Las persistentes demoras en las obras del gasoducto durante los últimos años llevó a reprogramar una y otra vez ampliaciones en las fábricas. Algunas tienen proyectos de hasta un millón de dólares en espera
Ese incremento en la actividad que experimentaron en estos ocho años estuvieron basados en insumos energéticos más costosos para hacer funcionar las calderas y producir vapor. Algunas recurrieron al gas en zepeling mientras otras directamente echaron mano incluso a la leña.
De todos modos, ambos casos funcionan como un corset que en determinado momento impiden la continuidad de la expansión. Ese es hoy el momento de varias empresas ubicadas en el predio fabril.
Entre las que tienen procesos de inversión frenados o en carpeta para cuando finalmente el gas circule por las cañerías, están Glovoaves, Biofarma, Alimentos Santa Rosa, Mexuarda SA y Yeruvá, a los que se sumarían Dell Anna (goma), Nutriarte (balanceados) y Frigorífico Barbero entre otros. Hay firmas que incluso están esperando la obra para mudarse al predio industrial.
Lo cierto es que justamente desde 2003 las reuniones y los anuncios de obra se multiplicaron con cada gestión municipal. Incluso hay publicidades oficiales que dan la obra como finalizada.
En el último encuentro que mantuvieron los representantes de las empresas con funcionarios del Palacio de Mójica se les informó que el Municipio había hecho ya la inversión que le correspondía y que restaba el aporte de la Nación. Que incluso estaban comprados los materiales para concluir los trabajos de infraestructura pendientes. La red interna de gas natural del Parque Industrial ya fue finalizada, pero ahora resta conectar esa instalación con el troncal y colocar una estación de bombeo y una reductora de presión.
El monto que el Gobierno debe enviar son los 2.074.910,42 pesos comprometidos en el convenio firmado entre el intendente Juan Jure y el subsecretario de Obras Públicas de la Nación, Abel Fatala.
En el Parque Industrial las expectativas apenas se sostienen. Las reiteradas promesas incumplidas mellaron las esperanzas entre los empresarios.
Lo cierto es que la falta de gas para la industria tiene por ejemplo frenada la construcción de una nueva planta de Biofarma destinada a la producción de alimento balanceado para rumiantes. Sólo en el montaje y la compra de la maquinaria necesaria para llevar adelante el nuevo proceso se estima una inversión que rondaría el millón de dólares.
La firma Yeruvá compró hace tiempo torres de secado de sangre vacuna. Su proceso consiste en transformarla en polvo y comercializarla como materia prima de los alimentos balanceados, entre otras utilidades. Esas torres debían funcionar utilizando gas natural, pero esperan la llegada del combustible incluso para su instalación definitiva.
A pocas cuadras de allí la firma Mexuarda SA, dedicada a la elaboración y comercialización de dulces y mermeladas, proyecta su instalación definitiva en el parque, pero sus directivos admiten que la obra permitiría clarificar la mudanza de la planta que actualmente funciona en calle Mendoza al 1.800. Es que la certeza del combustible permitiría definir la instalación de la nueva planta. Entre otras cosas, aún no saben si deberán tener una caldera alimentada a gas natural, gas licuado, leña o fuel oil.
Fuera del parque, pero dentro de la zona industrial, Alimentos Santa Rosa, una fábrica dedicada a la producción de aceite y expeller de soja, alimenta su caldera a leña.
Además de los mayores costos que este combustible alternativo implica y la complicación en la logística, la falta de gas le puso un techo a su crecimiento. Sin eso, el proyecto de refinar aceite, que implica casi duplicar la infraestructura montada actualmente en el predio, seguirá frenada. El uso de leña le permitió alcanzar un crecimiento constante, pero ya no será suficiente para el próximo paso. La escala de producción exige un cambio de combustible y hasta que eso no ocurra la millonaria inversión también seguirá esperando.
Por su parte, en la planta de alimentos balanceados de Globoaves esperan alcanzar un crecimiento del 40% el próximo año para acompañar la expansión en la producción de huevos de gallina y pollitos. Pero en la empresa hacen cuentas porque el mayor costo para lograr ese incremento será el gas en zepeling, más caro que el de red.
Pero además entre los planes de inversión aparece el montaje de una acondicionadora de cereal cuyo objetivo es secar y limpiar el maíz que será materia prima del alimento balanceado. Esa nueva estructura requiere del gas para funcionar. Los montos en danza rondarían los $2 millones.

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