El fiscal Amado pidió absolver a ocho policías acusados de golpear a un menor en Acha

El fiscal Amado pidió absolver a ocho policías acusados de golpear a un menor en Acha
El fiscal Jorge Marcelo Amado dio crédito a la versión policial y consideró que no hay pruebas de un procedimiento incorrecto de los uniformados. El abogado querellante, Omar Gebruers, estimó probada la golpiza contra un menor de 15 años y las agresiones y amenazas de los uniformados. El hecho se originó en una infracción de tránsito.

El fiscal Jorge Marcelo Amado no acusó el último lunes, durante su alegato, a los ocho policías que llegaron a juicio imputados por una golpiza a un menor de edad, un chico de quince años, que demoraron en General Acha por una infracción de tránsito. El defensor de los policías, Gastón Gómez, adhirió a esa solicitud.

De esta manera, los uniformados quedaron a las puertas de una absolución. Sin embargo, la Cámara del Crimen Nº1 deberá analizar también el pedido del abogado querellante, Omar Gebruers, que requirió una condena de prisión efectiva de cuatro años y una inhabilitación por el doble de ese tiempo. Dijo que, por acción u omisión, los ocho policías son responsables por los vejámenes que sufrieron los menores demorados.

Los efectivos de la fuerza policial acusados son Carlos David Torasso (de 27 años), Ariel Omar Cerviño (32), Raúl Enrique Lefín (43), Dagoberto Vanegas (42), Jorge Andrés Zapata (29), Matías Alexis Patiño (26), Sergio Edgardo Balmaceda (36) y Pablo Roberto Alvarez (28).

Los camaristas Elvira Rosetti, Miguel Vagge y Miguel Gavazza darán a conocer el veredicto el próximo lunes al mediodía. El hecho ocurrió el 11 de febrero de 2009, entre las 21 y las 22. Los adolescentes -tres varones y una mujer- circulaban por la ciudad de General Acha en un Peugeot 504 y una patrulla intervino para que cesaran de realizar trompos.

Los jóvenes se negaron a detenerse cuando les hicieron señas para que lo hicieran, situación que derivó en una persecución por las calles de Acha hasta que fueron detenidos. Los policías los llevaron esposados a la cocina de la dependencia policial y les aplicaron patadas y otros golpes en el cuerpo, según la denuncia.

La causa se inició el día posterior al hecho y la acción penal fue promovida por el fiscal Hugo Vercellino, quien dio intervención al Juzgado de Instrucción 2 de General Acha, a cargo de Manuel Alvarez. En primera instancia, el magistrado achense consideró que no había suficientes pruebas para considerar que la golpiza había existido, pero tampoco para desechar la denuncia.

Con ese argumento, apoyado en que los relatos de las víctimas, al declarar en la causa, no eran lo suficientemente precisos, el juez dictó la falta de mérito para los ocho acusados. Esa sentencia fue apelada por el propio Vercellino y también por los abogados querellantes, Omar Gebruers y Andrés Torino.

La magistrada Verónica Fantini, del TIP, entendió que el procedimiento de los policías estuvo bien en cuanto a la demora de los menores, quienes fueron reducidos por los efectivos. Sin embargo, consideró probado que a partir de ese momento los efectivos aplicaron una violencia excesiva, teniendo en cuenta que los chicos estaban esposados y la situación ya estaba controlada.

El juicio oral y público se inició la semana pasada y, luego de la ronda de indagatorias y testigos, el lunes se leyeron los alegatos. Sorpresivamente para las querellas, el fiscal Jorge Marcelo Amado dio crédito a la versión policial y atribuyó los golpes y moretones que comprobó una pericia médica a que el chico que manejaba el auto se les cayó a los policías cuando lo demoraron y lo redujeron y se golpeó la cabeza contra el asfalto.

Según el abogado Gebruers, los policías que detuvieron al vehículo luego de la persecución por las calles de Acha, tiraron al conductor de 15 años al piso, le pisaron la cabeza y lo patearon en el rostro . Además, después lo golpearon en el interior de la comisaría.

En su alegato, el fiscal Amado consideró que el accionar “intrépido” del chico que manejaba el vehículo no pudo ser detenido sin el grado de violencia autorizado por la ley para reducir a una persona. Sostuvo que, en realidad, el chico, con su persecución por las calles, puso en vilo a la sociedad y generó el incidente.

Gebruers, en un alegato que fue un contrapunto con el fiscal, opinó que “cualquier ser humano, si le ponen un patrullero a l par porque hizo un giro en U, le apuntan con un arma y le gritan ‘hijo de puta’, a lo primero que atina es a huir”.

“Quien obró mal al principio y generó el problema fue la policía”, consideró.

Según el querellante, el chico fue golpeado además en el interior de la policía. Y los efectivos agredieron verbalmente a los otros jóvenes. “Qué vamos a hacer con estea turrita”, le habrían manifestado a la niña que también fue demorada.

Los chicos dijeron que durante la persecución los policías le exhibieron el arma en dos oportunidades. Y en la comisaría un efectivo intentó golpearlos con bastones, pero un compañero lo frenó porque “los iban a matar”.

El abogado defensor, Gastón Gomez, dijo que los policías persiguieron al vehículo sin saber que los ocupantes eran menores y porque cometieron una infraccicón de tránsito -doblaron en U- y en la persecución pasaron semáforos en rojo y pusieron en riesgo la vida de los peatones.

Sostuvo que el acciona policial fue el correcto. Y que las heridas en la cabeza del chico de 15 años se produjeron cuando se resbaló, al bajarse del auto, reducido por los efectivos cuando le cruzaron un patrullero en el camino, y se golpeó contra el piso. Afirmó que los testimonios de los chicos fueron “contradictorios” y que la denuncia del menor se presentó para contrarrestar las graves infracciones que había cometido.

Por otra parte, planteo que los chicos estuvieron en el interior de la comisaría apenas 20 minutos y no hay pruebas de que allí fueron golpeados. Dijo que en ese lapso se presentaron los padres y fueron entregados a los progenitores, previo paso por el hospital local.

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