Se fortalece la hipótesis de una picada

La segunda jornada del juicio oral y público por la muerte de Adán Serraino embestido por un auto fuera de control en la madrugada del 1º de noviembre de 2008, resultó intensa y prolongada. Hubo varios incidentes importantes y novedades inesperadas, como la renuncia a la querella por parte de la madre de Adán, disconforme con la fiscal. "No quiere trabajar", denunció la mujer.
El 1º de noviembre del 2008, Adán Serraino caminaba junto a dos amigos por la orilla de la calle Victoria, cuando Patricio Molina (34 años) perdió el control de su Fiat Uno, chocó contra un árbol y embistió a los chicos. Como consecuencia de las lesiones recibidas, Serraino falleció.

Es el primer juicio que investiga en La Pampa un homicidio provocado por una picada entre automóviles y por eso las audiencias son seguidas por diversas organizaciones de familiares de víctimas del tránsito. El trámite oral comenzó el lunes en Santa Rosa, cuando el acusado se negó a declarar, y desde el martes se desarrolla en 25 de Mayo, donde hoy concluirá con la lectura de los alegatos.

El proceso está a cargo de la Cámara Criminal Nº 1, integrada por Hugo Díaz (presidente), Carlos Vitale Novaretto y Miguel Vagge (vocales) y Angel Patricio Molina está acusado por "homicidio culposo y lesiones graves". El abogado de la familia Serraino, José Eduardo Fernández, pretende encuadrar el caso como "homicidio simple con dolo eventual".

Muchos testimonios.

La jornada de ayer comenzó a las 9 y se extendió hasta después de las 14. Hubo numerosos testimonios, entre ellos Luciano Portugal (vecino de la cuadra del choque), Rubén Serraino (padre de Adán), Ana María Andrade (otra vecina de la cuadra); Marcelo Javier Meschini (dueño de la casa donde quedó detenido el auto), Alejandro Javier Andrade (padre del chico que sufrió lesiones graves), el comisario Héctor Raúl Altamirano, Enrique Rubén Bernal (amigo de Rubén Serraino), Tomás Enríquez (dueño de la casa cuyo paredón derrumbó el Fiat), Jorge Ernesto Molina (llegó al lugar después del choque) y Valeria Andrea Pérez (una joven que observó a los autos corriendo emparejados).

A pedido de la querella, por la tarde se realizó una inspección ocular en el sitio de la muerte, y luego declararon Analía Sosa, Rubén Serraino Zinki (hermano de Adán), Jesús Rocco, María Figueroa (médica de guardia aquella noche) y María E. Smith.

Amarga experiencia.

Bajo una fuerte carga emotiva declaró Rubén Serraino, padre de Adán. Relató que el comisario Héctor Altamirano llegó a su casa a las 6.30, "con la policía, la ambulancia y un movimiento tremendo, ante la terrible novedad que nos tenían que dar. Fui a buscar a un compañero de trabajo y amigo (Rubén Bernal), pero nos encontramos a mitad de camino y fuimos juntos hasta el lugar. Ya habían levantado el cuerpo y no me dejaron acercarme. Fuimos hasta el hospital, donde el comisario Rosane me explicó que habría sido una picada entre dos autos. Tenían que hacer la autopsia y necesitaban el documento, así que volví a mi casa a buscar el pasaporte. Luego fuimos con Bernal hasta donde harían la autopsia", narró.

Corrían una picada.

El tribunal aceptó luego un pedido de la querella y ordenó dos careos entre tres testigos (Rubén Serraino y Rubén Bernal, con Héctor Raúl Altamirano, de a uno por vez). Bernal y Serraino sostienen que Altamirano (comisario adscripto en 2008 a la Regional IV) les comentó aquella mañana que se trataba de una picada. Ambos coinciden que les comentó en potencial que investigaban una picada, y que horas después les confirmó que habían identificado al segundo auto involucrado. Altamirano niega esos dichos.

