"Es así, algunos productos están faltando", admitió Victoria Melfi, farmacéutica e integrante del colegio de farmacéuticos de nuestra ciudad. La situación se repite en varios mostradores de nuestra ciudad, adonde los clientes llegan a comprar determinados remedios y se encuentran con que no hay en stock.
La semana pasada, el secretario general del Sindicato de Bioquímicos y Farmacéuticos, Marcelo Peretta, vinculó a las restricciones que aplica la secretaría de Comercio Interior, al faltante de una extensa lista de medicamentos importados, entre los que se destacan desde remedios para enfermedades crónicas, de alta complejidad, psiquiátricos y hasta analgésicos o laxantes.
Algunos medicamentos más comunes y de uso masivo, como Rivotril, Buscapina y Reliverán, son los más afectados. Para reemplazarlos ya existen diferentes alternativas. Para el primer caso se puede sustituir, previa receta médica, por Clonagin, Clonax, Clonazepam y Neuryl; en el segundo por Cifespasmo, Clobolina y Hioscina; y en el tercero por Disgradon, Lizarona y Gastrocalm, entre otros.
Pero también escasean el Bactrim, de laboratorios Roche, Bactrim forte, Ibupirac 600 en comprimidos, Madopar que es para el Mal de Parkinsosn. Y el inconveniente es que "se agotan también los reemplazos. Nosotros nos manejamos con droguerías y dicen lo que pueden. A esto hay que sumarle que algunos laboratorios se están fusionando con otros o se están yendo, hay cambios de presentaciones y por eso hay faltantes".
El tema es que sin información, nadie puede asegurar hasta cuándo durará esta situación.
Mientras tanto, Peretta había divertido la semana pasada algo mas grave aún: que solo quedan medicamentos oncológicos y contra el sida "para 30 ó 60 días", por lo que reclamó "una alternativa más rápida e inmediata" para la importación de estos remedios, que no se producen en el país.
En declaraciones radiales, el gremialista propuso generar un canal diferente al que se está proponiendo para medicamentos oncológicos o para el sida: "Casi no hay alternativas nacionales y dependemos de los medicamentos importados". Según Peretta, también en el caso los medicamentos producidos en el país hay componentes de afuera, "producidos en cinco o seis países de todo el mundo", y que también están sometidos al control de importaciones del Gobierno.
Peretta precisó que para muchos medicamentos hay alternativas de laboratorios nacionales: "Frente a la desesperación de los pacientes pusimos un listado de alternativas para que el farmacéutico los sustituya y se puedan llevar la misma droga, pero con distinta marca".
No es así para los remedios oncológicos y los retrovirales que necesitan los afectados por el sida: "ahí, sin dudas, hay un limitante. Hay que encontrar una alternativa más rápida e inmediata. La duración del stock puede ser para 30 ó 60 días, y se requiere de un continuo ingreso. No se puede dejar de lado lo indispensable", concluyó.
A través de diarios de alcance nacional y agencias de noticias, se supo que los laboratorios nacionales y multinacionales decían que no había faltantes de productos. "Puede haber algún caso puntual, que ahora es distribuido por otro laboratorio, u otro que cambió de presentación, y por tanto está demorado, pero no hay faltantes concretas".
Lo cierto es que, al menos en Olavarría, algunos remedios faltan y deben ser reemplazados por marcas menos conocidas.

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