Falta de diálogo, operativos políticos, las fricciones electorales, son los elementos que se barajan a la hora de analizar al fracaso de las últimas sesiones en la Cámara baja provincial. El futuro de una convivencia nada sencilla.
En las últimas dos sesiones, Lamberto no pudo sentar en sus bancas a todos sus pares del Frente Progresista para garantizar el quórum y aprobar el paquete de 850 cargos que demandará la reforma judicial. El bloque oficial tiene 26 diputados (después de la renuncia de los kirchneristas José María Tessa y Marcelo Brignoni). El quórum se logra con 25. Pero en la primera intentona -el jueves 4- le faltaron tres: el socialista Joaquín Blanco, el radical Carlos Fascendini y el demoprogresista Luis Mauri. Y el jueves pasado uno: la diputada radical de Reconquista, Alicia Perna, del sector de Santiago Mascheroni, que en la interna del 22 de mayo apoyó al gobernador electo Antonio Bonfatti.
Las dos sesiones fracasaron por la imposibilidad del Frente Progresista de reunir a todos sus diputados y la negativa de los justicialistas de ingresar o quedarse en el recinto si la mayoría no reúne el número para sesionar. El detonante fue el paquete de los 850 cargos para la reforma judicial y la demanda del PJ de conocer precisiones sobre el destino de los nombramientos.
La tensión entre el oficialismo y oposición tiene un trasfondo: el malestar de los diputados del PJ con Lamberto, a quien Rubeo acusó de ser el mentor de un operativo "basura" para descalificarlo durante la campaña electoral y atacar a la lista de candidatos que ganó las elecciones del 24 de julio, con María Eugenia Bielsa a la cabeza. "Una canallada, una bajeza", dijo Rubeo al hacer su descargo en el recinto, donde apuntó al jefe de la bancada oficial: "En mi vida se me hubiera ocurrido esta basura. Y te lo digo a vos", le dijo. Lamberto no respondió.
Rubeo se defendió en público en la primera sesión de la Cámara, cuatro días después de los comicios que repartió el poder en la provincia: Bonfatti gobernará en la Casa Gris y el PJ tendrá mayoría en las dos alas de la Legislatura. Rubeo solicitó que se pida informes sobre su situación ante la justicia federal y la primera respuesta de Lamberto y el oficialismo fue negarle el derecho de defensa. Pero los radicales se despegaron de los socialistas: el diputado Darío Boscarol pidió un cuarto intermedio y después propuso reconsiderar la votación anterior y aprobar el pedido de Rubeo. Ahí quedó expuesta la falta de diálogo entre los socialistas y sus colegas del PJ, pero también entre aquellos y los radicales.
La escalada de tensión siguió con el fracaso de las últimas dos sesiones de la Cámara, donde el arco peronista no oculta su malestar con el jefe del bloque oficial. Los radicales volvieron a quedar en el medio. "Lamberto perdió credibilidad y ha dejado de ser interlocutor de la oposición. El propio gobierno lo fue desgastando al asumir compromisos que no se terminan de cumplir. Y si este proceso sigue y el PJ no encuentra un interlocutor confiable y de resolución rápida es probable que la situación impacte en el funcionamiento de la Legislatura", dijo un legislador de la UCR consultado por este diario.
Los radicales están preocupados por el deterioro de la relación política entre Lamberto y el PJ. "Sufrimos la actitud del gobierno de no encarar una negociación confiable con el justicialismo y al mismo tiempo impedir que alguien lo haga. Entonces hay una situación de impotencia política", agregó la fuente.
-¿Y qué puede pasar ahora y después del 10 de diciembre? -se le preguntó.
-Eso depende de la actitud del gobernador electo. El 10 de diciembre vamos a ser minoría en la Legislatura, donde el ARI tendrá una sola legisladora y el PDP y otros partidos, ninguno. Entonces, la integración se tendría que dar en el Poder Ejecutivo si es que hay voluntad política, de lo contrario el Frente Progresista podría entrar en un proceso de deterioro. Todo depende de la voluntad de Bonfatti -contestó.
-¿El detonante fue el operativo contra Rubeo?
-Esa fue la gota que rebalsó el vaso. La relación con el peronismo ya venía deteriorada por sacar algunos temas bajo presión y ahora, con este nuevo escenario, la cosa puede ser peor. Llama la atención la falta de diálogo de los socialistas, pero no sólo con el justicialismo, sino también en el seno del Frente Progresista. No hay diálogo con la UCR, el PDP, el ARI. Todo el mundo plantea exactamente lo mismo concluyó el radical.





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