Francisco y Dilma coincidieron en su preocupación por los pobres

Francisco y Dilma coincidieron en su preocupación por los pobres
El Papa tuvo un encuentro de media hora con la presidenta de Brasil, quien lo calificó de "muy carismático" y con un "gran compromiso por los más humildes". El Pontífice también tuvo una reunión histórica con el patriarca de la Iglesia Ortodoxa.

Después del encuentro con la presidenta Cristina Fernández, el Papa Francisco continúa recibiendo a diferentes líderes regionales. Ayer fue el turno de la mandataria brasileña Dilma Rousseff, que mantuvo una reunión de media hora con el flamante Sumo Pontífice. Según declaró la presidenta ante un grupo de periodistas, Jorge Mario Bergoglio "es una persona extremadamente carismática y, al mismo tiempo, con un gran compromiso por los pobres".

Dilma también habló sobre las coincidencias que la unen con el nuevo Papa. Principalmente, su preocupación por dar protección a los grupos sociales más vulnerables. El Pontífice argentino, de acuerdo con Dilma, "habló mucho de la población más frágil y la importancia por darle protección". "En los últimos diez años venimos trabajando en la superación de la pobreza, una política de Estado que el Papa conoce muy bien", sostuvo la mandataria sobre las acciones de su gobierno.

La reunión fue celebrada en la biblioteca de la Santa Sede, desde donde Dilma confirmó que Francisco está "muy entusiasmado" con el viaje que emprenderá en julio próximo hacia Río de Janeiro para participar de la Jornada Mundial de la Juventud. El Papa, además, irá hasta Aparecida do Norte, una ciudad del Estado de San Pablo, donde se encuentra el santuario nacional.

"Es un Papa muy modesto. Él comentó que no puede ser orgulloso ni pretencioso, que se debe luchar para hacer las cosas de forma correcta y siempre recordar que tiene un peso sobre sus espaldas", comentó la presidenta de Brasil, el país católico más poblado del mundo. Dilma incluso tuvo tiempo de bromear con los periodistas que estaban en el lugar. "Si el Papa es argentino, Dios es brasileño", sostuvo la mandataria (ver aparte).

Luego de su encuentro con Dilma, el Papa Francisco mantuvo una reunión con el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, líder de la Iglesia Ortodoxa griega, que también había asistido a la ceremonia de entronización de Bergoglio.

El encuentro no pasó desapercibido, ya que se trató de un hecho histórico. Desde el Gran Cisma de Oriente en el año 1054, cuando la Iglesia se dividió entre católicos y ortodoxos, nunca un líder ortodoxo había ido a una entronización papal ni se había dado un encuentro de este tipo.

"La alienación de los viejos tiempos no existe más. Como dos iglesias hermanas, nos acercamos una a la otra cada día más", dijo Bartolomé I. Y se refirió directamente a Bergoglio: "La crisis económica mundial exige de forma imperativa la organización de una acción humanitaria para la cual usted tiene una gran experiencia gracias a su labor en América Latina."

Francisco, por su parte, se refirió al patriarca ecuménico de Constantinopla como "mi hermano Andrés", en referencia al apóstol de origen griego y patrono de la Iglesia Ortodoxa. El Papa se mostró dispuesto a continuar el diálogo interreligioso de "amistad y respeto" con representantes de otras religiones. "La Iglesia Católica es consciente de la importancia de promover la amistad y el respeto con los hombres y mujeres de tradiciones religiosas diferentes", concluyó Bergoglio. «

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