusa del siga, siga; no delega porque no confía en sus colaboradores; no cuenta con quién defienda la gestión en público; apunta escasos argumentos de gestión que los diferencie de cualquier otro eventual jefe comunal posible.
EL COSTO DE LA COLECTORA
Con todo lo que representó en aquel diciembre de 2007 la apertura del espacio K para la lista del Polo Social que llevaba la candidatura de Gutiérrez, mientras corría aquella negra noche institucional en Quilmes, a esta altura de la gestión cabe buscar razones que expliquen dónde quedó embretada la gestión del gutierrismo.
En su debut electoral obtuvo sólo cuatro, entre 24 bancas en el Deliberante; y en la consulta de mitad de mandato, sólo pudo ingresar tres ediles propios. No es debilidad, eso es raquitismo político, que obligó a Gutiérrez a colgarse de las paredes de la Casa Rosada; que le ha resultado esquiva hasta el diván, por cierto, en casi toda la gestión.
ACUERDOS POLITICOS, NO
Aquí llegamos a un punto muy interesante, que seguramente la historia con su sabia perspectiva ayudará a esclarecer mucho mejor. Gutiérrez gobernó hasta aquí, sin aceptar que la ciudadanía lo quiso al frente del gobierno, pero a la vez, le exigió acordar políticas públicas con otras fuerzas igualmente representativas en la ciudad, de modo de consolidar un rumbo común.
Gutiérrez gobernó con el tibio acompañamiento del ARI y de cierto peronismo en el primer tramo; hasta dar su primera gran sorpresa, al sumar los votos K del sector anibalista.
Sirve recordar que hasta ese momento, Gutiérrez había usado a Aníbal Fernández, actual Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, como su contrapunto político, sobre quién se ocupó de descargar todo tipo de desgracias ciudadanas.
Algo parecido ocurrió con el camañismo. No fueron acuerdos políticos, dónde las partes ceden, negocian y acuerdan de cara a la ciudadanía, en aras del bien común; fueron respuestas al reclamo de apoyo por parte Gutiérrez, quién a la postre enfrentaba problemas políticos de gobierno por haber ganado las elecciones, con colectoras, con tan sólo el 38% de los votos positivos.
Gutiérrez se guardó para el segundo tiempo del partido un batacazo político de gran envergadura; dejó que se instale en la ciudadanía la certeza que le torció el brazo al jefe de la bancada del macrismo, a cambio de contratos para su empresa COSUGAS.
El concejal, para disimular tamaña tropelía arrastró a los otros dos integrantes de su bloque, nacido del voto opositor, hacia la fidelidad oficialista.
Es decir, queda para el futuro una mejor definición de los ideales políticos que inspiraron a Gutiérrez; y también a los ediles del macrismo.
MAS AISLAMIENTO PROVOCADO
Otra determinación para poner en un microscopio a la hora de explicar el desempeño del gobierno que preside Gutiérrez, fue la de poblar el gabinete con 300 funcionarios políticos; dispersos en 15 secretarías; con un fuerte contenido de personas no quilmeñas en sus cargos centrales.
A la minoría obtenida en las urnas, se sumo esta otra amputación. Los funcionarios centrales no tienen arraigo alguno en la ciudad, su vida cotidiana transcurre lejos y su futuro político más aún.
En la práctica, Gutiérrez acentuó aún injustamente, su imagen de hombre solitario, esquivo y difícil de descifrar para el ciudadano de a pie.
Con funcionarios consentidos, sin arraigo ni historia local, con el correr de los meses llegó lo impensado. Francisco Gutiérrez no logró liderar el fuerte crecimiento de los movimientos vecinales surgidos a mediados de la gestión anterior. Mostrando su peor cara, apareció como quién estuvo con ellos mientras le fueron funcionales para ganar las elecciones para luego sin más, darles la espalda.
En dato al margen: Estos funcionarios cobran muy buenos salarios. El de Gutiérrez, debe rumbear los 400 mil pesos anuales.
CHALECO DE FUERZA IDEOLOGICO
Hizo falta el transcurso de los meses para poder tener más claro las primeras implicancias del condicionante ideológico que le representa a Gutiérrez la izquierda a la cubana. El día de la jura, dónde los 30 mil desaparecidos resultados mencionados una y otra vez, también dejó mucha expectativa en el camino.
Hoy, con el partido aún en marcha, resulta muy complicado definir hasta qué punto el condicionante ideológico, afectó al Intendente de una ciudad pujante como Quilmes, inserta en un mundo globalizado con una cultura dominante fuertemente orientada a la compra de las zapatillas de onda y el último teléfono celular.
Durante la semana que terminó, fue el Padre Luis Farinello, en diálogo con Jorge Lanata por Canal 26, el que dibujó ese contraste con toda crudeza y no poca desazón.
La pelea es cultural, decía. Los pibes pobres no apuntan a su desarrollo humano, quieren las zapatillas de marca o el celular, decía; más o menos.
LA DIDACTICA CULTURAL
En materia de pelea cultural; Gutiérrez hizo poco y nada. Se trata de un dirigente del peronismo revolucionario que llega a una vidriera de gobierno como Quilmes, y en lugar de dar la batalla enseñando de forma infatigable, cada día, a través de cada medio disponible, elije crear La Hoja; mientras se recluye en largas jornadas de silencio. Cada semana más cerrado; pierde terreno en áreas claves como Salud, Cultura o Desarrollo Humano, insistiendo que así esta siendo fiel a sus ideales políticos.
