Por Jorge OviedoEn la segunda mitad de enero, cuando las grandes fiestas ya habían terminado en Punta del Este, una versión comenzó a sonar con insistencia. El mandamás del gigantesco conglomerado indio Ratan Tata no sólo viajaría a Uruguay en los próximos meses: se reuniría con el presidente, por entonces electo y aún no ha asumido José "Pepe" Mujica.
Meses después, con Mujica en el poder, la versión se ha desinflado por completo, para satisfacción de los suspicaces que desde siempre creyeron que es ilógico fabricar en un país pequeño un vehículo que sólo es rentable en los mercados masivos. "Lo razonable sería hacerlo en México o Brasil", dicen y dijeron entonces.
"Fue una sobreactuación de los funcionarios del gobierno (saliente) de Tabaré (Vázquez), que querían instalar la imagen de Mujica amigo de los inversores", dijo una fuente empresarial. En el Gobierno también hay quienes sospechan del dueño de Buquebus, Juan Carlos López Mena, por las versiones exageradas. El empresario fue uno de los organizadores del encuentro entre Mujica e interesadísimos hombres de empresa en el esteño Hotel Conrad en la primera quincena de febrero.
La verdad es que Ratan Tata, que tiene 72 años muy bien llevados, se retirará de la conducción del conglomerado originalmente familiar y probablemente deje el puesto a su medio hermano Joel, hijo de su padre y de una suiza bastante más joven llamada Simone. El propio Ratan lanzó no hace mucho un globo diciendo que "tal vez" había llegado el momento de que el grupo fuera dirigido por un funcionario no indio con experiencia internacional. La razón es atendible. El 60% de la facturación del grupo procede de fuera de la India. Pero habría que ver qué dicen los accionistas. La familia Tata y las filantropías Tata administra sólo alrededor del 40% de las acciones.
Un pequeño ejemplo de lo que podría pasar apareció en febrero último. El líder del complejo indio estuvo seis meses buscando un conductor para su división automotriz. Y no eligió a un indio. Se lo ofreció a Carl-Peter Foster, quien comenzó su carrera en la consultora McKinsey pero luego ocupó altísimos cargos en Opel, Saab y General Motors. De hecho, desechó ser el número dos de GM para ser el uno en Tata Motors.
Ratan Tata conduce el gigantesco grupo desde 1991 y es un pionero de la globalización india y tiene prevista una gira mundial para despedirse de algunas de las ramas y sus responsables con las que trabajó en forma más estrecha. Para América latina, por ahora, sólo están previstos México y seguramente Brasil.
Con negocios diversificados en acero, químicos, automotriz, comunicaciones, hoteles y energía, entre otros, el grupo representa alrededor del 6% del PBI de su país de origen. Fabián Djurinsky, Country Manager de Argentina y Director de Consultoría a Nivel Latinoamérica de Tata Consultancy Services en la Argentina quisiera lograr que la gira de despedida de uno de los mayores empresarios del mundo incluya al país, pero por ahora no parece haberlo logrado.
También, seguramente le interesaría a Cristina Kirchner, que podría mostrar una foto nada despreciable con un gran empresario internacional. No sería la primera vez. Se entrevistó con él en Mumbai, en 2009, en la visita que hizo a ese país. Claro que ese día no estaba de buen humor.
Sus colaboradores no le habían avisado en la visita al Taj Majal que debía caminar 700 metros de ida y otros tantos de vuelta para fotografiarse frente al monumento por un camino nada parejito. Llegó con tacos altos. Por supuesto, no hizo ni un gesto de que revelara el esfuerzo y el fastidio, pero cuando abordó el avión para ir a Mumbai estaba indignada. Tanto que apenas saludó al pie del avión a quienes la esperaban y partió. Tan rauda que no hubo tiempo de bajar su equipaje del avión y ponerlo en el baúl de un auto que se integrara a la comitiva a la que los motociclistas le abrían paso. El vestuario de Cristina, enredado en el imposible tránsito indio, demoró horas en llegar y la Presidenta dio las primeras entrevistas con la misma ropa con la que había volado. Dicen que Ratan Tata se llevó una buena impresión de la mandataria argentina, que lucía el mismo vestido azul con estampado de hojas blancas, con cinturón muy ancho y hebilla grande también blanco, al igual que los zapatos de taco con que se fotografió en el monumento funerario
El que viajará a Nueva Delhi y Mumbai en mayo próximo es Mauricio Macri, que recorrerá algunas empresas del Grupo Tata. Pero, por ahora, no hay lugar para los celos de Cristina, porque parece que el jefe de Gobierno porteño no tendrá la foto que ella quisiera repetir. Por ahora, no hay agendada entrevista con el saliente Ratan.


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