El interconectado nacional avanza en la provincia de Santa Cruz, en su tramo sur, entre El Calafate, Río Turbio y Río Gallegos, con la construcción de las estaciones transformadoras, que confluyen en La Esperanza, a cargo de la Unión Transitoria de Empresas –UTE- Transportel Patagónica S.A., que conforman Esuco, Eleprint y Benito Roggio.
El jefe de la obra de este tendido sur, ingeniero Raúl Lescano habló del avance de obra hasta Río Gallegos, con una estación transformadora ubicada a dos kilómetros de las vías del tren sobre la calle Asturias que, al igual que las de Río Turbio y El Calafate, confluirán en La Esperanza.
Según indicó, en Río Turbio el tendido conectará a la megausina, a la línea, llevando energía hasta la estación transformadora de La Esperanza, donde confluyen todas las líneas, incluida la que proviene de Comodoro Rivadavia. Son líneas de 500 Kva, 220 Kva, y 132 Kva.
Todo a lo largo del recorrido desde Río Gallegos a La Esperanza, ya se pueden divisar las estructuras metálicas denominadas Cross Rope. Lescano dijo a TiempoSur que falta completar el tendido La Esperanza-Río Turbio donde “por razones climáticas se ha dejado de trabajar”.
“En lo que es montaje de torres y tendido se ha avanzado hasta donde se pudo, cuando lo permitió el clima”, dijo, al tiempo que anticipó que está previsto reanudar las tareas aproximadamente en octubre, cuando indicó, “estaremos metiendo equipos otra vez, en una de las estancias, El Palenque, que nos está faltando, porque no se puede entrar por la nieve”.
Mientras tanto, se están haciendo trabajos dentro de la estación transformadora, como pavimentación y ejecución de alcantarillas, detalló Lescano, quien está a cargo de un equipo de aproximadamente 170 personas ocupadas en la ejecución en este tramo sur, de la obra civil, todo lo que es hormigón hasta Río Turbio, montaje de bases, apertura de traza, mientras que para el montaje eléctrico se subcontratan empresas, como Eleprint, en su momento, y Benito Roggio en la parte administrativa.
Antecedentes
“La línea de alta tensión de 500 megavatios que conecta a Santa Cruz con el resto de la línea de la Argentina se termina el año próximo”, dijo la presidenta Cristina Fernández cuando el 20 de abril en Piedra Buena anunció el llamado a licitación para la construcción de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cépernic, otrora nominadas La Barrancosa y Cóndor Cliff.
La mandataria nacional dijo que los 1.740 megavatios que se generarán con estas obras ubicadas sobre el río Santa Cruz se incluirán en el sistema interconectado nacional.
Además detalló que estas represas generarán dos inmensos espejos de agua que van a servir para el riego y “para extender la frontera agrícola en medio de la meseta patagónica. Ni que hablar de los 5.000 puestos de trabajo que demandará su construcción en 4 años”.
En la oportunidad, Cristina explicó que “recién ahora se pudo llamar a estas obras y no antes porque con anterioridad no se había concluido el sistema interconectado” y afirmó que, “la línea de alta tensión de 500 megavatios que conecta a Santa Cruz con el resto de la línea de la Argentina se termina el año próximo".
Dirigiéndose al país, la Jefa de Estado detalló que Santa Cruz consume 180 megavatios, con lo cual, el resto de los 500 megavatios serán inyectados al sistema energético nacional. Y ahondó, que “la energía que va a producir este complejo también va a llegar a Brasil a través del sistema interconectado”.
Para Cristina, tanto con las represas, como con todas las que se están desarrollando “se va a modificar la matriz energética de la Argentina”, ya que “en la actualidad casi el 62% de la energía es de origen fósil, el 29.2% hidroeléctrica; 1,3% de energía renovables o alternativas y 7,7% de energía nuclear”, mientras, con estas obras, “el 33,5% va a ser energía hidroeléctrica, caerá a 57,5 % la de origen fósil y a 54,4% cuando concluyan las obras sobre el río Santa Cruz, ascenderá a 4,3% la energía alternativa”.



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