Felipe Pigna explicó la Revolución de Mayo ante 3 mil personas en San Martín

El historiador fue invitado por la Universidad de San Martín y la Comuna como parte del Ciclo de Conferencias Históricas 2011; el martes centró su charla en la otra historia de nuestra revolución fundadora y luego dio espacio para responder las preguntas de un público ávido de escucharlo.
Explicó los procesos para entender la sociedad de hace 200 años y los combates que iniciaron el fin del régimen colonial en Latinoamérica.

El martes, pasadas las 19 horas, el hall de la municipalidad de San Isidro estaba colmado de gente y expectante de recibir al maestro. Entonces, Felipe Pigna bajó por las escaleras internas acompañado por el Intendente, Ricardo Ivoskus, el Presidente del Concejo Deliberante, Juan Callegher, el Secretario de Gobierno, Daniel Ivoskus, y funcionarios de la Subsecretaría de Cultura de la Comuna.

Una clase magistral

Felipe Pigna innovó en la manera de contar los acontecimientos históricos con el ciclo “Algo Habrán Hecho” y a través de sus incontables libros y articulos periodísticos. El historiador se destaca por enseñar de una manera directa con buenas invocaciones del sentido común. Por tal motivo, tanto los más jovenes presentes como los adultos pudieron apreciar la magistral clase de este gran maestro.

Contó que “El 22 de Mayo de 1810 era un día nublado y muy frio” y que “La Primera Junta se conformó a las tres de la tarde y estaban bien equilibrados los poderes. Habías sacerdotes, comerciantes, estancieros y abogados en representación a otros poderes”.

Asimismo, expresó que “La llamada Revolución de Mayo no fue una revolución en los términos en que la conocemos. Fue el intento de una revolución, que no terminó de concretarse porque los usuales conservadores se encargaron de que esto no fuera así y el sector revolucionario no tuvo detrás un aliado que pueda acompañar esos cambios. Lamentablemente, esos sectores fueron desplazados por los más conservadores”.

A su vez, explicó que "En 1810, en Buenos Aires, existía un gran tránsito de vendedores ambulantes que en su gran mayoría eran negros que debían pagarle a su patrón para poder trabajar. La intención era juntar sus moneditas para comprar de a poco su libertad, lo cual era muy dificil, mucha gente moría sin juntar ese dinero. Los negros explotados por sus patrones representaban, en el Buenos Aires de 1810, el 40 por ciento de la población total del país".

Por último subrayó que “El 22 de Mayo se convoca a un Cabildo Abierto y ese era el comienzo de la soberanía popular. Sin el pueblo eso hubiera sido imposible”

Se trató de una clase a gran escala, donde los alumnos eran los vecinos del distrito de San Martín. Allí el historiador desgranó la larga tradición de resistencia a la dominación, emprendida por los pueblos originarios desde el inicio mismo de la conquista; las penurias y luchas de los esclavos por su liberación; las complejas relaciones entre las clases y los sectores sociales del régimen colonial; la influencia de las revoluciones en América y Europa y las causas internas y externas de la crisis de la sociedad colonial integran este pormenorizado y apasionante estudio que permite reconstruir un momento esencial de nuestra historia, es decir, de nuestra identidad.

Ante el más respetuoso silencio de los asistentes, que seguían sus palabras con gran atención, destacó las figuras de hombres de la historia como San Martín, Belgrano y Monteagudo y expresó que una actitud más participativa de los estudiantes puede generar espacio de debate muy interesante en las aulas, cuando se habla de historia.

El conocimiento de nuestra identidad

“A pesar del día lluvioso, que presagiaba dificultades para que el público asistiera, la jornada fue una demostración del interés que consista una lectura de la historia por demás fructífera y rica.” – expresó Ricardo Ivoskus al ser consultado por el significado de la jornada, quien sobre el final, le entregó a Felipe Pigna un ejemplar del Martín Fierro editado por el Municipio y el Secretario de Gobierno Daniel Ivoskus, por su parte le obsequió una medalla alegórica con el cuño original del Combate de Perdriel librado en San Martín en 1806.

Poco antes de retirarse del Municipio, y rodeado por parte de los asistentes que solicitaban que Pigna les firmara un autógrafo o se sacara una foto, el historiador agradeció “muy especialmente a la Municipalidad de San Martín y a la Universidad de San Martín, por la invitación” y dijo sentirse “emocionado por la respuesta de la gente, por el afecto y por el interés que manifestaron hacia nuestra historia.”

Eran las 20:15 y la lluvia a esa hora ya era copiosa, la gente salía en grupos del edificio municipal, que comenzaba a vaciarse luego de haber sido anfitrión y testigo de un fenómeno en sí mismo: un profesor que se anima a contar el otro relato de nuestra historia y miles de personas que se comprometen a escuchar, a examinar y a llevarse la experiencia de acercarnos a nuestra identidad, no solo para no repetir errores del pasado, sino además para reconocer a quienes nos hicieron libres.

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