Guillermo y Kate se casarán el 29 de abril
LONDRES.- Será una boda de primavera, pero sumamente austera. Ese fue el mensaje implícito en el anuncio dado ayer de los detalles más importantes de la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton: su fecha (el viernes 29 de abril), lugar (la abadía de Westminster) y lo que más venía preocupando a los británicos, quién pagará los gastos de la ceremonia y de la luna de miel (la familia real y, en menor medida, los millonarios, aunque plebeyos, padres de la novia).
Los contribuyentes sí tendrán que hacerse cargo de los gastos de transporte y de seguridad, los cuales podrían superar los cinco millones de dólares. Pero si los pronósticos de un "boom turístico" se cumplen, esto sería una mera gota de agua en un océano de ganancias que se espera alcancen los 3000 millones de dólares.
El primer ministro, David Cameron, confirmó que la jornada será día feriado, una decisión que restará algo a la productividad nacional, pero no al índice de felicidad. "Queremos que sea un día de celebración nacional, y un feriado nacional garantizará que la mayor cantidad posible de gente tenga ocasión de festejar", explicó Cameron. La boda tendrá lugar poco después del feriado británico del lunes de Pascua, lo que reducirá esa semana laboral a sólo tres días.
Al casarse en abril, Guillermo contraerá nupcias en el mismo mes que su padre y Camilla Parker Bowles (el 9 de abril de 2005). Algunos hicieron notar también que al elegir la abadía de Westminster, en lugar de la catedral de St. Paul, el príncipe parece haber marcado distancia con la primera malograda boda de su padre.
Con más de 1000 años de historia, el recinto escogido no sólo ha sido escenario de la coronación de la mayoría de los monarcas británicos y de las bodas de la bisabuela del príncipe y de Isabel II, sino también el de las honras fúnebres de la madre del novio, Lady Di, en 1997.
El secretario privado del príncipe, Jamie Lowther-Pinkington, dijo que la pareja escogió la abadía por su "abrumadora belleza" y por ofrecer una atmósfera de intimidad, a pesar de su enorme y majestuoso tamaño.
"Sabemos que el 29 de abril el mundo estará observando, y la pareja está muy, pero muy interesada en que el espectáculo sea un clásico ejemplo de lo que Gran Bretaña sabe hacer mejor", sostuvo el funcionario real.
"El príncipe Guillermo y Catherine han dejado bien en claro que desean que todos disfruten de la jornada. Pero la pareja está muy consciente de la situación actual y, por ejemplo, el príncipe Guillermo ha dispuesto que en lo que concierne a las fuerzas armadas, sólo se emplee a los hombres y mujeres que ya se sabía estarían ese día destinados a servir en funciones públicas y ceremoniales", destacó Lowther-Pinkington.
En cuanto al romance, el vocero real dijo que los jóvenes "están flotando en las nubes como cualquier pareja recién comprometida" y que "nunca había visto a dos personas tan felices".
Entre los eventos que darían vida a los festejos populares figuraría un concierto de rock en Hyde Park para todos los invitados oficiales a la boda.

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