En las últimas horas desde el Centro de Industriales Panaderos de Olavarría (CIPO) se determinó una suba que ronda el 30 por ciento en el precio del pan. El aumento rige desde este mismo jueves.
Tal como se había anticipado en EL POPULAR días atrás, el Centro de Industriales Panaderos de Olavarría (CIPO) resolvió aumentar el precio del pan, que pasa de costar entre 18 y 20 pesos, hasta situarlo entre 24 y 26 pesos.
Entre las causas, los referentes de los industriales panaderos aseguran que el valor de la bolsa de 50 kilogramos se elevó alrededor del 80 por ciento sólo en los últimos dos meses, puesto que en septiembre desde el sector ya se había advertido sobre una suba superior al 20 por ciento desde enero.
Según advierten los representantes gremiales, para justificar la escalada de precios de los últimos dos meses las explicaciones brindadas desde el sector de la molinería serían variadas. Por un lado, se esgrime que los acopios habrían cerrado la venta o la efectuarían con cuentagotas, a la espera de una devaluación en los próximos meses que elevaría aún más el precio de harina.
Sin embargo, las justificaciones de los molinos con injerencia en la zona no concluyen ahí. Además, se apuntaría a la baja calidad de la harina remanente de la cosecha anterior.
En este marco, el referente del CIPO y también vicepresidente de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (Fippba), Daniel Ottino, analizó la disparidad que impera en el mercado local, lo cual es favorecido por la competencia desleal, aunque "cuando la harina vale se terminan los guapos y ahí se preocupan", planteó. De ese modo, esa misma disparidad conspira contra el aumento "porque mientras tanto, los que están en negro ahora miran para otro lado y se hace muy difícil subir los precios". Al respecto, el dirigente destacó que "hay gente que siempre corre con ventaja, ya que hoy dos empleados en blanco cuestan 30.000 pesos, y en negro, 12.000 pesos; entonces no hay que hacer muchas cuentas".
Como consecuencia de esa posición más desahogada, "esa es la gente que se queda con el mercado porque vende barato". Entre las artimañas empleadas para no cumplir con las obligaciones "hay gente que tiene monotributo o que no paga el IVA o tiene dos empleados declarados y trabaja 15 ó 16 bolsas de harina diarias, un trabajo que no se puede hacer con menos de 7 u 8 empleados", subrayó.
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