Como no pudieron viajar a Brasil, se conformaron con colgar carteles de aliento en la calle Río de Janeiro
El seleccionado argentino recién debutará mañana, a las 19, en el Mundial de Brasil, pero la fiebre futbolera ya comenzó a desatarse en las calles de la ciudad. Y si no, que lo digan los vecinos de la calle Río de Janeiro entre el 800 y el 1000, en el límite entre los barrios de Caballito y Almagro, que ayer se despertaron con la arteria vestida de celeste y blanco con pasacalles de aliento al equipo de Messi, Di María y compañía.
Son, en total, cuarenta los pasacalles que se colgaron de los postes de alumbrado y de los árboles a lo largo de tres cuadras.
"Como no pudimos ir a Brasil, la hinchada vino hasta acá, a la calle Río de Janeiro, para hacer el aguante", dice Alejandro Coronel, de 24 años, y uno de los mentores de la idea. La Argentina, como se sabe, debutará mañana, precisamente en la ciudad de Río de Janeiro, ante Bosnia.
El proyecto nació entre un grupo de amigos y compañeros de trabajo de una agencia de publicidad que, al caer en la cuenta de que no llegaban a reunir los fondos necesarios para viajar al Mundial, alcanzaron, al menos, a sumar el dinero necesario para financiar la particular campaña de aliento a través de las pancartas. Ellos dicen que, de esta manera, van a estar "lo más cerca posible" de los jugadores.
Bajo el lema "Copamos Río", y como si se tratara de un comando de operaciones secretas, durante la noche del jueves y la madrugada del viernes los jóvenes montaron un operativo especial para colgar 40 pasacalles a lo largo de las tres cuadras de la calle Río de Janeiro, comprendidas entre el 800 [Perón] y el 1000 [Ángel Gallardo], en las inmediaciones del Parque Centenario.
"Una vecina nos trajo café porque estaba contenta con la idea", contó Mariano Dorfman, de 36 años, vestido con gorro de lana y bufandas celestes y blancos.
Pese a que vive en Palermo y sus colegas en Floresta y en Belgrano, el nombre de la vía elegida, Río de Janeiro, no podía ser más conveniente para llevar adelante la idea, aseguró.
Cada vez que algún vecino de las cuadras decoradas salía de su hogar, no podía evitar que una sonrisa se dibujara en su cara.
Graciela, que vive desde hace años en Río de Janeiro al 800, no entendía al principio de qué se trataba y luego de estudiar detenidamente la nueva "impronta" del barrio, admitió -al menos- que la idea de los chicos era "original".
Las pancartas tienen diferentes frases. Por un lado, están las que alentaban al grupo, o a algunos jugadores en particular, como la que le dice al arquero Sergio Romero que cuenta con "80 millones de manos" o las infaltables alusiones a Lionel Messi. "Se viene el MaracaMessinazo", reza uno de los carteles.
Entre los pasacalles no faltan también expresiones positivas, letras extraídas de canciones, términos graciosos en referencia a los anfitriones del espectáculo futbolístico más esperado a nivel mundial, tal como: "Choripán mata feijoada", y versos del Himno Nacional.
"Esta historia la escriben ustedes", sostiene una de las pancartas, casi en tono heroico.
Un joven que transitaba por allí de casualidad tomaba fotos de cada uno de los carteles.
Sorprendido, Mariano, imbuido de la "fiebre mundialista" con su camiseta celeste y blanca debajo de la camisa, opinó de manera enfática: "Tendrían que empapelar toda la ciudad con este tipo de carteles".
No hubo más tiempo para continuar el diálogo. Mariano tenía que seguir fotografiando las frases que, como hincha, lo identificaban, pese a que estaba a más de 2500 kilómetros de distancia, el joven se sentía cerca del seleccionado nacional.
A los pasacalles de Caballito, además, hay que agregarles otro elemento que comenzó a aparecer en los balcones de los edificios: la bandera nacional, que poco a poco también va ganando terreno.
Si se repite la historia, a medida que el seleccionado de Sabella avance en la competencia, la presencia de la bandera irá, seguramente, multiplicándose luego de la primera participación de la selección nacional mañana, frente a Bosnia.
María Angélica González se detuvo, de repente, en la intersección de la avenida Ángel Gallardo y Río de Janeiro. "Son muy divertidos los carteles. Están buenos", dijo la mujer una vez que leyó algunos de ellos.
Como la mayoría de quienes circulaban por la zona, la señora buscó enseguida su teléfono celular para tomar imágenes del pasacalle que más le agradó y que decía: "23 jugadores reflejando la pasión de 40 millones". Dorfman, uno de los ideólogos de la propuesta y director creativo de la agencia de publicidad responsable de la idea, indicó: "Queríamos que el aliento estuviera presente también en la Argentina y nos pareció una buena idea ubicar los pasacalles acá. Por suerte hubo muy buena recepción de la gente y de los vecinos del barrio".
EN PANTALLA GIGANTE
En las pantallas gigantes instaladas en la plaza San Martín y el parque Centenario se podrán ver todos los partidos que juegue el seleccionado nacional, pero también serán punto de reunión para hinchas de otras nacionalidades. Hoy, desde las 12, en el parque Centenario, comenzará la transmisión del partido entre Colombia y Grecia, y el martes en la plaza San Martín se podrá ver el choque entre Brasil y México. El miércoles 18, en ambas pantallas, se emitirá el cotejo entre España y Chile, según lo informado por la Dirección Gral. de Colectividades del gobierno porteño.


Comentá la nota