Farmacias cortarán la atención a obras sociales por dos horas

Farmacias cortarán la atención a obras sociales por dos horas
El viernes de 11 a 13 expenderán todos los medicamentos como si fueran de venta libre. Aseguran que la rentabilidad es muy exigua. Y piden a las mutuales que devuelvan la bonificación.

Los farmacéuticos decidieron pasar la barrera de las advertencias y empezar con las medidas de fuerza. Finalmente mañana no recibirán recetas de obras sociales ni prepagas por dos horas, entre las 11 y las 13, según adelantaron en el colegio provincial. La protesta es para exigir la recuperación del porcentaje de bonificación en la facturación total que les cedieron hace una década.

El secretario del consejo general de la institución, José Priel Castro, confirmó a El Diario de la República la decisión que tendrá su réplica en el resto del país y que obligará a los clientes a pagar los remedios sin descuentos, es decir, como si todos fueran de venta libre.

"Es una medida a nivel nacional porque en el 2002, cuando las obras sociales estaban en crisis, las farmacias les dimos una bonificación, que consistió en la cesión de una porción del total facturado, que es del diez, quince o veinte por ciento", explicó cómo nació el favor que se mantuvo en el tiempo y que hoy llevó a achicar al mínimo los márgenes de ganancia de los comercios que se dedican al expendio de medicamentos. "No sé si llegan al uno o al dos por ciento", aseguró.

Para Priel Castro, en la merma de los beneficios económicos no sólo influyen los gastos que deben afrontar sino también el tiempo que tienen que esperar para cerrar la cadena de pago por cada producto que lleva algún descuento. "Las obras sociales nos pagan a los cuarenta y cinco o sesenta días de hecha la venta", dijo y marcó la diferencia con las droguerías, que son quienes los proveen y a las que deben abonarles a los siete días.

"De un medicamento que sale cien pesos, quince se queda la obra social, que es la bonificación. De los ochenta y cinco pesos que me están quedando, treinta y cinco es lo que pagaría la obra social, los otros cincuenta el afiliado. Sobre esa plata hay que tributar impuestos, agente de retención, ingresos públicos. Y de esos cincuenta pesos que me paga el afiliado tengo que poner plata para los impuestos provinciales y municipales porque emito una factura, sumarle el alquiler del local, los sueldos, la luz, el gas y el resto de los servicios", citó como ejemplo y remató: "Cuando me quiero acordar estoy haciendo todo en base a los cien pesos y no a los cincuenta que recibí en efectivo. Y así no hay números que cierren".

La debacle ya deja cifras preocupantes a nivel nacional y provincial: tuvieron que cerrar entre ciento treinta y ciento cincuenta farmacias en el territorio argentino y trece en San Luis. Todos datos de los últimos doce meses.

El flagelo tocó principalmente a los locales que funcionaban en los barrios, como el que tenía Priel Castro en el barrio El Lince, del sur de la ciudad capital. "Tuve que bajarle la persiana en marzo", manifestó resignado y consideró que las cadenas son las que menos lo sienten. "El ejemplo más claro es Farmacity, que es una multinacional y que tiene un gran respaldo, por eso a ellos no les interesa. Lo que pasa es que las farmacias chicas y de barrio no tenemos la espalda para soportar todo eso", trazó la comparación.

Los farmacéuticos están expectantes para ver si las obras sociales y prepagas comienzan a llamar para negociar después del corte de los descuentos a sus afiliados. Si bien son dos horas, Priel Castro calculó que entre el setenta y el ochenta por ciento de los clientes vienen con prescripción médica.

Entre los llamados que esperan está el de Dosep, la mutual más grande de la provincia, que hoy cuenta con una bonificación del once por ciento y que hace dos años bajó un uno por ciento y es una de las tantas que paga a los cuarenta y cinco días.

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