Sin embargo, la hipótesis de la picada se fortaleció con el testimonio de Valeria Pérez, una joven que aquella madrugada paseaba con una amiga a escasas cuadras del sitio donde murió Adán. La chica contó que dos automóviles corrían a la par y a alta velocidad, uno por su carril y el otro en contramano (la calle Victoria es avenida). Agregó que ellas no se acercaron y observaron desde una esquina distante 50 metros, sin percatarse de que habían atropellado a los adolescentes.

"Descontrolado".

Otro testigo, Luciano Portugal, recordó que volvía de una parrilla sobre el Puente Dique, cuando el auto de Molina lo pasó en el acceso al pueblo. "Iba descontrolado" dijo, aunque en ese momento no supo quién conducía. "Llevé a un amigo hasta Los Hornos y volví a mi casa, sobre la misma calle Victoria, a media cuadra del sitio donde impactó el auto. Me estaba sacando la camisa cuando escuché una explosión. Tenía una máquina perforadora en la calle y pensé que la habían chocado, pero cuando salí vi un Duna atravesado y el auto que me había pasado en la ruta, incrustado contra un paredón" declaró.

Sin embargo, el punto más singular de la jornada resultó la revelación de Tomás Enríquez, que negó declaraciones supuestamente formuladas por él en marzo de 2009, en General Acha. El testigo advirtió que nunca declaró ante un juez. Hugo Díaz le mostró el expediente, donde consta su firma: "la firma es mía, pero yo nunca fui a Acha. Siempre me llamó la atención que no me citaran" respondió. Cuando le mostraron la citación para declarar desconoció su firma, pero igualmente leyeron su supuesta declaración. "Eso mismo hubiera dicho si me hubieran preguntado, pero nunca declaré ante un juez y nunca viajé a Acha", concluyó.

Cargan contra la fiscal

Disconforme con la tarea de la fiscal Susana Alvarez, la familia Serraino podría renunciar a integrar la querella. En diálogo con Radio Noticias, Rubén Serraino calificó de "mamarracho" el desempeño de Alvarez. "Aparecieron circunstancias que no teníamos previstas, como la actuación de la fiscal. No hay problemas con las demás partes, pero estamos estudiando renunciar a la querella, porque no queremos convalidar este mamarracho", anunció.

El padre de la víctima recordó que algunos "testigos fueron contundentes y afirmaron que dos autos venían corriendo una picada" y advirtió que "está certificado que Molina conducía alcoholizado y un policía ratificó que despedía un fuerte olor etílico" cuando lo sacaron el auto.

Agregó que la fiscal "no le hace preguntas a los testigos de la defensa, pero trata de embarullar a los nuestros con preguntas confusas. Parece que quiere favorecer al imputado", explicó.

Como ejemplo citó el incidente del martes, cuando el testigo Mateo Larrazábal admitió que había cometido falso testimonio. "El chofer del taxi quedó en falso testimonio, y tuvo que salir nuestro abogado a solicitar su detención, pedido que la fiscal ni siquiera quiso avalar". Larrazábal, conductor del taxi que llegó al lugar del choque antes que nadie, reconoció que mintió cuando dijo a la policía que paseaba en auto con un amigo. En realidad, llevaba a un pasajero en el auto, pero mintió porque no tenía licencia de conducir habilitante para transportar personas, y quiso evitarle problemas a su empresa.

Molina trabajaba para Skanska

Rubén Serraino contó que Angel Patricio Molina era empleado de la empresa petrolera sueca Skanska, aunque ahora argumenta ser un simple changarín. "Cuando trabajaba en la empresa petrolera, era conocido en toda la localidad como un tipo de la noche que vivía alcoholizado", afirmó. Agregó que Molina fue protegido por el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa. "Era afiliado del sindicato, que lo protegió, pero ahora le retiraron todos los beneficios", aseguró Serraino.

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