El final discreto de aquella venganza contra Obama

Fernando Gonzalez

Un conflicto inútil de casi cinco meses con los Estados Unidos. Una disputa administrativa que el kirchnerismo intentó disfrazar de gesta antinorteamericana creyendo que esa bandera podía aportarle algún rédito en el extenso año electoral. Todo terminó ayer, con un breve comunicado diplomático de la embajada estadounidense que el Gobierno difundió discretamente. Porque ya no había nada que publicitar.

Recordemos. El episodio ocurrió el 10 de febrero y la Presidenta arrastraba cierto enojo porque Barack Obama había anunciado una gira regional para marzo con paradas en Brasil, Uruguay y Chile pero que no incluía a la Argentina. A eso se sumaba el escándalo de Wikileaks y aquellas frases poco felices de Hillary Clinton preguntando sobre la salud de Cristina.

Por eso, cuando la Aduana argentina descubrió que un avión estadounidense no había declarado correctamente armas y drogas medicinales el Gobierno vió la oportunidad de una pequeña venganza política en el incidente diplomático. Es el estilo inconfundible de la hipocresía que ya había asomado en 2007 con el caso Antonini Wilson, cuando se intentó mostrar como un complot de la CIA el descubrimiento de 800 mil dólares que traía ilegalmente un venezolano con pase libre a la Casa Rosada.

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