El fiscal pidió detener a un testigo policial ante las continuas contradicciones

El fiscal pidió detener a un testigo policial ante las continuas contradicciones
El juicio oral y público contra tres uniformados por el caso de torturas en la comisaría Tercera sigue teniendo las declaraciones testimoniales de uniformados cuyas versiones no coinciden entre sí. Desde un Oficial que fue apercibido por reírse durante su declaración, hasta un suboficial retirado al que se pidió detener por falso testimonio, ningún policía da la misma versión sobre lo ocurrido.
En la tercera jornada de declaraciones testimoniales en el juicio que se sigue contra los policías César Gómez, Cristian Verón y Matías Maggieri, el Tribunal de Juicio continuó receptando declaraciones testimoniales de numerosos efectivos policiales que pasaron por la comisaría Tercera aquel 27 de febrero del 2011, en que se registró el incidente por el que fueron detenidos Franco Torres y Federico Sosa.

A las testimoniales de la mañana por la tarde se sumaron las declaraciones de los efectivos Javier Medina, el agente Astorga que relevó a la custodia de Torres en la guardia hospitalaria después del supuesto picaneo recibido en ese lugar, el Oficial Principal Angel Lasala, el suboficial retirado Ramón Alegre, el agente Cristian Zamorano, y los suboficiales Pablo Alvarado y Juan Dos Santos.

Nuevamente las declaraciones policiales intentaron omitir detalles posiblemente incriminantes para sus colegas imputados, en razón de testimonios en los que curiosamente aportan pocos detalles de lo que sucedía a su alrededor, o varios dan cuenta de un desentendimiento inexplicable para lo que sucedía en su entorno, más tomando en cuenta con la gravedad del suceso o notoriedad que tomó a posteriori.

A esa memoria selectiva además volvieron a producirse inconcebibles contradicciones en diversos detalles referidos mas que nada al traslado de los detenidos, donde los dichos de efectivos no coinciden en la cantidad de traslados, si se hizo conjuntamente o por separado cada detenido, y ni siquiera coincidiendo en el tipo de móvil, en el caso de un efectivo asegurando que fue en un Volkswagen Polo y otro dando cuenta de una camioneta Ford Ranger.

Ese tipo de situaciones derivó en la exasperación de las partes, que incluso tuvo al Fiscal Mayor Guillermo Quadrini llamándole la atención al Oficial Principal Lasala, quien en su declaración se reía, en una situación extraña. Finalmente el querellante Dr. Francisco Giménez expresó al tribunal la reserva para sus alegatos de posiblemente pedir imputar de falso testimonio a ese testigo

Tribunal negó detención de un efectivo

Luego fue el turno de declarar por parte del suboficial Mayor Ramón Alegre quien ingresó a la comisaría Tercera en la guardia posterior a los incidentes. Alegre dio cuenta del traslado de los detenidos desde la guardia del hospital a la comisaría Primera, para su alojamiento en los calabozos en circunstancias totalmente diferentes a las que luego hizo el sargento Juan Dos Santos.

Ambos no coincidieron en la cantidad de viajes, los ocupantes del vehículo, y ni siquiera en que tipo de móvil circularon, señalando ambos por separado que estaban al volante de la patrulla. Esto llevó a pedir un careo en el que Dos Santos se mostró mas confiado en su versión, y Alegre terminó aceptando que su versión no era la más confiable, apelando a una “mala memoria”.

El detalle fue que Alegre declaró que nunca vio a los jóvenes detenidos dentro de la comisaría Tercera cuando llegó a tomar la guardia, cuestión que luego uno de los mismos jueces le marcó era contradictoria con lo que Alegre había declarardo en el sumario policial, donde dijo que los vio sentados y esposados.

Al no poder explicar esa situación y tamaña disparidad en la concepción de la realidad el fiscal Guillermo Quadrini pidió detenerlo por la comisión de un delito de acción pública, e iniciar una causa por falso testimonio.

El tribunal finalmente rechazó el pedido y dejó ir a Alegre, alegando que esa decisión “afectar la objetividad” y que el testimonio de Alegre debería ser comparado más adelante en el proceso con “la totalidad de la prueba producida”.

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