El partido que transcurre promediando el segundo tiempo en Quilmes, escucha al propio Fidel Castro reconocer, aún entre dientes, las dificultades que enfrenta el ideario vigente en Cuba. También tiene a la Presidente Cristina fascinada por agradar al Presidente Obama, que acaba de mencionar a las Madres de Plaza de Mayo. Ese es el mundo actual.
Es que entre los más allegados a Gutiérrez, no son zapatillas de marca lo que se luce. Los secretarios más influyentes prefieren conducir autos de alta gama.
LA DECADA PERDIDA
Desde el punto de vista democrático, cuando finalice el actual mandato de Gutiérrez, Quilmes habrá transcurrido diez años, en los cuales gobernaron miradas que llegaron de la mano de la democracia, pero no generaron más democracia en la ciudad.
Al llegar a este punto, podemos mencionar que así como el anibalismo le ofreció a la ciudad un candidato que a la postre aplicó recetas de corte filo-nazi; tras cartón, Gutiérrez se muestra anclado a teorías de la extrema izquierda, que lo exponen como un romántico, que en realidad es un metalúrgico. En el medio de esta esquizofrenia política, estamos los quilmeños; 600 mil personas mirando hacia el primer escalón del Estado, en nuestra democracia.
EL FOCO IDELOLOGICO
No resulta simple llegar a este punto de nuestro recorrido desde dónde aportarle a cada amigo lector miradas que puedan enriquecer la construcción de nuestro pago chico. Resulta imposible pensar en nada a futuro, si no logramos desentrañar qué nos pasa en el presente; y más aún, qué nos ha venido pasando en los últimos diez años.
Francisco Gutiérrez llega al gobierno de Quilmes, desde la conducción de la seccional Quilmes de la Unión
Obrera Metalúrgica. Se trata de un gremio en contacto con una actividad fuertemente globalizada y alcanzada por las generales de las leyes del mercado primordialmente local; y su inserción regional e internacional.
Dentro de la UOM, Gutiérrez se enfrentó duro con Lorenzo Miguel. La historia se completa al decir que Lorenzo terminó elogiando mucho a Gutiérrez.
Cuando éste dirigente se apunta a la Intendencia de Quilmes, lo hace desde una banca de diputado nacional, obtenida por invitación directa de Néstor Kirchner, como parte del reconocimiento que Gutiérrez cosecha por sus ocho años de detención durante la dictadura militar.
Otros tres elementos que surgen aquí y que quedarán para la historia, responden a tres preguntas:
- La primera es: ¿Qué fortalezas y qué debilidades le aportan ocho años de detención en un centro clandestino a quién hoy se postula como Intendente de una ciudad del conurbano, azotada por los imperativos del siglo 21?;
- La segunda pregunta es: ¿Qué ejercicio en la creación de más democracia aporta una exitosa carrera sindical transcurrida desde los años 70 a la fecha?
- La tercer pregunta es: ¿Cómo aportan a la tozudez personal y a la desconfianza aún para con los más cercanos, ambas situaciones?.
EL FOCO EN LA GESTIÓN
A nadie se le ocurre desconocer que gobernar una ciudad, incluye una visión política general, una gestión cotidiana y mucha capacidad de generar acuerdos.
Cada ciudadano quilmeño está obligado a pagarle al Estado municipal por sus servicios. En tiempos de alta competencia, el consumidor se ha vuelto particularmente exigente.
Gutiérrez, armó 15 secretarías. Nunca pudo dar la sensación de tener un equipo.
Hizo falta que corrieran los meses para que esa sensación de vacío diera paso al silencio más cerrado, aún de funcionarios que aseguran tener mucho para contarle a la ciudad.
- En términos de parsimonia; el criterio imperante parece ser bien a la cubana. El Estado monopoliza toda la oferta y lo que no haga el Estado no lo hace nadie de modo que no hay ningún apuro para nada.
- La prensa también encaja en ese cuadro.
- Lo de los autos de alta gama; también cuela.
LO QUE NO ENCAJA EN EL CONJUNTO
- Algo quedó sin explicar en relación a lo que movió a Gutiérrez a impulsar el viaje a la China al comienzo de su mandato. Todo un Parque Industrial a instalarse en Ezpeleta, quedó en la nada. Ese, y cualquier otra inversión.
- Algo quedó sin explicar con el prometido desarrollo de la Ribera que viene justificando toda un área inútil; o la llegada de la fábrica de autos Hyundai al fallido Parque Industrial de Quilmes Oeste, que también ocupó minutos de audiencia pública de Gutiérrez.
- Esto por no señalar el inesperado final del resonante caso Massuh, o la tan prometida municipalización de los servicios de recolección de residuos.
- Hoy, aún fresco en la memoria, digamos que tampoco se explica bien el haber sepultado el prometido debate público sobre el Plan Urbano Ambiental, dónde vecinos, constructores, inversores, inmobiliarias y profesionales se apuntaban a renovar sus esperanzas de un Quilmes mejor para todos; encabezados, como corresponde en una democracia, por el Intendente de la ciudad.
Final: Los candidatos que exhiben sus propuestas en la cartelera de la ciudad, con sus matices y personalidad, vuelven a prometer más democracia en Quilmes; cumplirán. ¿Podremos garantizarlo?
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