En su despacho en la Casa Rosada, tomando mate y con aire distendido entre los jefes de la agrupación PJ digital , Aníbal Fernández sumó ayer otro capítulo a su conocida obsesión por la tecnología: dio una entrevista, en directo, por teleconferencia y con chat simultáneo.
Fernández aprovechó preguntas amables para respuestas extendidas: insistió en los severos cuestionamientos contra la prensa; dijo que la ley de medios "va a triunfar"; defendió el uso de reservas; repitió que las acusaciones de corrupción "son un invento" y hasta negó que hubiera inflación, aunque pidió "dejar a un lado el Indec".
Los participantes se fueron sumando hasta llegar a unos 6000. El chat corría mientras Fernández hablaba. Mensajes elogiosos, como "¡Grande, Aníbal!" o "¡Viva Cristina!" se combinaban con acotaciones incómodas, como "No soporto tu soberbia" o "¿Qué opina de la fortuna de los Kirchner?".
El ministro, mientras tanto, seguía charlando. "No se puede hablar de inflación. Hay aumentos, pero no generalizados", dijo. Y agregó que "hay que dejar a un lado al Indec", porque "desconfiar no es novedoso", y apuntó a los empresarios: "Ellos son los que aumentan los precios". Después defendió el casamiento homosexual ("Somos todos iguales"); se pronunció en contra del aborto (pero pidió atención para las madres "más desprotegidas") y exigió "terminar con la política represiva" sobre las drogas.
Levantó la voz para hablar de las supuestas coimas en el intercambio comercial con Venezuela: aseguró que "es un verso inventado" por Clarín y que el Gobierno "no podía tocar" el fideicomiso bilateral.


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