En estos tiempos en que se visibilizan mucho más los casos de abuso deshonesto, la Policía y la Justicia deben estar preparadas para investigar. Un caso curioso fue denunciado por la madre de una menor.
No respuesta de su asombro, la joven -que había concurrido al lugar con su novio, de 19 años- salió del box y se acercó a la dueña del lugar para denunciar la situación y pedirle explicaciones. En esas circunstancias, la propietaria se dirigió al box contiguo y "se entrevistó con una persona que sería el masajista. Una persona alta, cabello negro, un poco canoso, robusto, de entre 35 y 40 años aproximadamente", describió la joven en la exposición policial que realizó en la Seccional Tercera.
Llamado al 101.
Antes de eso, la joven intentó llamar a su mamá, aunque ante su nerviosismo al final fue el novio el que le comunicó lo que estaba pasando. La madre le dijo a este diario que "eso sucedió el 6 de noviembre y yo fui de inmediato. Enseguida que me contaron lo que había pasado, a las 18.20 llamé a la policía y dos minutos más tarde llegaron dos agentes de a pie y también un patrullero". La mujer fue precisa con los datos porque aseguró que "quedó registrado en el llamado al 101. La policía vino de inmediato e identificó a esta persona. La verdad es que le dije de todo y él no reaccionó, lo que me dio la pauta de que todo era como mi hija me lo había contado", agregó.
Contó que "la dueña en principio dijo que no quería quilombo (sic), y aunque primero respondió que el hombre trabajaba ahí, después sostuvo que era el primer día que iba". La cuestión es que todos fueron citados a la comisaría, pero mientras la madre y su hija concurrieron a formular la denuncia, el supuesto masajista no fue y la propietaria del local habría formulado sus descargos también sin concurrir a la seccional.
¿Destrato fiscal?
"La verdad es que la policía fue muy amable, incluso el comisario que nos atendió, porque estuvimos allí como hasta las 10 de la noche", narró la mujer. No obstante, ella no se quedó conforme y al día siguiente concurrió a la fiscalía de turno para saber qué estaba pasando: "Una empleada me dijo que me quedara tranquila porque el hombre estaba detenido; pero cuando estaba en la puerta de la fiscalía me llamó mi hija para decirme que no era así, que el hombre estaba trabajando".
Así la mujer decidió volver a la dependencia judicial el día 8, oportunidad en que fue atendida por "un fiscal adjunto que me trató en forma desconsiderada cuando le dije que el día anterior me habían mentido. La verdad es que no fue una charla amable. Empezó por decirme que no había delito y hasta se enojó argumentando que 'ahora todos hablan de abusos o de violaciones', lo que me hizo enojar mucho. Me pidió pruebas, cuando entiendo que en realidad es la justicia quien tiene que buscarlas".
¿Con discapacitados?
La mamá de la menor que se sintió invadida en su privacidad -obviamente a la cama solar se va sólo en ropa íntima- se mostró angustiada, no sólo por el trato del funcionario judicial, sino también porque "el hombre que fue denunciado trabaja con chicos discapacitados. Yo no pretendo sacarle un centavo a nadie ni perjudicar a nadie, pero quiero hacer la advertencia para que después alguien no venga a decir que no dijimos lo que teníamos que decir", concluyó.
Comentá la nota