Ferrero ya asumió en Economía de la Municipalidad con doble desafío

Ferrero ya asumió en Economía de la Municipalidad con doble desafío
El objetivo es mejorar el perfil fiscal, dijo. Tendrá que lidiar con la deuda y el reclamo salarial.
La transición duró menos de lo anunciado. Según se había anunciado, Martín Barrionuevo y Lucas Ferrero, su reemplazante en la Secretaría de Economía de la Municipalidad de Corrientes, se tomarían esta semana para el traspaso de la cartera, pero no fue así. Sorpresivamente, ayer a primera hora el intendente Carlos “Camau” Espínola tomó juramento a Ferrero y luego lo hizo debutar en una inauguración de equipos odontológicos en una salita de salud del barrio Anahí.

La llegada de Ferrero al Gabinete municipal forma parte de un plan de reestructuración luego de la polémica salida del gremialista Pedro Lugo de la Secretaría General de Gobierno. El contador Martín Barrionuevo que se venía desempeñando en el área económica (su papá Eduardo Barrionuevo está en Obras Públicas) pasó al lugar del gremialista Lugo y el doctor en Economía Lucas Ferrero asumió en la oficina que dejó libre Barrionuevo hijo.

Todo este movimiento de piezas, que podría tener un segundo capítulo en el corto plazo, fue presentado por Espínola como un trámite natural con la intención de darle “otro dinamismo” a la gestión.

Ferrero tiene 37 años, es correntino y doctor en Economía, graduado en Milán, Italia. Viene de ocupar una asesoría en el Ministerio de Economía en la Provincia de Chaco y es docente en la UNNE.

“Siempre y cuando lo necesite haré los cambios que corresponden, ninguno tiene el sillón asegurado”, dijo Espínola que justificó la incorporación de Ferrero: “Estuvo trabajando fuera del país y tiene conocimientos, su experiencia va a permitir generar alternativas”, subrayó el jefe comunal.

El flamante Secretario de Economía tiene un doble desafío por delante, cuidar la salud fiscal del Municipio -tal como le encomendó “Camau”- y lidiar con los reclamos salariales del sector laboral que sabe habrá mayor disposición de recursos. “La refinanciación no es desendeudamiento pleno”, advirtió Ferrero como abriendo el paraguas y aclaró que “los empleados saben que el Intendente no es de exponerse a riesgos”.

La exigencia fiscal

Reprogramación no es un desendeudamiento. La definición, con más o menos palabras, pertenece al doctor en Economía Lucas Ferrero, flamante funcionario de la Administración kirchnerista de Carlos Mauricio “Camau” Espínola. Suena raro una aclaración de ese tenor en una gestión firmemente alineada a la Nación, pero al Secretario de Economía le ganó la franqueza técnica en su debut ante los micrófonos.

“El Programa de Desendeudamiento tiene dos partes: la renegociación de la deuda que no es desendeudamiento de forma plena y la postergación de vencimientos. Esto es bueno tenerlo en claro”, dijo ayer en diálogo con la prensa.

Ferrero explicó que la misión encomendada por el intendente Espínola consiste, antes que nada, en “recomponer y consolidar el plano fiscal para no poner en riesgo la gestión”. En esa línea, el reemplazante de Martín Barrionuevo tendrá que conciliar con su par de la Provincia los resortes para aplanar la exigencia de la abultada deuda que arrastra la Comuna y a la par lidiar con los reclamos salariales del sector laboral del Municipio. Todo esto en medio del desvelo de la gestión por mejorar la ciudad.

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